22 #2
Stevie dejó caer la cabeza sobre el teclado y soltó un gruñido.
¿Qué narices estaba haciendo? Si hubiese habido algo en internet sobre su familia, lo sabría.
Quienquiera que hubiese escrito a Hilton para decirle que su familia era una banda de criminales solo debía de estar tirándose un farol.
Más allá del incidente de Hal por conducir borracho y de Blair y sus problemas con las drogas, no podía imaginarse a nadie de su familia infringiendo la ley, eran demasiado buenos como para ello.
Lo más probable es que no fuese más que alguien que estaba tratando de ganar un poco de dinero rápido.
O a lo mejor era alguien a quien Frank había arrestado en el pasado, que estaba tratando de cobrarse su venganza intentando hundir el nombre de la familia Baker.
Su padre siempre estaba tratando de protegerlos.
Pero si no era más que una enorme mentira, ¿por qué Kirk Taylor había insistido tanto en que Hilton dejase de investigarlo?
Si había alguna historia que contar, debía de ser sobre Blair, porque estaba claro que ella era a la única a la que siempre estaba intentando proteger.
¿Y si Blair sí que había hecho algo horrible?
¿O aquello no era más que una enorme sarta de mentiras que le estaba impidiendo centrarse en investigar al acosador?
Fuera lo que fuese, la respuesta no iba a encontrarla en la biblioteca.
Una oleada de cansancio se apoderó de ella.
Le echó un vistazo al reloj del ordenador; todavía le quedaban un par de horas antes de tener que irse a la vigilia de Blair.
De repente, el echarse una buena siesta le pareció la mejor idea del mundo, por lo que buscó un rincón tranquilo entre las estanterías y se puso una alarma en el teléfono.
Colby aporreó la ventana de su coche.
—¿Vienes o qué? —le preguntó a gritos.
Stevie llevaba quince minutos allí aparcada, tratando de armarse de valor para salir del coche.
El aparcamiento estaba abarrotado de gente que había acudido a llorar la muerte de Blair, equipos de televisión, policías y grupos de adolescentes vestidos con camisetas y sudaderas de Blair Baker, con los brazos cubiertos de pulseras de cuentas negras, listos para recordar a su hermana y grabarlo todo para sus redes sociales.
También había fans más grandes, con botas vaqueras y sombreros Stetson negros.
Muchos de los vecinos de Honeyville también habían acudido a la vigilia.
Algunos conocían a Blair o eran amigos de la familia Baker desde hacía mucho tiempo, pero la mayoría tan solo habían ido porque no querían perderse el espectáculo.
Porque aquello era totalmente distinto a ir a la bolera o al cine.
Blair resultaba tan interesante muerta como en vida.
Stevie se puso a juguetear nerviosa con el colgante en forma de pluma y recorrió la multitud reunida en el aparcamiento con la mirada.
¿El acosador estaría entre toda esa gente?
¿El hombre de la gabardina, u otra persona?
Examinó cada rostro, haciéndose constantemente la misma pregunta.
¿Fuiste tú? ¿Tú asesinaste a mi hermana? ¿Lo sabría solo con verlo?
Colby le abrió la puerta del coche.
—¿Hola? ¿Estás lista?
Stevie pasó la mirada por un grupo de alumnos de secundaria que estaban posando con la lengua fuera, sacándose fotos entre la marea de flores, tarjetas y peluches que los fans habían colocado bajo el cartel de Blair.
Fotografías en las que salían con la lengua fuera y mirada triste y anegada en lágrimas. Menuda combinación más extraña.
¿Estaba lista? ¿Cómo se suponía que alguien iba a poder estar listo para algo así?
—¿Necesitas que te convenza para que salgas dándote ánimos y con palabras amables, o prefieres que sea dura contigo?
—Ninguna de las dos. Ya salgo —repuso Stevie, sin hacer ningún esfuerzo por moverse.
—Frank y Marnie ya están aquí, han venido con Annie.
—¿Hal no ha venido? —Stevie mantuvo la mirada clavada en los alumnos de secundaria, que se habían puesto a grabar los bailes más virales de Blair para sus redes sociales.
—No he querido preguntarles, sobre todo no después de lo de la otra noche. —Dejó caer una mano sobre el hombro de Stevie—. Vamos, te están esperando en la zona VIG.
Stevie se volvió a mirarla.
—¿«VIG»? Ay… Colby…, por favor, dime que esas no son las siglas de «afligidos muy importantes» en inglés.
—Bueno, es lo que sois. Aquí tienes tu acreditación. —Colby se la colgó del cuello.
Stevie bajó la mirada hacia la acreditación, y después volvió a subirla hacia Colby, y luego la bajó de nuevo hacia la acreditación.
—¿En serio has usado diamantes falsos para escribir VIG?
—¿Te gusta? Me llevó una eternidad pegarlos con adhesivo instantáneo. Incluso me acabé pegando uno en el labio. —La observó expectante.
—Eh… Eh… —balbuceó Stevie.
—Quería que esta noche todo representase a Blair a la perfección, y creo que a ella le habría encantado que hubiese un poco de brilli brilli.
Stevie se fijó en la pequeña heridita rojiza que tenía Colby en el labio, negó con la cabeza y se obligó a esbozar una sonrisa.
—¿Sabes? Yo también creo que le habría encantado el brilli brilli. Todo esto grita Blair. Gracias por tomarte la molestia de organizar todo esto.
Colby le devolvió la sonrisa.
—No fue ninguna molestia, quería hacerlo. —Se inclinó un poco más hacia el interior del coche—. Entonces, ¿estás lista? Porque dijiste que ibas a venir y, aun así, todavía tienes el cinturón abrochado.