13 #3
Distorsiones.
Picos irregulares.
Interferencias constantes.
No podía distinguir cuántos objetivos seguían activos. Sus sensores detectaban movimiento, pero ya no lograba separar a los enemigos del propio entorno deformado.
Vio a Aline y a Damond salir de la zona principal de fuego.
Sintió alivio.
Duró exactamente un segundo.
El zero de energía apareció sin transición visible.
Sin destello.
Sin portal.
Simplemente estaba ahí.
En su mano, el factor se condensó en una hoja inestable. Un sable vibrante que cortaba el aire con un zumbido agudo.
Joren reaccionó tarde.
Saltó.
El golpe lo alcanzó igual.
La hoja atravesó el espacio donde un instante antes estaban sus caderas.
No encontró resistencia.
Las dos piernas fueron seccionadas limpiamente junto con los módulos inferiores del exoesqueleto, en un único movimiento.
Durante una fracción de segundo, Joren vio sus propias piernas separarse y girar en el aire entre chispazos de conectores rotos y cables arrancados.
La conexión con la mitad inferior desapareció de golpe.
Como si su cuerpo hubiera dejado de existir desde la cintura hacia abajo.
Sangre.
Demasiada sangre.
Las alarmas explotaron en su campo visual.
Selladores holográficos se activaron al instante. Inyectores de gel curativo entraron en funcionamiento a máxima presión, conteniendo la hemorragia y evitando un colapso inmediato.
Falla estructural severa en miembros inferiores, informó la IA. Gravitones inferiores inoperativos.
Joren apenas pudo procesarlo.
Un zero no puede hacer esto.
Fue lo último que pensó antes de empezar a caer.
El mundo se redujo a su respiración descontrolada y al parpadeo frenético de las alertas.
El zero levantó el arma otra vez.
Nyx-17 apareció sobre él en un destello.
Lo embistió con su propio factor y lo arrancó del punto de ejecución en una colisión brutal.
Los gritos de Aline y Damond estallaron en los canales internos.
Joren sintió cómo los analgésicos del gel curativo inundaban su sistema, apagando el dolor físico.
Pero no el otro.
La ausencia.
La certeza de que sus piernas ya no estaban.
El pánico llegó de golpe.
Intentó estabilizar la armadura. Intentó entender qué estaba pasando.
Todo era ruido.
Interferencias.
Destellos.
Nyx-17 ya no aparecía en su campo visual.
El Revenant seguía disparando.
Explosiones sordas sacudían la estación.
Metal retorciéndose bajo impactos brutales.
Su respiración se descompuso.
Demasiado rápida.
Demasiado superficial.
Entonces sintió el tirón.
Un impacto leve.
Amortiguado.
Alguien lo había sujetado.
El HUD parpadeó.
SUJECIÓN EXTERNA CONFIRMADA.
Aline.
La vio apenas un instante.
Se proyectaba a toda velocidad mientras el exoesqueleto rugía al límite. Los gravitones trabajaban sin descanso para sostenerlos a ambos, invirtiendo vectores en tiempo real para frenar la caída.
Aline no lo soltó.
Sabía que el impacto no iba a ser limpio.
Joren apretó los dientes.
—Aline…
La voz se le quebró.
Las lágrimas salieron sin control.
El impacto llegó.
Fue brutal.
A pesar de toda la compensación gravitatoria, el golpe contra el suelo sacudió cada hueso de su cuerpo.
Aline absorbió la mayor parte, pero Joren se le escurrió parcialmente entre los brazos y terminó golpeando con violencia el torso y los muñones sellados contra el concreto.
La armadura crujió.
Joren gritó.
Damond llegó un segundo después.
Se giró para cubrirlos, el fusil en alto, disparando sin detenerse.
Desde el interior del caos, entre explosiones y fuego sostenido, el suelo volvió a deformarse.
Raíces metálicas emergieron como tentáculos, mezclando acero y tierra, extendiéndose hacia el Revenant en un intento de atraparlo.
—¡Retirada! —ordenó Aline con la voz tensa.
Nyx-17 apareció en un destello.
Le faltaba un brazo.
Arrancado limpiamente a la altura del hombro.
No sangraba. El corte estaba sellado por su propio factor, pero la ausencia resultaba brutal.
Damond la miró un segundo más de la cuenta.
—Central, nos están destrozando —gruñó.
La respuesta llegó fragmentada.
Voces superpuestas.
Órdenes incompletas.
Interferencias.
—…el apoyo está en camino… mantengan posición…
Aline ni siquiera respondió. Miraba las piernas de Joren.
Los sellos holográficos. Los indicadores en rojo. Las alertas de daño irreversible.
Después levantó la vista. Fuego. Raíces.
Sombras moviéndose entre las llamas.
—Negativo —dijo con una frialdad absoluta—. Unidad con pérdida total de miembros inferiores. Otra con pérdida de miembro superior. Nos retiramos.
No pidió autorización. No pidió confirmación.
—Nyx. Sácanos de aquí.
Al mismo tiempo envió la orden al Revenant para romper contacto.
El blindado respondió con dificultad. Sistemas dañados. Propulsores inestables. Se alejó bajo fuego residual mientras intentaba mantener el vuelo.
Los portales se abrieron. La estación. El fuego. Los zeros. Todo quedó atrás.
Nadie los persiguió.
Érebo 9 desapareció del campo de batalla con los dientes apretados.
Derrotados no por falta de voluntad, sino por una fuerza que los había superado.
Profundamente heridos.
En el cuerpo.
Y en algo mucho peor.