Famosa hasta la muerte 22 #3
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22 #3

Stevie tragó con fuerza y señaló a la multitud con un movimiento de la cabeza.

—¿Crees que estará ahí fuera?

—No lo sé. Puede ser. Me he estado fijando en todo el mundo y preguntándome: «¿Tienes pinta de asesino?».

—Yo también —dijo Stevie—. ¿Has visto a algún hombre con gabardina y gorra?

—No, pero sí que he visto a un chico que no me daba buenas vibras.

Tenía unas cejas que le daban aspecto de asesino y la piel superpálida, casi translúcida.

Parecía un friki, de esos que se pasan el día jugando a videojuegos, ¿sabes de lo que hablo?

¿De esos que necesitan desesperadamente pasar tiempo fuera de casa y comerse un buen filete?

Bueno, el caso es que lo interrogué y su madre me dijo que estaban en San Diego el día del concierto.

Incluso tenía fotos que corroboraban su coartada.

—Colby, ¿me estás queriendo decir en serio que te has puesto a interrogar a un chico solo porque tenía unas cejas que no te daban buen rollo?

—Soy un poco bruja, así que pensé que quizás podía estar ante un enorme hallazgo.

Antes de que Stevie pudiese decir nada sobre el «Soy un poco bruja» de Colby, esta sacó su teléfono del bolsillo y le dio un par de golpecitos a la pantalla.

—Tenemos que mover el culo pero ya, la vigilia va a empezar en quince minutos.

Stevie se desabrochó el cinturón y bajó del coche. Todo habría acabado en cuestión de una hora. Ya había tenido que asistir a una vigilia antes. Podía volver a hacerlo.

Colby enredó un brazo con el suyo y la guio a través de la multitud.

La zona VIG, como la chica la había denominado, no era más que una zona delimitada con ayuda de una cuerda al lado de un escenario improvisado que Colby había llenado de velas a pilas y decorado con un arco de globos blancos, negros y rosas y un enorme recorte de Blair.

Los padres de Stevie estaban al otro lado, junto con Annie.

A tan solo unos pasos de distancia estaban Kirk Tyler, ataviado con un traje negro, y Bex Lyons, que también llevaba un traje negro pero que había optado por combinarlo con unas gafas de sol oscuras incluso aunque hiciese un buen rato que se hubiese puesto el sol.

Gunner Trip también estaba allí, con un par de hombres de aspecto rudo a cada lado.

Al parecer, incluso los jugadores de fútbol americano de dos metros necesitaban guardaespaldas.

El agente Dean desenganchó la cuerda para dejar entrar a Stevie y a Colby.

Stevie se sonrojó ligeramente con el gesto.

La última vez que había visto al agente Dean, le había dado las gracias por «rescatarla».

Stevie le lanzó una mirada de reojo y después clavó los ojos al frente.

Estaba tan ocupada no mirándolo que ni siquiera vio el escalón.

Las manos del agente Dean le rodearon la cintura antes de que pudiese caer al suelo.

—¿Te encuentras bien? No has visto el escalón —comentó el agente Dean, sin soltarla, mirándola fijamente a los ojos. Joder. Colby tenía razón. Sí que tenía unos ojos bastante expresivos.

Stevie retrocedió, roja como un tomate por la vergüenza.

—Sí, me he dado cuenta de que no he visto el escalón. Ha sido por tu culpa, me has distraído.

—¿Que yo te he distraído? —Sus labios se curvaron hasta formar una sonrisa divertida—. Entonces, me disculpo.

¡¿Por qué narices le había dicho eso?! Tenía que irse de allí, y ya mismo. Tú solo dale las gracias y márchate.

—Bueno, gracias de todos modos… —Ay, por el amor de Dios. Ya estaba otra vez dándole las gracias de esa forma tan estúpida.

Colby la miró como si creyese que se había vuelto loca. Stevie clavó la mirada en el suelo, con los ojos como platos. Agh. ¿Qué demonios le pasaba?

El agente Dean sonrió y le guiñó un ojo.

—Siempre dispuesto a servir y proteger.

Colby le dio un codazo a Stevie en el costado mientras se acercaban a donde estaban sus padres.

—¿Así que «servir y proteger», eh? ¿Es que hay algo entre ese policía tan extrañamente atractivo y tú?

—¡No! ¡No hay nada entre nosotros! Estamos en una vigilia en honor a mi hermana, Colby. ¡Muestra algo de respeto!

Acababa de sonar justo como Marnie.

—¡Eres tú la que se ha puesto a ligar con un agente de policía! —le reprochó Colby.

—¡Que no estaba ligando! —No tenía ni idea de qué había sido eso—. Y no es extrañamente atractivo.

—¡Oh, venga ya! ¡Pues claro que lo es! Tiene unos ojos preciosos, un rostro amable y unas cejas de lo más expresivas.

—¿Qué narices te pasa a ti hoy con las cejas de la gente? ¿Te importaría centrarte en lo que tenemos entre manos?

—Tienes razón. Estoy adelantándome a los acontecimientos. —Colby se sacó unas cuantas tarjetas del bolsillo trasero de los pantalones—. Podemos hablar del agente Mono Monísimo luego.

—¡No vamos a hablar del agente Mono…, quiero decir, del agente Dean, ni luego ni nunca!

Colby le dio un abrazo.

—Tus padres te están esperando, así que ve con ellos. Y vigila a la multitud, pero prepárate para cuando te llame al escenario.

—¿Qué quieres decir con lo de para cuando «me llames al escenario» ?