Factor Zero 27
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El coche los esperaba inmóvil sobre la plataforma aérea de Torre Lázuli, con las luces de posición encendidas y los sistemas en reposo. Apenas Aline se dejó caer en el asiento, apoyó la cabeza contra el respaldo y cerró los ojos.

Pero la imagen de Iris seguía ahí.

La habitación oscura.

El humo verde suspendido en el aire.

Y esa mirada vacía, agotada, de alguien que llevaba demasiado tiempo rota.

Joren ocupó el asiento junto a ella sin decir nada. Ajustó el arnés con un movimiento automático, todavía procesando la conversación.

El silencio duró apenas unos segundos.

Fue Oráculo quien volvió a romperlo.

—Como les indiqué anteriormente —dijo la IA dentro de sus implantes—, he obtenido nueva información sobre Eiden Kross tras profundizar el análisis de sus movimientos, historial y correlaciones operativas sospechosas.

El vehículo se elevó suavemente y abandonó la plataforma antes de incorporarse al flujo constante de la autopista aérea.

—La ubicación actual del sujeto corresponde al Distrito Perimetral Hécate, Bloque Lázaro —continuó—. Nivel inferior. Sectores subterráneos y áreas degradadas a nivel de calle. Zona con control visual limitado.

Aline siguió escuchando con los ojos cerrados.

—Tras múltiples rastreos de seguridad, cámaras urbanas y patrones de desplazamiento —prosiguió Oráculo—, se detectaron lapsos reiterados en los que su identidad desaparece completamente de la cobertura pública.

Joren frunció el ceño.

—¿Desaparece? —preguntó por el implante.

—Correcto. Existen tramos enteros sin registro visual alguno. Puede tratarse del uso de software avanzado de ocultamiento… o de intervención vinculada a Factor Zero.

El vehículo aceleró y se integró al enjambre de tránsito elevado. Las luces de Ciudad Metro comenzaron a deslizarse bajo ellos como ríos de neón.

—También se detectaron patrones similares cerca de su residencia —añadió Oráculo—, junto con inconsistencias temporales durante la redada en Bloque Lázaro. Ninguna unidad ingresó a su domicilio. Fue una de las pocas residencias excluidas del operativo. No existe justificación en los registros.

Aline entrecerró los ojos lentamente.

—Una omisión deliberada —murmuró.

—Coincido —respondió Oráculo sin vacilar—. Además, sus patrones de actividad presentan correlaciones parciales con células vinculadas a movimientos terroristas como Gaia.

Joren giró apenas la cabeza hacia el parabrisas mientras los enormes muros entre distritos comenzaban a acercarse.

—Si realmente sospechas un vínculo con Gaia —dijo—, ¿por qué no envías una unidad completa ahora?

Hubo una pausa breve.

Muy breve.

—Especialista Malek —respondió Oráculo—, ya le expliqué que no deseo alertar a prensa ni a autoridades secundarias cuando oficialmente se declaró que Red Noctis fue erradicada.

La voz siguió sonando impecablemente fría.

—Existe la posibilidad de que estas actividades sean remanentes operativos anteriores al incidente principal, sostenidos únicamente por contactos residuales y alta capacidad técnica.

El vehículo cruzó un nodo de intercambio y tomó una vía más rápida y despejada.

—No desplegaré unidades Anti-Zero hasta confirmar, sin margen de duda, un vínculo operativo con Gaia o actividad zero activa —continuó la IA—. Por ahora, ustedes dos constituyen la única unidad asignada a esta evaluación preliminar.

Joren soltó una risa seca.

—O sea que somos el cebo.

—Son la sonda —corrigió Oráculo—. Procedan con discreción. Observen. Evalúen. Yo ejecutaré un barrido completo del entorno en paralelo.

La ciudad empezó a cambiar otra vez bajo ellos.

Las torres limpias y brillantes quedaron atrás. El paisaje comenzó a degradarse poco a poco: estructuras superpuestas, plataformas incompletas, zonas enteras sumidas bajo sombras permanentes y capas de contaminación luminosa.

—Estoy gestionando el traslado autónomo de sus exoesqueletos hacia una posición cercana —añadió Oráculo—. Permanecerán fuera de su campo visual. En caso de confirmarse una amenaza zero o actividad vinculada a Gaia, serán desplegados de inmediato junto con apoyo adicional.

Aline volvió a cerrar los ojos.

—Si despliegas Anti-Zero… Atami va a enterarse —murmuró.

—Exactamente —respondió la IA—. Y preferiría evitarlo salvo que resulte imprescindible.

El coche ganó todavía más velocidad.

—Distrito Perimetral Hécate en treinta segundos —anunció Oráculo—. Recomiendo aproximación silenciosa.

El vehículo abandonó las rutas principales y descendió por una rampa secundaria mucho más estrecha y mal iluminada. Las autopistas elevadas quedaron atrás, reemplazadas por corredores grises de tránsito mixto, capas de hormigón agrietado, cableado expuesto y señalética vieja.

Cada vez más cerca de Bloque Lázaro.

—Aparcaré varias calles antes del objetivo —dijo Oráculo—. No conviene llamar la atención.

La velocidad disminuyó de manera progresiva.

—Procederán a pie desde ese punto —continuó la IA—. Intervendré todas las cámaras que los enfoquen y ejecutaré saltos de lapso sobre los registros. Sus presencias no quedarán reflejadas. Si existe vigilancia en el área, no serán detectados.

El coche descendió finalmente hasta ocultarse bajo una antigua plataforma de carga abandonada.

Los sistemas se apagaron en silencio.

Bloque Lázaro volvió a sentirse peligrosamente cerca.

Aline abrió la puerta y bajó primero. El aire era cálido allí abajo. Húmedo. Olía a metal, residuos viejos y a una ciudad que nunca dormía, pero tampoco respiraba bien.

—¿Crees que pueda estarnos esperando? —preguntó en voz baja, ajustándose la capucha.

—No se descarta —respondió Oráculo—. Iris Calder pudo haber estado bajo vigilancia. Es una posibilidad real. Avancen como si la peor hipótesis fuera la correcta.

Joren descendió a su lado y revisó el estado de su equipo: pistola reglamentaria asegurada, generador de escudo listo.

—Recomiendo —añadió la IA— que permanezcan al menos diez minutos en tiempo muerto antes de aproximarse. Necesito ese margen para que la unidad que transporta sus exoesqueletos alcance una posición segura y quede lista para despliegue inmediato.

Aline asintió.

—Está bien.

Miró a Joren.

—¿Estás listo para esto?

—Tengo el escudo y el arma reglamentaria —respondió él—. Estoy listo.

—Yo también.

—Teniente Voss —intervino Oráculo—, en caso de combate inminente utilice su pistola. Reserve el brazo tecnificado para un escenario extremo. Las herramientas y el arma holográfica pueden emplearse sin riesgo. El generador de escudo y el cañón no.

—Entendido.

Esperaron.

Diez minutos que se sintieron bastante más largos de lo que realmente fueron. Sobre sus cabezas, el tráfico lejano murmuraba de forma constante. Un dron cruzó a la distancia sin prestarles atención. Nadie más caminaba por allí.

—Unidad de exoesqueletos en posición —informó finalmente Oráculo—. Pueden avanzar.

Aline y Joren se pusieron en marcha.

Caminaron por calles estrechas, de iluminación irregular. Aline llevaba la capucha baja, ocultándole parcialmente el rostro. Joren iba igual. No corrían ni se apresuraban. Pasaban desapercibidos: dos sombras más en un sector que no esperaba nada bueno de nadie.

Pese a ser de día, estaban tan abajo entre los edificios que la sombra permanente hacía parecer aquello plena noche.

Ingresaron al perímetro de Bloque Lázaro sin hacerlo de frente. Rodearon el complejo, evitaron los accesos principales y descendieron por rampas laterales, pasajes de servicio y corredores semiabandonados.

Nadie los detuvo.

El bloque se alzaba sobre ellos como una masa compacta e irregular, construida a partir de capas, ampliaciones y parches sucesivos. Algunas ventanas estaban apagadas; otras, directamente rotas. En unas pocas sobrevivían luces débiles detrás de cortinas viejas.

—Detecto múltiples cámaras activas en la zona —advirtió Oráculo—. Las estoy neutralizando de forma escalonada. Avancen.

No había gente en la calle.

Todo estaba demasiado vacío.

—La mayoría de los residentes de este sector fueron arrestados durante la redada —añadió la IA—. Es probable que Eiden Kross ya no resida aquí de forma permanente. No se detecta actividad asociada a su identidad desde antes incluso del operativo.

Aline frunció el ceño.

—¿Entonces qué hacemos aquí?

—Confirmar… o descartar —respondió Oráculo—. Recomiendo máxima precaución.

Llegaron a la parte baja del bloque. Un sector que no llamaba la atención: una bodega cerrada, persianas metálicas oxidadas, grafitis viejos superpuestos unos sobre otros. Nada indicaba que allí viviera alguien relevante.

—Según mis registros —dijo Oráculo—, este es el punto.

Aline se detuvo.

Observó el lugar con atención y luego miró a Joren.

—Vamos despacio.

Joren asintió.

Nadie los observaba.

Al menos, no de forma evidente.

—Este acceso es bastante distinto al de la última vez —murmuró Joren por el implante.

Aline avanzaba a su lado, observando cada detalle.

—La calle principal del otro lado… los pandilleros, los vehículos robados… y ese restaurante de comida rápida.

La imagen volvió a su mente con una claridad incómoda: la grasa, el olor rancio, Damond obligándola a comer como si aquello hubiera sido una broma privada.

—No están lejos de ese punto —intervino Oráculo—. Si ascienden por las escaleras a la izquierda accederán al bloque principal, donde hay mayor actividad. Esta sección pertenece a un sector prácticamente abandonado.

A medida que avanzaban, el entorno se volvía más tosco. Fachadas parchadas, estructuras recicladas una sobre otra.

—Originalmente fue una bodega de almacenamiento industrial —continuó la IA—.

Más tarde se reacondicionó como residencial de bajo costo.

Durante los interrogatorios posteriores a la redada se determinó que buena parte de esta zona fue utilizada por Red Noctis como apoyo logístico.

Aun así, varias familias continúan viviendo aquí.

Luces amarillentas se encendían y apagaban de forma irregular. Dos figuras cruzaron la calle más adelante y los miraron de reojo antes de seguir de largo. Nadie habló. Nadie preguntó nada.