Famosa hasta la muerte 14
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S tevie siguió a su madre hasta el salón, aunque Colby prefirió quedarse en el vestíbulo. Frank estaba paseando por la estancia como un animal enjaulado, todavía con el teléfono en la mano. Tenía unas profundas ojeras oscuras bajo la mirada, y el cabello despeinado, apuntando en todas direcciones.

—¿Ha confesado? —preguntó Marnie, sin aliento, esperanzada.

Frank se encogió de hombros.

—Todavía no lo sé. Jimmy se lo acaba de llevar a la sala de interrogatorios para hablar con él. Me ha dicho que nos llamará en cuanto tenga noticias.

Marnie se recostó contra el respaldo del sofá y cerró los ojos.

—Por Dios, por favor, que tenga noticias. Que esto se acabe de una vez.

Stevie no sabía qué decir. Porque sabía qué era lo que les iba a decir Jimmy después del interrogatorio. «Gunner Trip dice que es inocente. Estoy comprobando su coartada. Puede que tengamos que seguir buscando al asesino».

Frank continuó caminando de un lado a otro por la estancia, con el rostro pálido como la cera. A Stevie le preocupaba que todo ese estrés por el que estaba pasando causase estragos en su corazón.

—Papá, ¿por qué no te sientas un rato?

Él le hizo caso y se sentó, pero siguió moviendo las piernas de arriba abajo sin parar.

—¿Cuánto tiempo crees que tardarán? —Hal estaba sentado en el banco junto a la ventana, con la cortina ligeramente corrida, observando a los periodistas que había acampados fuera.

Frank suspiró.

—Depende de las ganas que tenga de cooperar con la policía. Podrían tardar una hora, o tal vez cinco.

Hal se levantó de un salto.

—Ha llegado Annie, será mejor que salga para ayudarla a atravesar a esa manada de hienas de ahí fuera.

Stevie ocupó el lugar que Hal había dejado libre junto a la ventana y le vio abrirse paso hasta su mujer. Un fuerte zumbido pasó sobre la casa. Stevie alzó la mirada hacia los tejados de las casas de los vecinos.

—¡Es un helicóptero! ¡Están sobrevolando la casa en helicóptero!

—¡Ojalá nos dejasen en paz! —se lamentó Marnie.

En el exterior, Hal le pasó un brazo a Annie por los hombros en un gesto protector, e intentó llevarla dentro de casa, pero los periodistas los habían rodeado.

Mierda. Parecía que estaban metidos en un buen lío.

Stevie estaba a punto de salir corriendo a ayudarlos, pero entonces los periodistas comenzaron a alejarse de ellos.

El agente Dean emergió de entre la multitud, gritándoles y acompañando a Hal y a Annie hasta casa.

Stevie salió corriendo hacia la entrada y le abrió la puerta a una Annie sonrojada y claramente nerviosa, a un agente Dean un poco desaliñado y a un Hal que no paraba de gritarles toda una sarta de insultos a los periodistas.

Stevie cerró la puerta de un portazo a su espalda y se recostó contra ella.

—Ahí fuera todo es un poco caótico —comentó el agente Dean mientras se enderezaba la camisa. Le lanzó a Stevie una sonrisa rápida que, por alguna razón en la que ella no estaba dispuesta a pararse a pensar, la puso un tanto nerviosa.

—¡Si se encuentran dentro de nuestra propiedad, es tu trabajo echarlos de aquí! —exclamó Hal al pasar a toda prisa junto a Stevie de camino hacia el salón, con Annie pisándole los talones y dedicándole una mirada de disculpa al agente Dean.

—¡Os dije que no teníais que hablar con ninguno de los periodistas que hay ahí fuera! —gritó Frank desde el salón.

—¡Y no lo hemos hecho! —respondió Hal, también a gritos.

Stevie cerró los ojos con fuerza. Hal siempre saltaba demasiado rápido. Se volvió hacia el agente Dean.

—Lo siento, las cosas se han complicado un poco últimamente…

El agente Dean la interrumpió alzando las manos.

—No hace falta que te disculpes. Voy a pedir refuerzos para ver si podemos conseguir que toda esa horda de periodistas retroceda un poco y se alejen de la casa. No quiero que nadie se vuelva a caer por su culpa.

—Vale —dijo Stevie—. Genial.

El agente asintió con la cabeza y después se quedó allí de pie, en completo silencio, observándola como si estuviese esperando algo.

¿Qué más quería? ¿Una ronda de aplausos?

Ay, Dios, ¿es que estaba esperando a que le diese las gracias por haberla ayudado a levantarse del césped esa mañana?

Stevie no tenía ninguna gana de darle las gracias por eso, en realidad, prefería fingir que nunca había sucedido.

Pero las palabras surgieron de entre sus labios antes de que pudiese morderse la lengua.

—Ya. El césped. Me caí. Muchas gracias por eso.

El agente Dean esbozó una pequeña sonrisa.

—No hay de qué.

Y entonces asintió de nuevo, aunque esta vez hacia el pomo de la puerta.

HACIA. EL. POMO.

No quería que le diese las gracias. ¡Solo quería marcharse!

Stevie se apartó de un salto.

—Lo siento, sí, quieres salir.

Aún seguía sonriendo al cerrar la puerta tras él cuando se marchó.

Stevie se dio la vuelta y se encontró a Colby observándola desde donde estaba sentada, a los pies de las escaleras, con una ceja enarcada.

—Vaya.

—Ni se te ocurra decir nada —le advirtió Stevie.

—¿Soy yo o ese agente es bastante guapo? —murmuró la chica.

—Eres tú, seguro. Además, es nuevo en el cuerpo, así que técnicamente todavía no es un agente de verdad.

—Es que tiene una mandíbula increíble y esos enormes ojos azules tan expresivos… ¿Sabes a qué me refiero? A esos ojos que, cuando te miran, es imposible rehuirlos.

—No sé de qué estás hablando —repuso. Apenas le había mirado a los ojos. Y en todo caso, eran más amables que expresivos.

—Y esas pecas…

—¡No deberías hablar así de un miembro de las fuerzas del orden! —saltó Stevie, antes de encaminarse hacia el salón.

Annie se había sentado junto a Marnie en el sofá y le estaba dando la mano.

—Stevie —dijo, incorporándose al verla entrar—. ¿Cómo estás? Hal me ha dicho que viste a alguien vigilando la casa anoche. Debes de haber pasado muchísimo miedo.

Sí que había estado asustada, pero no quería preocupar a Annie más de lo que ya estaba.

—Estoy bien, de verdad. El agente Dean estaba aquí, y dijo que lo más probable era que fuese algún fan loco que se hubiese visto atraído por todo el drama y alboroto de la muerte de Blair.

Annie se quedó boquiabierta.

—Qué horror.

Stevie asintió. Pero… ¿alguien había seguido investigando ese supuesto? Sí, había confundido al hombre de la gabardina con el periodista del canal 14 News, pero eso no quería decir que su mente se lo hubiese imaginado todo. ¿No? Se volvió hacia su padre.

—¿Jimmy ha hablado con los vecinos? ¿Alguno ha visto algo o ha podido darle alguna pista?

—Lo siento, Osita, no. Si de verdad hubo alguien aquí anoche, nadie lo vio.

¿Qué quería decir con que si alguien había estado allí?

—Y Jimmy está de acuerdo con la hipótesis del agente Dean. Si de verdad ese hombre que describiste estuvo aquí anoche, vigilando la casa, lo más probable es que no fuese más que un loco que se viese atraído por los equipos de televisión que había acampados fuera. Hay gente muy chismosa…

—Y también hay gente muy idiota —añadió Hal, volviéndose hacia la ventana.

—Pero estarán pendientes por si regresa, ¿no? —preguntó Colby desde la entrada, llamando así la atención de todo el mundo—. Porque, en mi opinión, es bastante sospechoso.

—¿Y tú quién narices eres? —soltó Frank, frunciendo un poco más el ceño.

—Esa es Colby. La amiga de Stevie —respondió Marnie, como si Frank debiese saberlo ya—. La maravillosa Colby va a organizar una vigilia a la luz de las velas en honor a Blair.

Hal clavó la mirada en la ventana y suspiró con fuerza.

—Y supongo que todos tendremos que asistir. Incluso aunque Blair ni siquiera se molestó en venir a las que celebramos por Mia.

Marnie se puso tensa y Stevie se preguntó por qué Hal había tenido que sacar a relucir aquellas viejas heridas. Las cosas ya eran bastante difíciles tal y como estaban.

Annie juntó las manos.

—Hal —soltó, como un padre a punto de calmar a su hijo—, tu hermana tenía sus motivos. Y aquí nadie te va a obligar a hacer nada que no quieras.

Empezó a sonar la melodía de SportsCenter. Frank se puso a rebuscar como loco en sus bolsillos.

—¡Frank, tu teléfono! —dijo Marnie.

—Ya sé que es mi teléfono —repuso mientras lo buscaba y después intentaba descolgar la llamada.

—¡Rápido! —lo animó Marnie—. ¡Puede que sea importante! ¿Alguna noticia de Gunner Trip?

Frank por fin logró descolgar la llamada y se llevó el teléfono a la oreja.

—Jimmy. —Se puso a caminar por la habitación, nervioso, con rostro serio.

Marnie se aferró al respaldo del sofá, con tanta fuerza que se le pusieron los nudillos blancos.

—Ajá. Ajá. ¿Y lo habéis comprobado? —Frank se pasó la mano libre por el pelo. Todos lo estaban mirando fijamente—. Vale. Supongo que es lo que hay. Sí. Tú también. Mantenme informado.

—¿Frank? —lo llamó Marnie.

Este negó con la cabeza y se volvió a guardar el teléfono en el bolsillo.

—Lo siento, cariño. Gunner Trip tiene coartada. Las cámaras de seguridad lo grabaron en su hotel a la hora del concierto.

Así que no estaba mintiendo sobre eso…, pero ¿por qué mintió sobre cuándo había llegado a Honeyville?

Marnie cerró los ojos y tragó con fuerza.

—Justo por esto tienen que seguir buscando a ese tipo raro que Stevie vio anoche —dijo Colby.

—Por Dios, ¿qué está haciendo aquí Miss Marple? —murmuró Hal.

—¡Hal! —espetó Marnie—. ¡Colby es nuestra invitada!

—¿Y ahora qué va a pasar? —Annie se metió un rizo rubio tras la oreja—. ¿Tienen más sospechosos?

Frank suspiró.

—Todavía están interrogando a todos los que estaban trabajando en el concierto, y revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad del estadio.

—¿Creen que podría haber sido el acosador de Blair? —preguntó Stevie—. ¿Jimmy ha revisado el vídeo que le envié?

—Esa es una de las hipótesis que están barajando. Jimmy dice que tiene a todo un equipo de agentes revisando la correspondencia que le remitió Kirk Tyler. Esperan poder identificar al tipo que aparece en el vídeo cuanto antes.

—¿Ha dicho algo más? —quiso saber Stevie.

—Solo que no han encontrado el teléfono de Blair. Tienen su portátil y lo han mandado a los técnicos para que lo revisen.

—¿Su teléfono ha desaparecido? ¿Jimmy cree que pudo llevárselo su asesino? —preguntó Stevie.

—Es una posibilidad, está claro. Pero también es posible que Blair se lo dejase en alguna parte antes de salir al escenario y que todavía no lo hayan localizado. Más allá de eso, Jimmy dice que están revisando todos los mensajes que les han llegado de personas que afirman haberla asesinado.

—¿Hay gente que les ha escrito solo para decirles que fueron ellos quienes dispararon a Blair? —dijo Stevie—. ¿Por qué harían algo así si en realidad no fueron ellos?

Frank se encogió de hombros.

—No lo sé, Osita. Supongo que porque no estarán bien de la cabeza, pero igualmente la policía no puede descartarlos sin haberlos investigado antes.

—Así que en realidad no tienen nada. —Hal suspiró con fuerza—. Alguien disparó a Blair en medio de su propio concierto y no tienen ni idea de quién pudo haberlo hecho.

—Tu tío está trabajando en ello —repuso Frank.

Hal se levantó y se encaminó hacia la salida.

—Menudo consuelo.

—Está sufriendo. —Annie siempre estaba excusando los comentarios y el comportamiento de su marido, incluso aunque supiesen perfectamente por qué actuaba así.

—Jimmy averiguará quién lo hizo, ¿verdad, Frank? —Marnie se volvió hacia su marido, desesperada.

Silencio.

Entonces Frank asintió con la cabeza.

—Pues claro que sí, cariño.

Pero el silencio que había seguido a la pregunta de su madre había sido demasiado largo como para que la respuesta sonase lo bastante convincente.

Stevie se mordió el labio inferior. Jimmy ni siquiera había sido capaz de encontrar a Gunner Trip, algo que Colby tan solo había tardado unas horas en conseguir. ¿Qué posibilidades había de que encontrase al asesino de Blair?

—Me voy a mi habitación con Colby —soltó Stevie, al tiempo que enredaba un brazo con el de la chica al pasar a su lado—. Tenemos muchas cosas que… preparar para la vigilia, así que deberíamos ponernos a ello .