2 #3
Stevie se detuvo de inmediato y Marnie se echó hacia delante en su asiento, colocándose justo al borde del sofá. Juntos, aguardaron a que se abriese la puerta, a que alguien fuese a contarles la verdad, pero, al ver que no ocurría, Marnie se volvió hacia ella y asintió.
Ella respiró hondo y, con las manos temblorosas, abrió la puerta, salió y volvió a cerrarla tras de sí. Fuera, encontró a su padre llorando sobre el hombro de su hermano. Su mirada se encontró con la de Jimmy. Y entonces lo supo.
Blair se había ido para siempre.
—Frank —le llamó Jimmy en un susurro—. Ha venido Stevie.
Frank apartó la cabeza del hombro de su hermano a toda prisa. Se irguió y dejó de llorar de inmediato, aunque seguía teniendo los ojos enrojecidos.
—Vamos dentro. —Jimmy llevó a Frank al interior del camerino y le hizo un gesto con la cabeza al agente Dean para pedirle que se marchase. Este pasó junto Stevie y ella le dio la espalda, porque en ese momento no era capaz de soportar su mirada compasiva.
Marnie se levantó de un salto, observándolos a todos esperanzada.
—¿Frank?
Este apretó los dientes con fuerza.
—Bueno, ¿cómo está? ¿Cómo está Blair? —Su voz sonaba cargada de impaciencia, incluso furiosa por culpa del miedo.
Frank respiró hondo y negó con la cabeza. Del mismo modo que había hecho el paramédico antes.
—Ni se te ocurra negar con la cabeza, Frank Baker. No te atrevas a negar con la cabeza. —Marnie le señaló con rabia, aunque dejó la mano en alto, temblando sin parar.
Frank se acercó a ella.
—Marnie…
—No, ni Marnie ni nada. ¡Sal ahí afuera ahora mismo y tráeme a mi hija!
Su pecho subía y bajaba con cada respiración acelerada, y en ese momento estaba señalando hacia la puerta con un dedo tembloroso. Stevie quería gritarle que parase de una vez. Que dejase de hacer las cosas más difíciles.
Pero ¿no quería ella también gritarle a su padre?
¿Decirle que fuese a buscar a Blair? Ordenarle que arreglase aquello como fuese.
Como si él tuviese que saber qué hacer en esos casos.
La cabeza le daba vueltas cada vez más rápido, sin dejarla centrarse en nada, pensando en todo al mismo tiempo, y ya no podía soportarlo más.
Se dejó caer sobre uno de los sofás y enterró el rostro entre las manos.
Intentó dejar la mente en blanco. Pero ahí estaba de nuevo la molesta voz de su madre.
—¿Frank?
El hombre cerró los ojos. Tragó con fuerza. Negó con la cabeza.
—Dilo —le dijo Marnie, en un susurro grave.
Frank dejó caer la cabeza y respiró entrecortadamente. No podía hacerlo.
—¡Que lo digas! —gritó Marnie.
Stevie alzó la cabeza como un resorte y le respondió también a gritos, alzando la voz incluso más que ella:
—¡Está muerta!
Marnie se volvió a mirarla con incredulidad.
—Blair está muerta, mamá. —Bajó un poco el tono. Su voz sonaba distante, como si no le perteneciese—. Blair está muerta.
La mujer parpadeó con fuerza, como si no lograse comprender qué era lo que le estaba queriendo decir. Stevie alargó una mano hacia ella, pero Marnie se apartó de inmediato.
—¡No! ¡Te prohíbo que digas eso!
—Mamá, yo…
Marnie soltó un gemido grave y gutural, y se llevó una mano a los labios al tiempo que se doblaba sobre sí misma.
—¡¿Es que esta familia no ha sufrido ya suficiente?!
Frank cruzó la estancia en tan solo tres largas zancadas y abrazó a su esposa con fuerza.
Esta trató de zafarse de su agarre, aporreándole el pecho una y otra vez.
Pero él aguardó paciente, aceptando cada golpe, y después la sostuvo mientras ella lloraba entre sus brazos.
Dejó caer la cabeza sobre su coronilla y cerró los ojos para tratar de contener las lágrimas.
Stevie ya había tenido que presenciar una escena parecida en otra ocasión, en la que su madre se había roto de un momento a otro y su padre había tenido que sostenerla como había podido para que no se perdiese a sí misma.
Una escena igual a aquella.
Justo después de lo de Mia.
Cuando Mia había desaparecido, Frank y Marnie habían perdido a su nieta, Hal y Annie habían perdido a su hija, y el corazón de Stevie se había roto en mil pedazos.
El perder a su sobrina la había hecho perder el control de sus emociones, la había descentrado en todos los sentidos, y Stevie había acabado perdiéndose a sí misma.
Casi tres años después, aún seguía tratando de volver a unir los pedazos de la chica que fue.
Y ahí estaban ahora. Pudo notar cómo los fragmentos volvían a separarse irremediablemente.
Pero no podía permitirlo. No lo permitiría.
Tenía que formar un muro a su alrededor para protegerse de ese dolor.
Enterrar lo que sentía en lo más profundo de su ser.
Con Mia, muchas de sus dudas no habían llegado a obtener respuesta.
Pero eso no podía ocurrir también con Blair.
Se volvió hacia Jimmy. Su tío estaba recostado contra la pared, masajeándose el puente de la nariz.
—¿Cómo? ¿Se…? —Stevie se volvió hacia su madre, le temblaron los labios, no podía formular la pregunta.
Jimmy se volvió a mirarla y apretó los dientes con fuerza.
—Le dispararon, peque. Lo siento muchísimo. Alguien la asesinó .