Famosa hasta la muerte 11 #2
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¿Aclararle unas cuantas cosas de una vez?

—¿Sobre qué? —le preguntó Stevie.

—Podría haber sido sobre cualquier cosa.

Sobre su horario, las canciones, el vestuario que la obligaban a ponerse, dónde se hospedaba, la comida.

Siempre tenía algún problema con él. Los dos tenían una personalidad fuerte, así que digamos que su relación era toda una montaña rusa.

Una semana Blair amenazaba a Kirk con dejar Satellite Entertainment y a la siguiente me venía diciendo que no se veía con otra discográfica que no fuese esa.

—¿A qué hora habíais quedado? —le preguntó Colby.

—A las tres de la tarde.

Stevie y Colby intercambiaron una mirada.

—Es la misma hora en la que se grabó el vídeo que te acabamos de mostrar. Así que quizás era con Kirk con quien estaba discutiendo. ¿Crees que es posible que le dijese que quería abandonar Satellite? —comentó Stevie.

—Si lo decía en serio, eso le daría a Kirk un motivo para asesinarla —repuso Colby.

Gunner levantó las manos.

—Mirad, puede ser, no sé. La última vez que hablé con ella mencionó algo sobre un productor nuevo y joven con el que quería trabajar.

Así que, si Kirk lo descubrió, supongo que podría haber sido él.

O también podría haber sido su acosador.

Lo único que sé es que yo no fui. —A Gunner se le rompió la voz.

Tomó su teléfono, se levantó y se encaminó hacia la puerta—.

Y cuanto antes hable con la policía para aclararlo todo, mejor.

—Solo una pregunta más —le dijo Stevie.

Gunner se dio la vuelta.

—No nos has dicho…. ¿Dónde estabas la noche del concierto?

Se puso en tensión. Quizás le hubiese molestado que le estuviese preguntando por su coartada. O tal vez tenía algo que esconder.

—Estaba en el Sable & Stone, en mi habitación. Me eché una siesta nada más llegar y me quedé dormido. Me perdí el inicio del concierto. Para cuando abrí los ojos, estaban hablando del asesinato de Blair en todos los canales de noticias.

¿Se había echado una siesta? ¿Había venido hasta Honeyville y se había perdido el concierto? Algo no encajaba. Stevie se quedó mirándolo fijamente por un momento.

—¿Alguien que pueda confirmarlo?

Gunner vaciló por un momento.

—¿Que estuviese conmigo en mi habitación?

No. A lo mejor me vio el recepcionista cuando me marché.

Y seguro que el hotel tenía cámaras de seguridad en el vestíbulo que puedan demostrar que lo que digo es verdad.

Tengo que irme, así que marchaos cuando queráis.

Me ha encantado conocerte, Stevie. Siento mucho lo de Blair.

De verdad. —Se le rompió la voz—. Era una chica increíble, bajo toda esa fachada de superestrella.

Stevie sintió cómo algo le oprimía el pecho, lo que hizo que le temblase la voz al hablar.

—Gracias. Y, ¿Gunner?

—¿Sí?

—¿Te importaría no decirle nada a la policía de que hemos venido a hablar contigo? Mi tío Jimmy es el agente que está a cargo de esta investigación, y estoy segura de que no le haría ninguna gracia descubrir que he estado por ahí interrogando a la gente.

Gunner se encogió de hombros.

—No hay problema.

Colby se quedó de pie junto a la ventana, observando a Gunner bajar hacia su coche de alquiler a la carrera.

—No creo que sea el asesino. No tenía ningún motivo y, de serlo, ¿no te parece que sería un error dejarnos solas en su habitación ahora?

—Sí, yo tampoco creo que fuese él quien asesinase a Blair, pero también pienso que no podemos descartarlo del todo, todavía no —concedió Stevie—. Tengo la sensación de que nos está ocultando algo.

Colby la observó con una ceja enarcada.

—Nos vamos a quedar a rebuscar por aquí, ¿no?

—Pues claro que sí, Colby. Así que ponte manos a la obra.

Stevie cerró la puerta de la habitación del motel y salió corriendo tras Colby.

—¡No puedes llevarte sus calzoncillos, Colby!

—Pero ¡tenemos que llevarnos algo que demuestre lo mucho que nos hemos esforzado!

No habían logrado encontrar nada durante el registro de la habitación, aunque Stevie tampoco esperaba hacerlo. Si él hubiese sido el asesino de Blair, seguramente no habría dejado por allí el arma homicida para que cualquiera pudiese encontrarla.

Colby acababa de abrir la puerta de su coche y Stevie tenía un pie dentro cuando alguien las llamó a gritos desde el balcón del motel.

—¿Habíais venido a ver al jugador de fútbol ese?

Stevie se llevó una mano sobre los ojos para protegerse del sol. Había un tipo con una camiseta de tirantes blanca y sucia, en calzoncillos y calcetines, y con las chanclas colgando del borde del balcón. Soltó una sonora carcajada que sonó más bien como un graznido.

—¡Pues no sois las únicas! ¡Ha pasado las cuatro últimas noches acompañado!

Stevie se acercó un paso hacia él.

—¿Lleva aquí cuatro noches? ¿Estás seguro?

El hombre se rascó la barba y se estiró mientras bostezaba.

—Sí, cuatro noches. Estoy al corriente de todo lo que pasa en este motel.

—Claro… Gracias. —Stevie se dio la vuelta y se subió al coche, ignorando la oferta del hombre de quedarse a pasar el rato y divertirse un poco.

Se abrochó el cinturón sin poder dejar de darle vueltas a aquella nueva información—.

Gunner lleva en la ciudad cuatro días. Pero nos dijo que llegó ayer después de enterarse de la muerte de Blair.

Colby arrancó el coche.

—¿Por qué nos iba a mentir sobre eso?

—No lo sé, pero, desde luego, ahora sí que no podemos descartarlo como sospechoso .