Famosa hasta la muerte 4 #4
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—Nunca llegué a arreglar las cosas con ella… —Se le rompió la voz—. Y ahora… —Guardó silencio e intentó contener los sollozos.

—Te quería, Hal, y ella sabía que tú también la querías —le aseguró Stevie.

—¿De verdad lo crees?

—No lo creo, lo sé.

Hal se frotó los ojos y tomó aire un par de veces.

—Supongo que tendré que recordármelo para aceptarlo.

—No puedes culparte por cómo estaban las cosas entre vosotros, porque Blair también tenía sus propios problemas —repuso Annie, con firmeza.

—Annie tiene razón —le dijo Stevie. Aunque ¿no se estaba culpando ella también? Había dejado que Blair se alejase de su vida y ahora ya era demasiado tarde para recuperar a su hermana.

Annie dejó caer una mano sobre el brazo de Hal.

—Volvamos a casa, cariño. —Entonces se volvió hacia Stevie—. ¿Segura de que estarás bien?

¿Bien? No. No lo estaba. Pues claro que no lo estaba. Y solo volvería a estarlo cuando encontrase al asesino de Blair.

—¿Creéis que pudo ser Gunner Trip? ¿Su asesino? Es muy raro que no apareciese por el concierto, ¿no?

Annie la observó con la cabeza ladeada, como si la pregunta la hubiese tomado por sorpresa.

—No irás a ponerte a investigar el asesinato de Blair, ¿no, Stevie? —Su voz sonaba cargada de preocupación.

Stevie rehuyó su mirada.

—Suenas como Jimmy…

—Stevie, recuerda lo que ocurrió la última vez —le suplicó Annie—. Hal, díselo.

—No es que no apreciásemos tus esfuerzos, pero no te hizo ningún bien, Stevie.

La desaparición de Mia… —Tragó con fuerza y una serie de lágrimas nuevas se deslizaron por sus mejillas.

Annie le tomó de la mano, con los ojos también anegados en lágrimas.

Hal respiró hondo antes de seguir hablando—.

El perder a nuestra hija fue increíblemente doloroso, pero ver cómo tú te perdías a ti misma poco después solo acrecentó ese dolor.

—No me perdí a mí misma… —Las palabras de Stevie acabaron muriendo en sus labios.

El que se olvidase del resto de su vida, que perdiese casi siete kilos en tan solo unas semanas, y que se saltase tantas clases después de que Mia desapareciese que acabase teniendo que repetir curso demostraban que sí que se había perdido a sí misma en el proceso.

Pero era el no saber lo que había causado aquello.

No el que se volcase en la investigación.

Annie le lanzó una mirada preocupada a Hal.

Este llevó ambas manos hacia las mejillas de Stevie y la miró directamente a los ojos, suplicante.

—Prométeme que no te vas a obsesionar con este caso como la última vez.

—Hal, te lo prometo, no me voy a obsesionar con este caso como la última vez.

—Tan solo se obsesionaría un poco, con ello y con la investigación—.

Además, Jimmy parece bastante seguro de que va a poder encontrar a quien haya hecho esto.

Puede que incluso cuando nos despertemos mañana por la mañana Gunner Trip ya haya confesado.

Si es que fue él. Puede que tenga una coartada.

¿Y entonces qué? Kirk Tyler mencionó que tenía un acosador.

Puede que sea más complicado encontrarlo.

Al fin y al cabo, Blair tiene toda una legión de fans…

—Stevie, para. Ya estás otra vez —le dijo Annie con dulzura—. Tienes que aprender a procesar tu dolor, asimilar lo que ha ocurrido.

Ella creía que ya estaba asimilando lo que había ocurrido. Pero vale.

Annie dejó el bolso sobre el recibidor.

—¿Sabes qué? Creo que deberías irte ya a la cama. Nosotros nos encargamos de recogerlo todo antes de marcharnos. Descansa un poco.

Hal se agachó y le dio un beso en la coronilla.

—Nada de investigar. A la cama.

Stevie se recostó contra su pecho por un momento.

—Vale, Hal. —Y después se marchó a su habitación, que se encontraba justo encima del garaje.

Encendió la luz de su cuarto, se quitó los zapatos de una patada y se sentó en la cama junto a Catsy Cline.

Catsy se despertó en cuanto la oyó entrar, se estiró todo lo larga que era, extendiendo las patas y los dedos y, con los ojos todavía a medio abrir y su nariz rosada estremeciéndose un poco, se frotó la mejilla contra la mano de Stevie.

—Hola, pequeña. —Le acarició el suave pelaje gris y Catsy cerró los ojos.

Stevie estaba agotada por lo que había ocurrido esa noche, y no podía dejar de recordarlo todo, pero sus párpados comenzaron a cerrarse lentamente.

Parpadeó con fuerza para tratar de despejarse.

El dormir tendría que esperar. Se acercó el ordenador portátil a las piernas, la pantalla se iluminó y mostró su fondo de pantalla: una foto en la que salían Blair y ella de pequeñas, el día en que habían traído a Catsy y a Dolly Purrton a casa.

Estaban frente al porche, con las dos pequeñas gatitas en brazos, sonriendo de oreja a oreja.

—Ahora solo quedamos tú y yo —le susurró Stevie a la gata.

Sintió cómo comenzaba a desmoronarse, cómo su corazón empezaba a resquebrajarse, y respiró hondo, temblorosa, para tratar de recomponerse. Entonces, gente de internet, ¿qué tenéis que decir sobre el asesinato de Blair Baker ?