24
C olby, ¿de qué conoce tu madre al representante de Blair? —repitió Stevie.
Colby se volvió a mirarla, boquiabierta.
—No lo sé. No lo conoce. ¿De qué iba a conocerlo?
Stevie arrugó la nariz.
—Pues parece que sí que lo conoce.
Colby se llevó una mano a la boca.
—¡Ay, Dios! No me digas que está ligando con él.
—Pero ¿tu madre no tenía novio?
—¿Mike Tithe? —Prácticamente escupió su nombre. Stevie no necesitaba preguntarle qué opinaba de él—. No creo que eso bastase para disuadirla. —Colby se encaminó hacia el otro lado del aparcamiento.
—¿Qué vas a hacer? —le preguntó, echando a correr para seguirle el ritmo.
—Descubrir qué es lo que está pasando, está claro.
Mientras se acercaban a ellos, Colby gritó:
—¡Mamá!
Faith Green alzó la mirada, con los ojos como platos, al oír a su hija llamándola, y esbozó una sonrisa falsa. Kirk, en cambio, se fijó en Stevie, y la saludó con un asentimiento de cabeza, antes de volverse hacia su coche, como si estuviese deseando marcharse de allí cuanto antes.
—Colby, cariño, has estado genial esta tarde —dijo Faith, arrastrando las palabras—. ¡Siento mucho que esa lunática del batido te haya arruinado la vigilia!
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó la chica, de brazos cruzados.
—He venido a apoyarte, cielo.
—¿A apoyarme? —Colby soltó una carcajada amarga—. Pero si me dijiste que esto no era más que una ridiculez. Que yo era ridícula.
La sonrisa de Faith se ensanchó, pero su mirada se endureció.
—Seguro que lo recuerdas mal, al igual que pareces haberte olvidado de tus modales delante del señor Tyler, señorita.
—¿Os conocéis? —le preguntó Stevie.
—Acabamos de conocernos hace un momento —se apresuró a responder Kirk—. Y yo debería marcharme. Siento mucho lo que ha ocurrido esta noche, Stevie.
Stevie enarcó una ceja.
—Seguro, aunque supongo que ahora la gente hablará mucho más de Blair, lo que a su vez se traducirá en bastantes más ventas para ti.
—Créeme —dijo Kirk, al tiempo que abría la puerta de su Tesla—. No quería que esta noche acabase así.
¿Le estaría diciendo la verdad? A saber.
Kirk se subió al coche. Bex Lyons ya estaba montada tras el volante, lista para sacarlos de allí. Pero, antes de que pudiese hacerlo, Kirk se volvió hacia esta.
—¿Alguien ha logrado identificar a la chica? —le preguntó.
Cerró la puerta antes de que Stevie pudiese escuchar la respuesta de Bex.
—Yo también debería irme ya —dijo Faith, echándole un vistazo a su reloj—. He quedado con Mike en el Lacey’s. No me gustaría hacer esperar a mi hombre.
—Mamá —la detuvo Colby—, ¿qué estabas haciendo aquí realmente? ¿Qué estabas haciendo con Kirk Tyler?
Faith le acarició la mejilla a su hija.
—Como te acabo de decir hace un momento, vine para apoyarte. No me hagas arrepentirme. —Se dio la vuelta con sus tacones altos y se encaminó hacia su Chevy Malibu entre tambaleos.
—Está mintiendo —dijo Colby—. Es imposible que viniese a apoyarme.
Stevie tampoco lo creía.
—¿Estás bien?
Colby eludió su pregunta.
—Nosotras también deberíamos irnos. Tenemos que ir a la comisaría para ver qué narices le pasa a la señorita Batido .