Famosa hasta la muerte 12
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C olby salió del aparcamiento, y entonces se volvió hacia Stevie.

—¿Adónde vamos?

—A mi casa, tenemos que planear qué haremos ahora.

La chica encendió el intermitente.

—Clover Lane, allá vamos.

Stevie la observó con la cabeza ligeramente ladeada.

—¿Sabes dónde vivo?

—Es una ciudad pequeña —repuso Colby mientras tomaba una curva con demasiada rapidez, haciendo que las ruedas chirriasen en el proceso. Y después pisó a fondo el acelerador—. Entonces, ¿cuál es el plan?

—Supongo que tendremos que esperar a ver si mi tío Jimmy tiene alguna novedad sobre el caso. Aunque probablemente la mayor novedad será que Gunner se ha entregado para ser interrogado.

— Si es que se entrega. Puede que no lo haga.

—Cierto, pero no creo que alguien como Gunner Trip pueda permanecer escondido para siempre. Todo el mundo lo conoce. Es evidente que nos ha mentido sobre cuánto tiempo lleva en el motel, pero no tengo del todo claro si también lo ha hecho al decirnos que él no mató a Blair.

—En eso estamos de acuerdo. Parecía que realmente le importaba.

—Aunque eso tampoco significa que no lo haya hecho. —Stevie se encogió de hombros—. Quizás se le dé muy bien actuar. Pero, si no fue Gunner, entonces supongo que eso coloca al acosador en cabeza de mi lista de sospechosos.

—¡Sí! ¡Yo también apuesto por él!

—Como dijiste antes, los acosadores son los peores. Si Blair descubrió quién era y le amenazó con denunciarlo, eso podría haberle dado un motivo para asesinarla. Nos vendría de perlas que la policía nos dejara echarle un vistazo a los correos que les envió Kirk. Ya se me ocurrirá cómo conseguirlos…

—Y luego también está Kirk —repuso Colby—. Gunner dijo que Blair había quedado con él a las tres.

—En su caso no lo tengo tan claro. Ha ganado muchísimo dinero gracias a Blair, lo que me lleva a pensar que no tendría mucho sentido que quisiese matarla. Pero si era Kirk con quien estaba discutiendo en su camerino, eso lo convierte en sospechoso, desde luego.

—Estoy de acuerdo. ¿Alguien más?

—También cabe la posibilidad de que Blair estuviese viéndose con alguien.

—Entonces, eso nos deja con tres sospechosos principales.

—Con cuatro, todavía no podemos descartar a Gunner del todo.

—A mí no me importaría interrogarlo de nuevo si es necesario —comentó Colby.

Stevie puso los ojos en blanco.

—Lo tendré en cuenta.

—Entonces, el acosador es nuestro principal sospechoso. —Colby enarcó una ceja—. Y seguro que este acosador es de los que llevan gabardina y gorra, ¿verdad?

—Es posible. La policía también cree que quizás tan solo sea un turista macabro al que le gusta estar cerca del drama que rodea el asesinato de una superestrella.

—Sí, pero también podría ser algo más. Volveré a publicar un mensaje en el foro, para ver si encuentro a alguien sospechoso entre los miembros.

Stevie sacó su teléfono y se metió en la página de fans de Blair Baker.

—No hay mejor momento que el presente. —Rebuscó entre la multitud de mensajes dando el pésame por la muerte de Blair, buscando cualquier cosa que no encajase del todo.

Todo eran emojis de corazones rotos y caritas llorando, así que bajó hasta el día anterior al asesinato y revisó las publicaciones de ese día—.

Esta persona de aquí, ReinaBB, escribe muchísimo en el foro, demasiado… Es como si lo comentase todo.

—Ese perfil no es del acosador.

—¿Cómo lo sabes? La cantidad de comentarios que ha hecho en el foro me parece propia de un acosador. A ver, por lo menos es bastante obsesiva.

—Stevie, ReinaBB soy yo. Es mi segunda cuenta. Pone «mod» justo debajo del nombre de usuario.

Stevie tuvo que contener una sonrisa.

—Ah, sí, lo siento. —Y después añadió—: ¿Por qué tienes dos cuentas?

—Para animar a la gente a que siga hablando y así la conversación no muera.

—Entonces, ¿aquí estabas manteniendo una conversación contigo misma?

—Sip.

—Porque eso no es nada raro, qué va…

Colby le dio un codazo en el costado.

—No tiene nada de malo el ser un poco rarita.

Stevie se carcajeó con ganas y negó con la cabeza.

Aunque no se lo había visto venir, el estar con Colby había resultado ser una distracción bastante agradable…

, no, necesaria, para no pensar en el dolor que le producía la muerte de su hermana.

No recordaba cuándo había sido la última vez que había salido por ahí a divertirse con alguien.

Seguramente antes de que Mia desapareciese.

Siguió rebuscando por el foro, pero se detuvo cuando una captura de pantalla en la que salía el perfil de Blair de una red social le llamó la atención.

Colby le había mandado un mensaje en el que decía: «¡Vamos a celebrar una fiesta preconcierto en el Wes’s Diner en tu honor!

A las seis de la tarde, el día antes del concierto.

Nos encantaría que vinieses. ¡Incluso hemos creado una hamburguesa especial en tu nombre! ».

Por sorprendente que pudiese parecer, Blair había respondido.

«Me parece genial, Bs».

A Stevie no le pareció un sí definitivo.

Lo más probable era que Blair tuviese que contestar montones de mensajes directos sin pensar antes en lo que poner.

Pero podía entender cómo una emocionadísima Colby interpretaría esa respuesta como una aceptación.

Pobre Colby. Un montón de fans parecían haberlo interpretado también de ese mismo modo, y muchos habían estado «llorando», «gritando» y «dando volteretas».

Stevie siguió leyendo el foro y entonces algo la hizo detenerse. Habían borrado una publicación, pero los comentarios que habían dejado debajo todavía eran visibles.

«¿No crees que estás exagerando?».

«Creo que estás siendo un poco injusta».

«No culpes a Blair, culpa a su representante».

«Como si ella hubiese accedido a venir para empezar».

«No me puedo creer que me tragase tus mentiras. ¡No culpes a Blair!».

—Borraste una publicación —comentó Stevie a toda prisa—. Dijiste algo sobre Blair cuando no apareció en tu fiesta de antes del concierto y después lo borraste.

Colby se mordió el labio inferior, pero mantuvo la vista clavada en la carretera.

—Estaba enfadada. Y publiqué algo en el foro sin pensar. Fue una estupidez.

A Stevie se le aceleró el corazón. Intentó no mostrar lo nerviosa que estaba antes de seguir hablando.

—¿Qué pusiste?

—En realidad, no fue más que una tontería. Que estaba decepcionada. Que me dolía que a Blair no le importasen sus fans más leales. Que no sabía lo que iba a hacer.

Stevie se removió en su asiento, aferrándose al teléfono con manos sudorosas.

—¿Que no sabías lo que ibas a hacer ?

—Sí, me refería a que iba a ir a hablar con Blair. Que no sabía qué iba a hacer para compensar a los fans que siempre recurren a mí para buscar contenido nuevo sobre ella.

—Ya. —Se volvió a guardar el teléfono en el bolsillo. En ese momento, no dijo nada, tan solo dejó que su corazón siguiese latiendo acelerado. Colby también permaneció callada, pero Stevie se fijó en que se había aferrado al volante con más fuerza.

Stevie mantuvo la vista clavada en la carretera.

—Es solo que… podría parecer que estabas pensando en hacerle algo a Blair.

—¿Como qué?

Stevie no respondió.

Colby pisó el freno a fondo y detuvo el coche a un lado de la calle.

—Stevie, yo no disparé a tu hermana. Estuve casi todo el día con un montón de fans suyos. ¡Tengo al menos treinta personas que podrían darme una coartada porque estaba con ellas! ¡Y ni siquiera sé disparar un arma! Y, aunque supiera, jamás sería capaz de matar a nadie. Y odio los ruidos fuertes.

—¿Odias los ruidos fuertes? —comentó, lentamente.

—¡Ni siquiera me gustan los fuegos artificiales! Sí, estaba enfadada porque Blair no fue a la fiesta, pero jamás la habría matado por ello.

Stevie examinó con atención el rostro de Colby.

Y repasó todo lo que sabía mentalmente. «Tengo al menos treinta personas que podrían darme una coartada porque estaba con ellas».

Un asesino jamás diría algo así. Y Colby había estado fuera del estadio cuando Stevie había entrado, no podría haber tenido tiempo de acceder al backstage y bajar hasta debajo del escenario para asesinar a Blair antes de que empezase el concierto.

Stevie respiró hondo. Ya se había comportado de esa misma manera en otra ocasión: cuando estaba investigando lo que le había ocurrido a Mia.

Llegando a sospechar hasta de su propia sombra.

Centrándose en la gente equivocada. Acusando a personas inocentes sin ninguna prueba en vez de fijarse en lo que demostraban los hechos.

—¡Vale! —Stevie levantó las manos—. Lo siento.

Colby le sostuvo la mirada, con intensidad.

—¿Me prometes que me crees?

¿De verdad pensaba que Colby podría haberlo hecho? Quizás una pequeñísima parte de ella creía que era una posibilidad. La parte que no confiaba en nadie. Pero, si lo pensaba en frío, no. No creía que Colby hubiese asesinado a Blair.

—Sí, lo prometo —respondió en un susurro.

Colby asintió.

—Vale.

Se incorporó de nuevo a la carretera, aunque sin mirar antes. Un coche les pitó y las adelantó dando un volantazo. Condujeron en silencio durante un par de kilómetros, hasta que Colby lo rompió.

—¿Has visto la película de El guardaespaldas ?

Stevie la miró de reojo.

—Sí. —¿A dónde quería llegar con eso?

—El acosador de Whitney Houston resultó ser un sicario al que su hermana había contratado.

Stevie soltó una carcajada seca. Ah. Así que ahí era donde quería llegar.

—Colby, yo no maté a mi hermana.

—Ya, sé que no lo hiciste.

—Vale, bien. Y ya que nos estamos descartando oficialmente la una a la otra y tachándonos de nuestras listas de sospechosos personales, vamos a centrarnos en los cuatro que nos quedan: el acosador, Kirk, un amante y Gunner.

—¿Y no sabemos de nadie más que pudiese guardarle rencor a Blair y a quien todavía no hayamos considerado?

Stevie recordó el rostro de Hal, pero hizo su imagen a un lado.

—Creo que esos son todos. Gira ahí, y después a la izquierda en Ashgrove, es un atajo. Veamos si la policía ha hecho algún progreso en la investigación, más allá de que les hayamos entregado a Gunner Trip en bandeja .