Factor Zero 12 #3
43%

12 #3

El eco de las botas contra el metal marcaba un ritmo urgente, sincronizado con el pulso de la alerta.

Aline iba al frente.

Ya estaba en modo operativo.

Damond la seguía de cerca, ajustándose los guantes sobre la marcha.

Joren cerraba el grupo mientras activaba interfaces mediante impulsos mentales y preparaba sistemas antes siquiera de llegar.

El hangar se abrió ante ellos con un siseo hidráulico.

El Revenant permanecía inmóvil en el centro de la plataforma, sujeto por los anclajes magnéticos. Las luces rojas recorrían su fuselaje oscuro, resaltando el blindaje y las compuertas de armamento cerradas.

—Armaduras —ordenó Aline.

Cada uno corrió hacia su soporte.

Los exoesqueletos Anti-Zero descendieron desde sus anclajes y se abrieron. Segmentos de adimarium, conectores y sistemas en espera se desplegaron con precisión.

Damond entró en el suyo sin detenerse. El traje se cerró con un golpe seco, sellando placas sobre piernas, espalda y pecho. Los proyectores gravitónicos cobraron vida con un pulso grave y estable.

Joren tardó apenas un segundo. Sincronizó el implante ocular con la armadura justo antes de que los conectores se clavaran en la nuca. El HUD se superpuso a su visión y su respiración se estabilizó de inmediato.

Aline fue la última.

El exoesqueleto se cerró sobre ella con precisión absoluta. Los anclajes neurales se activaron y el peso desapareció, integrándose como una extensión natural de su cuerpo.

Indicadores verdes confirmaron:

Operativa.

En ese momento, Nyx-17 entró al hangar.

Avanzó con aquel paso firme y exacto, el uniforme sellado y la postura rígida. Subió al Revenant y se acopló a su puesto, a la espera de instrucciones.

—Nyx —dijo Aline—. Ancla al punto operativo en Koryu. En cuanto estemos listos, abre ruta.

—Coordenadas de actividad zero recibidas —respondió la voz neutra de Nyx-17—. La distancia excede un salto único. Requisito: dos saltos.

—Hazlo.

Joren subió al Revenant y se dejó caer en el asiento de control. El vehículo respondió al instante, elevándose unos centímetros al liberar los anclajes.

Damond subió detrás, asegurando su fusil pesado en el soporte magnético del exoesqueleto.

Aline abordó al final, acomodándose sin apartar la vista de Nyx-17.

La zero alzó una mano.

El espacio frente al Revenant se deformó.

El portal se abrió con un zumbido profundo, como si la realidad cediera bajo una fuerza imposible. Al otro lado apareció una vista aérea de edificios bajos, estructuras antiguas y luces irregulares.

El distrito Koryu.

—Primer salto trazado —informó Nyx-17.

El Revenant avanzó sin acelerar y atravesó el portal.

La sensación fue breve. Antinatural.

Presión y vacío al mismo tiempo.

Después llegaron el aire sucio, el ruido lejano y las luces urbanas apagadas a medias.

Aline recibió las primeras lecturas.

—Tres señales de radiación zero. Dos estables. Una…

Frunció el ceño.

—Una es inconstante. Se está perdiendo parcialmente.

—Firma enmascarada —confirmó Joren.

—Segundo salto —ordenó Aline.

Nyx-17 volvió a alzar la mano.

El segundo portal apareció más pequeño y más forzado que el anterior. Al otro lado se distinguían torres de hormigón deterioradas, antenas oxidadas y una zona claramente abandonada.

—Segundo salto completado. Distancia: tres kilómetros.

El Revenant emergió y se estabilizó en el aire.

Debajo de ellos, Koryu se extendía como una herida vieja. Calles estrechas, edificios decrépitos, neones moribundos.

A lo lejos, una antigua estación de tren sobresalía entre la bruma, con vías oxidadas y andenes derruidos convertidos en refugio improvisado y punto ciego.

—Una zona baja —murmuró Damond—. Siempre la misma mierda.

Aline cerró los puños dentro del exoesqueleto.

—Nyx, fija vigilancia. Prioriza esa estación. Mantén rutas de extracción listas. Corta teletransportación.

—Recibido.

El Revenant descendió lentamente, ocultándose entre estructuras altas y sombras industriales.

Dentro de la cabina, los tres revisaron armas, comprobaron munición y respiraron hondo.

Aline observó las lecturas una última vez.

Tres zeros. Zona civil. Interferencia activa.

Entonces las lecturas cambiaron.

—Presencias radioactivas detectadas más adelante —informó Nyx-17—. Intensidad en aumento. Distancia mínima.

Aline levantó la vista.

—Ábrelo. Encima de ellos.

Nyx-17 extendió la mano. El portal se abrió de golpe. Violento. Rasgando el aire frente al Revenant. Sin desacelerar, el vehículo lo atravesó a toda velocidad. La transición fue instantánea.

Las compuertas laterales se abrieron con un golpe seco. Damond y Aline quedaron expuestos al vacío, armas listas y anclajes gravitónicos activos.

Aline miró a Joren.

—Recuerda el entrenamiento —le dijo—. Síguenos. Y no te quedes atrás.

Y saltaron.

El Revenant quedó suspendido un instante sobre el caos antes de que la IA tomara el control.

Luego llegó el vacío.

Aline y Damond cayeron al unísono. Los gravitones se activaron de inmediato. El mundo giró mientras las lecturas de radiación explotaban en sus visores.

Abajo…

Algo los estaba esperando.

Y ninguno de ellos tenía intención de dejarlo escapar.