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L a asesinaron? —preguntó Stevie.
Si era sincera, una pequeña parte de sí misma se había llegado a preguntar si aquello no habría sido cosa de Blair.
No había estado en su mejor momento la última vez que había ido a Honeyville, hacía ya un año.
«Volátil», aquel era el adjetivo que Annie había usado para describirla.
«Un desastre total», la había catalogado Hal.
Al igual que el resto del mundo, Stevie había visto a su hermana romperse y volver a unir los pedazos una y otra vez.
Sabía que eso era lo que siempre hacía. Las fiestas de Blair se volverían mucho más locas que nunca.
Las fotografías de ella saliendo de una discoteca tras otra empezarían a correr por internet descontroladas.
Ella respondería a todas y cada una de las críticas que le hiciesen.
Y después desaparecería durante una temporada.
Tras la cual empezarían a aparecer los artículos en los que los reporteros afirmaban que alguien la había visto siendo admitida de nuevo en algún centro de desintoxicación.
Y luego, cuando saliese, sería una persona totalmente nueva, justo a tiempo para sacar un próximo álbum que se convertiría poco después en disco de platino y todo el mundo, incluida Blair, al parecer, se autoconvencería de que todo iba perfectamente.
Hasta que los problemas volvían a aparecer.
Marnie se dobló sobre sí misma, agarrándose a Frank con una mano.
—¿Asesinada? —repitió, con una voz apenas coherente por culpa de los sollozos.
—Eso es lo que nos indican las pruebas, al menos de momento —repuso Jimmy.
Marnie negó con la cabeza.
—¡No! ¡¿Quién sería capaz de hacer algo así?! ¿Quién iba a querer asesinar a Blair? ¡Si todo el mundo la adoraba!
Stevie asintió…, pero ¿de verdad todo el mundo adoraba a Blair?
Solía intentar no leer los artículos que hablaban de su hermana, o los comentarios que hacia la gente en internet sobre ella, pero sabía que, aunque Blair tenía a toda una legión de fans a sus espaldas que veneraban el suelo que pisaba, también había muchísima gente que la odiaba.
—Quienquiera que lo hiciese, voy a encontrarlo —dijo Jimmy, dejándole caer una mano a Frank sobre el hombro y otra sobre el de Marnie—. Os lo prometo.
Stevie quería creerle, quería confiar que Jimmy sería capaz de encontrar al asesino de Blair y llevarlo ante la justicia, pero la policía de Honeyville no tenía un buen historial de casos resueltos a sus espaldas.
Jimmy ya les había prometido antes encontrar a otra persona y nunca había llegado a hacerlo.
La policía nunca había llegado a encontrar a Mia.
Y ese no era el único caso que no habían logrado resolver.
Tampoco habían resuelto el asesinato de Aaron Taylor, al que mataron en el aserradero durante el Cuatro de Julio del año anterior.
—Hemos cercado el perímetro del escenario, incluyendo los camerinos, y los forenses están en este momento examinando la escena del crimen.
Por el estado del cu… —Jimmy se calló de golpe, como si por un momento se hubiese olvidado de con quiénes estaba hablando—.
Por lo que hemos encontrado de momento, creemos que a Blair…
la asesinaron justo antes de que empezase el concierto.
Comprobaremos también las grabaciones de las cámaras de seguridad del estadio.
Aún no hemos podido encontrar su teléfono móvil, y tengo a todos mis hombres en este mismo instante buscando el arma homicida.
—¿Tenéis alguna idea de cuál puede ser el fabricante?
¿O el modelo? —preguntó Frank, y después pareció darse cuenta de lo que estaba haciendo.
Estaban hablando del asesinato de su hija.
Exhaló con fuerza y echó la cabeza hacia atrás, clavando la mirada en el techo, desesperado por librarse de las lágrimas que le anegaban los ojos.
Se le tensaron los músculos de la mandíbula del esfuerzo que tuvo que hacer por no echarse a llorar.
—¿Papá? —lo llamó Stevie en un susurro, antes de dejarle caer una mano en el brazo.
Él se volvió a mirarla con los ojos enrojecidos y contuvo el aliento.
—Estoy bien, Osita. —Intentó esbozar algo parecido a una sonrisa, pero esta no encajaba con su expresión devastada, por lo que atrajo a Stevie hacia sí y ella escondió el rostro en su pecho. Dejó que el dolor se apoderase de ella y las lágrimas volvieron a brotar de entre sus párpados.
Pero la voz de Jimmy irrumpió en su refugio.
—Puede que obtengamos alguna información de la bala cuando le hagamos la autop…
Stevie se estremeció. La autopsia. Iba a decir «la autopsia».
Jimmy se apresuró a seguir hablando para que no se fijaran en eso.
—Ya hemos empezado a tomar declaración a los miembros del equipo, y esperamos que alguno de ellos haya visto algo que pueda darnos alguna pista.
Stevie se alejó del pecho de Frank.
—Pero había miles de personas en el estadio esta tarde…
—Y hablaré con todos y cada uno de ellos si es necesario.
—Pero ¡si los acabáis de dejar marchar a todos! —exclamó Stevie, al darse cuenta de lo sucedido.
Jimmy se masajeó la nuca.
—Fue el equipo de Blair el que hizo el anuncio. Supongo que en ese momento creyeron que era lo mejor, para proteger su imagen y evitar así que los fans se pusiesen histéricos.
Pues entonces la habían cagado pero bien. El miedo se apoderó de Stevie.
—El asesino podría haberse escapado.
—Stevie, encontraremos a quien haya hecho esto. Podemos comprobar el listado de todos los asistentes que compraron entradas para el concierto, y estoy seguro de que si alguno de los fans de Blair vio algo sospechoso, nos lo hará saber.
Stevie negó con la cabeza, incrédula. El caso ya estaba condenado al fracaso desde el principio.
—Quiero ayudar —dijo Frank. Le temblaban las manos y tenía un brillo desesperado y salvaje en la mirada—. Podría volver al cuerpo temporalmente hasta que encontremos al hijo de puta que ha hecho esto.
—Yo me ocupo de este caso, Frank. Tú ya entregaste tu placa hace tiempo e, igualmente, sabes que, aunque no fuese así, jamás se te permitiría que trabajases en este caso en concreto.
—Pero tú eras su tío —repuso Frank.
—Y el agente más experimentado del Departamento de Policía de Honeyville. Tienes que confiar en mí, me ocuparé de resolver este caso.
—Pero…
—No, Frank —le interrumpió Marnie, con la voz temblorosa por la preocupación. Frank abrió la boca como si fuese a volver a protestar, pero Marnie se sorbió los mocos y entonces se echó a llorar desconsolada de nuevo—. Piensa en tu salud.
Marnie había obligado a Frank a retirarse del cuerpo poco después del caso de Aaron Taylor.
Pericarditis, una inflamación del tejido delgado en forma de saco circundante al corazón y una condición que solo empeoraba con el estrés; eso era lo que había leído Stevie en internet después de que sus padres le comunicasen el diagnóstico médico de Frank y rehuyesen cada una de sus preguntas.
—Marnie tiene razón —repuso Jimmy—. Te mantendré informado de todo lo que descubramos.
Frank señaló al agente Dean.
—Pero ¡si tienes a un crío de compañero! ¿Qué está, en su primera semana de formación?
—En realidad llevo dos meses trabajando en el cuerpo —respondió el agente Dean.
Stevie le observó de reojo. Llevaba dos meses en el cuerpo, eso lo cambiaba todo, claro…
Frank se pellizcó el puente de la nariz y negó con la cabeza.
—Jimmy…
—Es un chico inteligente y muy agudo, Frank, se graduó el primero de su promoción; prácticamente está listo para ir solo, sin necesidad de ningún compañero, pero seré yo quien se ocupe de esta investigación, te lo prometo, y también pondré a un equipo enorme a trabajar en este caso.
Antes de que Frank pudiese volver a protestar, alguien llamó a la puerta.
—¿Sí? —respondió Jimmy.
Una policía vestida de civil se asomó por la puerta.
—Tengo a Kirk Tyler aquí, quiere saber si puede hablar un momento con los Baker.
Jimmy se volvió hacia Frank.
—Vosotros decidís.
Frank asintió con la cabeza.
—Sí, déjalo entrar. Quiero saber qué es lo que tiene que decir.
Kirk se adentró entonces en la sala, con el rostro solemne y apretando la mandíbula con fuerza.
Llevaba los primeros botones de la camisa desabotonados, dejando al descubierto demasiada piel, sobre todo teniendo en cuenta la situación en la que se encontraban.
Bueno, en realidad, para cualquier situación.
—Señor y señora Baker. —Se volvió entonces hacia Stevie y la miró como si estuviese tratando de recordar su nombre, pero sin éxito alguno—. Y hermana de Blair. Por favor, aceptad mi más sincero pésame. Blair era como una hija para mí…
—Es… Era mi hija —repuso Frank, con un brillo gélido en la mirada—. Y hace cinco años, en tu elegantísima oficina de Los Ángeles, cuando solo tenía quince años, me prometiste que cuidarías de ella. Que la protegerías.
—Y eso he hecho. Señor Baker, comprendo que es un momento difícil…
— ¿Difícil? No entiendes nada. ¿Y dices que has cuidado de ella? La última vez que vino a casa estaba hecha un desastre. Tú le hiciste eso. ¿Y dónde estaba esta tarde esa protección que me prometiste?
—Frank —dijo Jimmy—, así no ayudas. ¿Es que el señor Tyler no se ha preocupado siempre por hacer lo correcto para esta familia?
Sin embargo, su padre tenía razón, ¿no? ¿Cómo había logrado alguien matar a Blair con toda la seguridad que habían contratado desde Satellite Entertainment para protegerla?
—Estamos cooperando plenamente con la investigación y con el Departamento de Policía.
—¿Y? ¿Es que quieres un premio por ello? —siseó Frank—. No, mejor, un trofeo. Seguro que te encantaría poder añadir uno de esos a tu colección.
—¡Ya basta, Frank! —gritó Marnie, con voz temblorosa—. ¡No puedo soportar esto ni un minuto más!
Frank clavó la mirada en Kirk antes de seguir hablando.
—¡Solo estoy intentando averiguar cómo es posible que mi hija muriese cuando se suponía que la estaba protegiendo!
—Guárdate esa ira para cuando encontremos al tipo que la asesinó —le reprochó Kirk, con un brillo furioso en la mirada.