Famosa hasta la muerte 4 #3
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Nadie se movió, por lo que Stevie se levantó de un salto.

—Te acompaño hasta la puerta.

Quizás para poder hacerle alguna pregunta de camino.

Afuera, la noche era demasiado húmeda, y el ambiente demasiado pesado.

—¿De verdad crees que vas a atrapar a su asesino? —dijo Stevie cuando Jimmy abrió la puerta de su coche.

Él se detuvo donde estaba, con una mano sobre el capó. En algún lugar, una rana arborícola comenzó a croar.

—Sí, lo creo. Ese sitio estaba abarrotado de gente. Seguro que alguien vio algo. Es imposible que alguien pudiese entrar, asesinar a una de las mayores estrellas del momento y marcharse como si nada.

Stevie asintió. Pero eso era exactamente lo que había ocurrido, ¿no?

—Y si no fue Gunner Trip, ¿quién es tu siguiente principal sospechoso? ¿El acosador?

—Stevie, hazme un favor.

—¿Sí?

—Te lo digo porque te quiero, no te pongas otra vez en modo Nancy Drew conmigo. —Estaba sonriendo, pero la observaba con seriedad.

Stevie se sonrojó de rabia, o vergüenza, o quizás las dos. ¿De verdad era tan evidente lo que estaba haciendo?

—¿Qué?

—Cuando pasó lo de Mia…, acabaste peor de lo que estabas, ¿verdad? Todo ese tiempo que te pasaste tratando de averiguar qué podía haberle ocurrido te acabó poniendo enferma.

—Pero es que alguien tenía que hacer algo.

—¡Te pasaste semanas corriendo por la ciudad acusando a gente inocente! Y había mucha gente haciendo algo, Stevie. Mucha gente que tenía muchas más oportunidades que tú de descubrir qué era lo que le había pasado.

A Stevie le ardían las mejillas.

—Y, sin embargo, al final nadie logró resolver el caso. Han pasado tres años y todavía no tenéis nada.

—Esta vez lo conseguiremos. Este caso es distinto.

—¿Por qué? —repuso, con la mirada ardiente.

—Porque, para empezar, esta vez tenemos un cuerpo. Y una escena del crimen.

Stevie se estremeció, pero si Jimmy creía que iba a conseguir que se achantase mencionando el cadáver de Blair, estaba muy equivocado. No se iba a dejar pisotear.

—También teníais esas dos cosas en el caso de Aaron Taylor.

—Stevie, este caso no se parece en nada al de Aaron Taylor.

—¿Por qué?

—Porque Aaron Taylor no era más que un crío con un pasado complicado que tomó unas cuantas malas decisiones y acabó muerto por ello. Blair… Bueno, a todo el mundo le importa lo que le ha ocurrido a Blair.

—¡Todo el mundo debería haberse preocupado también por lo que le ocurrió a Aaron Taylor!

Jimmy resopló, molesto. Al parecer no le gustaba que le recordasen sus fracasos.

—No pienso quedarme aquí discutiendo contigo. Creo que lo mejor será que me vaya. Pero recuerda lo que te he dicho, nada de investigar el caso.

Cerró la puerta del coche de un portazo y después metió marcha atrás para salir del camino de entrada.

Stevie alzó una mano para despedirse y después le mostró el dedo medio cuando ya se había alejado lo suficiente por la calle.

Le agradecía que se preocupase por ella, pero sí, s e iba a poner en modo Nancy Drew de nuevo.

No había logrado descubrir lo que le había ocurrido a Mia.

Había sacado conclusiones precipitadas, había cometido un error tras otro.

Pero esta vez sería distinto. Era más grande, había aprendido de sus errores, y no volvería a cometerlos.

Cuando volvió a entrar en casa, se encontró con Hal y Annie listos para marcharse.

Bajo la luz del recibidor, las oscuras sombras y los rasgos de Hal quedaban mucho más marcados.

Parecía mucho más grande de lo que era, no como un hombre de tan solo treinta y tres años.

Lo que era comprensible, sobre todo teniendo en cuenta por todo lo que había tenido que pasar.

—¿Cuándo se convirtió el tío Jimmy en un idiota integral? —preguntó Stevie.

—Ah, creo que siempre lo fue —repuso Hal—. Mamá ya se ha metido en la cama, papá le ha dado un Valium para que pueda descansar un poco.

—Como todas las noches, entonces —comentó Stevie—. A mamá le encantan las benzodiazepinas. —Una broma, para tratar de aligerar el ambiente. Pero supo de inmediato que no debería haber dicho eso.

Hal intentó esbozar una sonrisa, pero no lo consiguió.

—¿Estarás bien, Stevie? Sabes que si necesitas algo… —Dejó la frase, su oferta, en el aire.

Stevie vio aquel momento como una oportunidad y soltó:

—Entonces, ¿estabas en casa esta noche?

Hal suspiró con fuerza y alzó la mirada hacia el techo.

—Tú también no…

—Ay, Stevie, no puedes pensar en serio que Hal tuvo algo que ver con esto —dijo Annie—. Estuvo en casa toda la tarde conmigo.

—No creo que fuese él quien la mató —repuso.

Se volvió hacia Hal antes de seguir hablando—.

Pues claro que no lo creo. Lo que pasa es que has hecho ese gesto con los pies cuando Jimmy te lo ha preguntado, ya sabes, ese que haces siempre que mientes, y me preguntaba por qué.

¿Por qué ibas a mentirle? Porque es imposible que asesinases a Blair, así que tiene que haber otro motivo…

Hal le dejó caer las manos sobre los hombros y la miró a los ojos.

—Stevie, cálmate. Te lo prometo, llevo en casa todo el día, al menos, hasta que hemos venido aquí. No me escapé para ir al concierto y asesinar a mi propia hermana, ¿vale?

Stevie no rehuyó su mirada, y entonces bajó rápidamente la mirada hacia sus pies. Que estaban quietos como si le perteneciesen a una estatua.

—Ya, vale.

Él sacudió la cabeza.

—¿Mis pies? No me había dado cuenta de que hacía eso.

—Es el gesto que siempre te acaba delatando. —Annie le dio un suave apretón en el brazo y esbozó una sonrisa.

Stevie abrazó con fuerza a su hermano. Él la estrechó contra su cuerpo un poco más fuerte.

—Siento mucho habértelo preguntado. —Odiaba haberlo hecho—. Sé que querías a Blair. Y que nunca le habrías hecho daño, al menos, no conscientemente.

Cuando se apartó, Hal estaba llorando.

La culpa la reconcomía por dentro. Y el que él fuese tan alto y fuerte le daba un aspecto incluso más vulnerable.

—Ay, Hal, lo siento muchísimo, de verdad.

A él se le entrecortó la voz al hablar:

—No me puedo creer que haya muerto. Y sí que creo que le hice daño.

Stevie le observó con el ceño fruncido y aguardó a que se explicase.