Famosa hasta la muerte 29
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S tevie salió del centro hecha una furia, y desató toda su frustración con una lata de cola que había tirada en la acera, dándole una patada con todas sus fuerzas.

Colby salió corriendo tras ella.

—Sé que no es lo que estábamos esperando encontrar…

—¿Era mucho pedir que hubiésemos oído a Kirk amenazar con asesinar a Blair por lo que sabía? ¿O a Blair decir el nombre de su acosador?

—Eso habría sido de gran ayuda, la verdad —repuso Colby—, pero veamos esto como solo un pequeño bache en nuestra investigación.

—¿Un pequeño bache?

—Sí, ¿y qué hacemos cuando nos topamos con un bache en la carretera?

—Desde luego, si eres tú quien conduce, pisas a fondo el acelerador y saltas por encima.

—Exacto.

La tensión que se había apoderado hacía tan solo un momento del cuerpo de Stevie se disipó ligeramente. Se dejó caer en el bordillo.

—De verdad que pensaba que íbamos a encontrar alguna prueba incriminatoria. Pero lo único que demuestra ese vídeo es que Bex estaba intentando convencer a Blair de que todo lo que hacía Kirk Tyler por ella lo hacía por su bien. Y que Blair, por algún motivo, estaba siendo de lo más testaruda.

Colby se sentó a su lado.

—Lo sé, pero eso no es lo único. Ahora tenemos otra pista: Bex Lyons.

Tenemos que hablar con ella. Puede que nos confiese los trapos sucios de Kirk Tyler.

Está claro que, ese día, estaba hablando con Blair de algo importante.

A lo mejor Kirk la mandó para decirle que mantuviese la boca cerrada.

Bueno, en realidad lo que le dijo es que no cerrase el pico y siguiese cantando, pero ya sabes a lo que me refiero.

—¿Y si Bex no quiere contarnos nada?

—Podríamos volver a hablar con Melissa. Intentar convencerla de que le cuente lo que sabe a la policía. Incluso si Kirk no asesinó a Blair, se merece estar entre rejas por lo que ha hecho.

—¿De verdad crees que presionarla es lo correcto?

Colby se encogió de hombros.

—No lo sé, puede … Los hombres como él no se detienen por nada del mundo, por eso hay que pararles los pies.

A Stevie comenzó a sonarle el teléfono.

—Es mi padre. Será mejor que conteste.

—Stevie, hemos visto tu nota, pero quería comprobar que estuvieses bien.

—Estoy bien. He salido a dar un paseo con Colby para intentar distraerme un poco.

—Estoy cuidando de ella, señor Baker —gritó Colby.

—Preferiría que estuvieses aquí conmigo, pero si necesitas estar con tu amiga, me parece bien.

—Gracias, papá. ¿Te ha llamado Jimmy para decirte algo sobre el acosador?

—Todavía siguen analizándolo todo. El laboratorio tarda un poco en procesar las pruebas de ADN.

—¿Algún periodista grabó algo?

—Ninguno se ha pasado por la comisaría para entregar nada aún, pero siguen buscando. No pierdas la esperanza.

Stevie suspiró con fuerza.

—Vale, bueno, será mejor que cuelgue ya.

—Te quiero, Osita.

—Yo también te quiero.

Colby se detuvo antes de introducir la llave en la cerradura.

El plan era que volverían a su casa para que ella pudiese subir un aviso en el foro de la página de fans para ver si alguna chica tenía una historia con Kirk Tyler como la de Melissa.

Pero cuando llegaron parecía que la madre de todas las discusiones estaba teniendo lugar en ese mismo instante en el interior.

—¿Y ahora qué pasa? —se lamentó Colby. Y después bajó la mirada hacia sus botas y se sonrojó—. Tal vez esto no ha sido una buena idea.

Los gritos procedentes del interior de la casa se volvieron más fuertes.

—¡Ya te lo he dicho, él me dijo que ya no tenía más!

—¡Y yo te estoy diciendo que te ha engañado!

Stevie se encogió al oír cómo algo de cristal se rompía.

La puerta se abrió entonces de golpe, haciendo que Colby retrocediese de un salto, con la llave todavía en la mano. Un hombre que llevaba puesta una camiseta negra y unos vaqueros, con el cabello recogido en una coleta despeinada, pasó a su lado hecho una furia.

Faith Green apareció entonces en el umbral, con la bata medio desatada, lo que dejaba al descubierto una camiseta de Los Simpson justo debajo.

—¡Mike! ¡Vuelve aquí ahora mismo! ¡Lo siento!

Sin molestarse en mirar a Stevie y a Colby, Faith salió corriendo tras él, con sus pies descalzos golpeando el pavimento de la entrada.

—¡Mike! ¡Espera!

Mike se detuvo por un momento, llevándose las manos a las caderas.

—¡Es que no entiendo cuál es el problema!

Faith alzó las manos hacia su rostro, obligándole a mirarla a los ojos.

—Vale, vale, lo haré. Tienes razón. Tienes razón.

Mike se inclinó hacia ella y le introdujo la lengua en la boca, y se fundieron en un beso apasionado en medio del jardín delantero de la casa.

Stevie se volvió hacia Colby con las cejas enarcadas.

—Vaya, eso ha sido rápido…

Colby suspiró con fuerza.

—Siempre están igual. Se pelean y después se enrollan. —Se volvió de nuevo hacia su madre y puso una mueca asqueada—. La parte en la que se enrollan es la peor.

Stevie siguió a Colby al interior de la casa y por las escaleras, hacia su habitación.

—¿Sobre qué crees que estaban discutiendo?

—¿Sinceramente? Con ellos nunca se sabe, podría ser sobre cualquier cosa.

—Colby se detuvo en lo alto de las escaleras.

La moqueta estaba cubierta de pequeñas esquirlas de cristal y con los restos de lo que debía haber sido un marco de fotos—.

Parece que esta vez han tenido una pelea de las gordas. Voy a buscar una escoba y un recogedor.

Colby bajó corriendo las escaleras y Stevie empezó a juntar los fragmentos de cristal más grandes y a amontonarlos en el alféizar de la ventana.

Con cuidado, tomó el marco roto. La fotografía de Faith, en la que salía sonriente, sujetando su enorme cheque tras ganar la lotería, seguía intacta.

Stevie la dejó también en el alféizar, pero la tomó de nuevo poco después. ¿Qué narices?

Colby subió las escaleras a toda prisa.

—¡Aparta, que llega el equipo de limpieza!

Stevie se dio la vuelta, boquiabierta y observó a su amiga con mirada interrogante.

—Colby, ¿por qué el cheque de lotería de tu madre está firmado por Satellite Entertainment?

Colby frunció el ceño, confundida.

—¿Cómo?

Stevie le dio la vuelta a la fotografía.

—Está firmado por Kirk Tyler.

Faith apareció de repente a los pies de las escaleras.

—¡Apartaos, chicas! —Subió los escalones de dos en dos, e hizo a su hija a un lado al pasar junto a ella.

—Ten cuidado, mamá, hay cristales por todas partes —le advirtió Colby.

Faith sorteó las esquirlas de cristal de puntillas y desapareció en el interior de su habitación.

—¡Colby! —llamó a gritos a su hija—. ¿Has visto mi blusa negra de encaje?

—La tienes en tu armario —respondió Colby, también a gritos, con voz distante, sin poder apartar la mirada de la fotografía.

—Colby, tu madre sí que conoce a Kirk Tyler —le dijo Stevie en un susurro—. Nos mintió cuando los vimos juntos en el aparcamiento. Pregúntale cómo consiguió ese cheque.

Faith salió corriendo de su habitación, abrochándose la blusa.

—Me voy con Mike.

—Mamá, ¿por qué el cheque de la lotería que ganaste estaba firmado por Kirk Tyler? —le preguntó Colby, con voz temblorosa.

Faith se detuvo de golpe, poniendo una mueca, casi como si fuese a soltar un gruñido frustrado.

—¿De qué estás hablando?

—Me dijiste que no lo conocías.

—Y no lo conozco.

Colby le arrebató a Stevie la fotografía de las manos y la sostuvo en alto para que Faith pudiese verla.

—Pero el cheque con el que sales en esta foto lo emitió Satellite Entertainment.

—Bueno, pues supongo que entonces Satellite Entertainment tendrá algo que ver con la lotería, yo qué sé.

—¿En serio? —soltó Colby.

Faith la miró fijamente, enfadada.

—¿Cómo narices quieres que lo sepa? Cuando me entregan un cheque, no me paro a preguntar de dónde ha salido el dinero que me están dando. Ahora, ¿hemos terminado ya? Mike me está esperando.

Colby se hizo a un lado y Faith desapareció por las escaleras. La puerta de la entrada se cerró de un portazo, se oyó cómo alguien arrancaba el motor de un coche y después cómo las ruedas chirriaban con fuerza al salir del camino de la entrada, antes de desaparecer por la calle.

Colby negó con la cabeza y se encaminó hacia su habitación.

—Está mintiendo .