Famosa hasta la muerte 2
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S angre? ¿Eso era sangre ?

Stevie se asomó por la barandilla. Debajo de la plataforma, un charco de algo oscuro y denso refulgía bajo las luces de los focos del escenario.

No podía ser sangre. Tenía que ser otra cosa, alguna clase de líquido que se hubiese derramado.

¿Aceite, tal vez? Una gota cayó entonces al centro del charco, desde arriba, haciendo que la superficie brillante se estremeciese.

Stevie subió lentamente la mirada hacia lo alto de la plataforma, hacia la fuente de esa gota densa. Hacia Blair.

Su padre tenía razón, estaba demasiado quieta ahí arriba. ¿Por qué estaba tan quieta?

Se oyeron unos cuantos gritos y vítores provenientes de la multitud que llenaba las gradas y la pista del estadio, como si aún estuviesen intentando animar a Blair a que empezase a cantar.

¿Es que todavía no se habían dado cuenta de que aquello no formaba parte del espectáculo?

A Stevie le daba vueltas la cabeza, hasta el momento en que se centró tan solo en lo que había dicho Bex sobre lo de que Blair pretendía sobrepasar los límites en todos los sentidos.

Aquello debía de ser tan solo una actuación.

Todo debía de estar increíblemente bien coreografiado.

Era una elección artística, aunque una bastante sombría después de ese homenaje, pero estaba segura de que Blair iba a levantarse de un salto en cualquier momento, que renacería delante de su ciudad natal o de que haría alguna mierda creativa por el estilo.

Stevie negó con la cabeza, aliviada pero también enfadada.

Eso no podía ser sangre, al menos no sangre real .

Pues claro que no. Para empezar, porque había demasiada.

Blair se estaba quedando con todo el mundo…

Aunque quizás podría haberle advertido a su banda lo que tenía pensado hacer.

Porque ellos no parecían tener ni la menor idea de qué era lo que estaba ocurriendo.

Seguían tocando como si nada, aunque alguien con cierto ojo c rítico podría haberse dado cuenta de que no lo hacían con demasiada convicción.

Stevie tragó saliva con fuerza, sintiéndose de nuevo demasiado inquieta.

Seguro que, si hubiese ocurrido algo malo, dejarían de tocar, ¿no? Alguien haría algo…

De repente, Bex Lyons salió corriendo al escenario, con una mano sobre el auricular, gritando algo que Stevie no alcanzó a escuchar y señalando con nerviosismo la plataforma con la otra.

A Stevie se le revolvió el estómago y se le pusieron los pelos de punta.

Y sí… No. Probablemente todo formaba parte del espectáculo.

Solo era Blair, quedándose con todo el mundo.

La música se detuvo. El último instrumento que se dejó de escuchar fue el bajo, cuyas notas parecieron resonar entre la multitud de fans que seguía observando el escenario, anonadados.

Mierda. Algo iba mal. Muy mal. La plataforma comenzó a descender y un equipo de paramédicos salió corriendo al escenario.

Los siguientes en salir fueron los de seguridad, que acompañaron a la banda fuera del escenario.

Una oleada de confusión se apoderó entonces del estadio. Y de Stevie.

—¿Frank? —dijo Marnie, con los ojos abiertos como platos.

Stevie también se volvió a mirar a su padre, en busca de algo de consuelo en su rostro.

Pero Frank estaba pálido como la nieve, con la mandíbula tensa.

—¿Papá? —Stevie pudo oír lo desesperada que sonaba.

Frank dejó caer una mano sobre el hombro de Stevie. Y la miró fijamente a los ojos.

—Esperad aquí. Voy a ver qué narices está pasando. —Su voz sonaba firme, autoritaria, pero sus ojos brillaban cargados de preocupación.

Stevie asintió en silencio, al tiempo que Frank se abría paso entre la gente que había sentada en su misma fila. Poniéndose rápidamente en modo policía.

La plataforma sobre la que yacía el cuerpo de Blair, tan inmóvil como una muñeca de trapo, seguía bajando lentamente.

Bex Lyons no paraba de gritar, de recorrer el escenario a la carrera, levantando los brazos con frustración, al tiempo que los paramédicos se apresuraban a ponerse sus guantes de látex blancos.

Miles de voces ansiosas se pusieron a gritar por todo el estadio, reverberando por todas partes.

Una mujer estaba abrazando a dos niñas pequeñas, que llevaban un par de camisetas de Blair Baker idénticas, mientras las guiaba entre los asientos, alejándolas de allí, con el abrigo levantado a su alrededor para evitar que pudiesen volverse a mirar hacia el escenario.

Se oyó un crujido estático, el sistema de megafonía se encendió con un chirrido, y entonces se escuchó una voz atronadora que hizo que todos los presentes guardasen silencio de inmediato.

—Atención, todo el mundo. Debido a una emergencia médica, vamos a tener que pediros a todos que salgáis del estadio con calma y de forma ordenada.

Por favor, seguid las instrucciones del personal del evento y usad las salidas que tengáis más próximas.

Desde Satellite Entertainment queremos disculparnos por los inconvenientes que esto pueda acarrearos y apreciamos vuestra cooperación. Gracias.

Por un momento, todo se quedó en completo silencio.

Stevie tan solo pudo oír los latidos de su corazón, que reverberaban en el interior de su cabeza.

Pero entonces todo el estadio profirió un grito ahogado.

Fue como si todos se hubiesen quedado sin aire al mismo tiempo, como si todo lo que la rodeaba se le viniese encima.

En ese momento se oyó un llanto. Y después otro.

Y luego llegaron más y más, que resonaron en el interior del estadio.

A Stevie le entraron ganas de llevarse las manos a los oídos.

De gritarles a todos que se callasen de una vez.

El suelo se tambaleó bajo sus pies. Stevie se enderezó como pudo, apoyándose en la barandilla. Una mano se cerró alrededor de la suya. Cuando se dio la vuelta, sentía el cuerpo demasiado pesado y el mundo comenzó a darle vueltas.

—¿Stevie? —la llamó Marnie, observándola con preocupación; ella se fijó en cómo le temblaba el mentón—. Stevie, ¿qué está pasando?

Justo en ese mismo instante, la plataforma llegó al suelo.

Tres paramédicos se apresuraron a correr hacia ella, a rodear a Blair.

Bex, con las manos en la cintura y la mirada clavada en el suelo, estaba hablando con un hombre trajeado que gesticulaba con nerviosismo al hablar.

Uno de los técnicos del escenario sacó una especie de biombo y comenzó a desplegarlo alrededor de la plataforma, aunque no lo bastante rápido como para que Stevie no pudiese ver el rostro de su hermana.

O la forma en que tenía la cabeza echada hacia atrás.

La boca abierta de par en par. Los ojos vidriosos.

O cómo sacudió la cabeza uno de los paramédicos justo después de colocarle un par de dedos en el cuello.

Una chica empezó a gritar.

—¡Por Dios! ¿Está muerta? ¡¿Blair Baker está muerta?!

Cierra el pico. Cierra el pico. Cierra el pico.

Marnie se aferró a la muñeca de Stevie.

—¿Qué está pasando? ¿Qué ha dicho? ¿Qué acaba de decir esa chica?

Stevie alejó la imagen de su hermana inerte sobre esa plataforma de su cabeza. No quería creerlo.

—No… No lo sé. Papá… Vamos a buscar a papá. —Tomó la mano de su madre, pero Marnie se zafó de su agarre de inmediato.

—¡Stevie! ¿Qué acaba de decir esa chica sobre Blair?

—¡No lo sé! —gritó Stevie. Mentira. Pero se veía incapaz de repetir lo que había oído.

—¿Es que no se encuentra bien? ¿Una emergencia médica? ¿Qué clase de emergencia médica ? —dijo Marnie, tomando su bolso a toda prisa—. Llévame hasta Blair. Quiero ver a mi hija.

Stevie le dio la mano a su madre y tiró de ella hacia las escaleras, junto con los guardias que estaban guiando al resto de los famosos fuera de la zona VIP. Tenía que encontrar a su padre, él sabría qué hacer.

Llegó a los pies de las escaleras al tiempo que el estadio se vaciaba rápidamente.

Había gente que negaba con la cabeza, con incredulidad, otros no paraban de llorar.

Algunos se habían llevado la mano a la boca y otros estaban abrazando a sus amigos.

Pero todos se estaban dando prisa por salir de allí cuanto antes.

Stevie sacó su teléfono móvil e intentó llamar a Bex. Pero no obtuvo respuesta.

Se puso de puntillas y localizó el cartel que indicaba hacia dónde se encontraba el backstage . Se encaminó hacia allí, aferrándose con más fuerza a la mano de su madre mientras se abría paso entre la multitud.

—¡Tengo que ver a Blair! —gritó Marnie, tirando de ella hacia atrás—. ¿Me estás llevando con Blair?

Stevie no pudo evitar acordarse del rostro de su hermana. Del charco de sangre a los pies de la plataforma. Se le aceleró la respiración y notó cómo le fallaban las piernas, aunque solo fuese por un momento. No, tenía que seguir caminando. Tomó aire con fuerza.

—Por aquí. —Tiró de Marnie hacia delante, intentando protegerla de los empujones y golpes de la multitud. A ella le dieron un codazo en las costillas tras otro mientras trataba de abrirse paso entre la gente. Furiosa, saltó justo cuando alguien se chocó contra Marnie.

Stevie se volvió hacia ella.

—¡Mira por dónde vas!

Colby ni siquiera se dio cuenta de que era ella. Su rostro estaba surcado de riachuelos negruzcos por culpa de la máscara de pestañas corrida y estaba mirando fijo la pantalla de su teléfono móvil, demasiado centrada en retransmitir lo que estaba ocurriendo más que en mirar hacia el frente.

—Aquí se ha desatado el caos. ¡No sé qué está pasando! —Su voz adoptó un tono frenético—. Intentaré manteneros a todos informados.

A Stevie se le revolvió el estómago del asco que sintió al oírla decir aquello.

Colby estaba grabando contenido para subir a su página de fans.

Y entonces desapareció entre la multitud, sin dejar de hablarle a su teléfono.

Su hermana acababa de morir y Colby estaba retransmitiéndolo todo en directo.