25 #2
Lo que ninguno esperaba era que, apenas los implantes volvieron a activarse, uno de los nodos holográficos del departamento cobrara vida.
La proyección apareció con una nitidez impecable.
El avatar de Adira Oráculo se manifestó en medio de la sala, a tamaño real, con todo el peso simbólico que eso implicaba. Cabello rubio perfectamente recogido, postura recta, expresión fría.
Esta vez llevaba un traje ejecutivo distinto, de líneas pulcras y falda corta, elegante de una manera casi intimidante.
Lara se quedó completamente inmóvil.
La miró apenas un segundo… y entendió quién era.
El color se le fue del rostro de inmediato. Dio un paso atrás antes siquiera de pensarlo y terminó refugiándose detrás de Aline, aferrándose a la tela de su camiseta con manos temblorosas.
Oráculo la observó con una mirada severa y perfectamente analítica.
—Lara Dayne.
La voz era impecable.
Demasiado impecable.
—Por su reacción, asumo que comprende quién soy y la autoridad que represento.
Lara tragó saliva sin conseguir responder.
—Actualmente se encuentra bajo responsabilidad directa de la teniente Aline Voss —continuó Oráculo—. Todo lo que se discuta aquí posee carácter altamente clasificado. Se espera absoluta discreción de su parte. De lo contrario, deberá afrontar las consecuencias correspondientes.
Lara bajó apenas la cabeza. Seguía sin encontrar la voz.
—Sepa también —añadió la IA— que, por el momento, y únicamente en virtud de su cooperación, los cargos asociados a su vínculo con Red Noctis permanecen suspendidos.
La mirada de Oráculo no perdió dureza.
—Lo que ocurra con usted a partir de ahora dependerá de la teniente Voss… y de su conducta.
Lara miró enseguida a Aline, aterrada. A través del contacto, Aline sintió el temblor constante en sus manos.
—Tranquila —dijo en voz baja—. Oráculo es nuestra IA de apoyo ahora. Estamos trabajando para ella. Fue quien nos autorizó a investigar a Eiden Kross.
Joren seguía en silencio.
Su atención estaba en otra parte.
Mientras la conversación avanzaba, enormes cantidades de información se desplegaban directamente dentro de su hardware: cronologías, mapas urbanos, rutas de desplazamiento, capturas de cámaras ciudadanas desde distintos ángulos.
En muchas aparecía Damond.
Damond entrando a bares.
Damond caminando junto a una mujer joven de cabello negro.
Damond sonriendo, relajado, lejos de la tensión habitual de la base.
Joren recorrió los clips a velocidad aumentada, con el ceño cada vez más fruncido.
Oráculo giró apenas la cabeza hacia él.
—Haré un resumen —dijo finalmente—. Tomen asiento.
Aline condujo a Lara hasta una silla. Lara no se separó de ella ni un segundo.
Dos proyecciones holográficas aparecieron frente a los tres.
—Hasta el momento contamos con dos sospechosos principales.
La primera imagen correspondía a una mujer.
Delgada, cabello negro, rasgos marcados, mirada segura.
La segunda proyección mostró a un hombre.
Humano, delgado, hombros caídos, cabello oscuro, corto y descuidado.
—Eiden Marcus Kross Vantar —enumeró Oráculo—. Veinticuatro años. Registra múltiples denuncias archivadas: acoso sexual, comportamiento predatorio, espionaje de datos personales, manipulación de identidades digitales y recopilación ilícita de material íntimo.
La imagen del hombre giró lentamente en el aire mientras nuevos datos aparecían alrededor.
Oráculo volvió la mirada hacia Lara.
—Confirme si este individuo corresponde al sujeto que describió previamente a la teniente Voss.
Lara no respondió enseguida.
La respiración se le aceleró apenas al mirar la proyección.
Las preguntas.
Las miradas.
La voz detrás de la máscara.
Todo regresó de golpe. Había cambiado, pero era él. Estaba segura.
—Es él… —dijo finalmente, con un hilo de voz—. Lo reconocería en cualquier parte.
—Tranquila —susurró Aline, apoyando una mano sobre la suya—. Respira. No va a hacerte nada.
Oráculo asintió apenas.
La proyección cambió entonces hacia la mujer.
—Iris Nadia Calder Wren —continuó—. Antecedentes por prostitución de alto nivel, consumo reiterado de sustancias y participación en actividades ilegales del submundo urbano.
Nuevos datos aparecieron alrededor de la imagen.
—Trabaja bajo demanda. Servicios exclusivos: acompañamiento, acceso a entornos privados y recopilación indirecta de información.
La imagen cambió mostrando registros médicos y perfiles financieros.
—Los análisis clínicos reflejan consumo elevado de múltiples sustancias. No por dependencia fisiológica. Ha limpiado su organismo en numerosas ocasiones. El consumo es deliberado.
La proyección se amplió hasta mostrar un edificio elegante en medio de una zona urbana refinada.
—Reside en el Distrito Helix, sector medio-alto. Departamento privado dentro de Torre Lázuli. Zona céntrica. Accesos restringidos. Seguridad elevada.
Oráculo continuó hablando sin alterar el tono.
—Según el material recopilado, permaneció junto a Irek Damond durante toda la semana previa a su fallecimiento. Primer registro confirmado: bar Halcón de Óxido. Posteriormente, hoteles, departamentos temporales y este complejo residencial.
La escena proyectada volvió a cambiar.
Menos torres, más espacios abiertos, un parque artificial en el centro del complejo, senderos iluminados, estacionamientos subterráneos. Entre los edificios bajos y cuidados se distinguían piscinas privadas y zonas recreativas separadas por jardines perfectamente mantenidos.