Factor Zero 8 #3
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Cerró la puerta tras de sí y se sentó sin saludar, dejando la tableta sobre la mesa con un gesto preciso. Su porte seguía siendo impecable. La mirada recorrió la sala con la misma frialdad profesional de siempre antes de detenerse en los tres.

—Bien —dijo—. Vamos a hablar.

Activó la tableta y deslizó un par de veces el dedo por la pantalla.

—La revisión indica que los tres se encuentran limpios. No hay implantes comprometidos ni accesos activos. Sin embargo, detectamos ataques a nivel de computadores neurales. Acceso total. Control de flujo sensorial y extracción de datos.

Levantó la vista.

—El primer acceso se produjo el martes por la mañana, a las diez diecisiete.

Aline sintió un nudo seco en el estómago.

—Durante el funeral del capitán Darel Kessler. El contacto se mantuvo activo hasta hoy, a las once cuarenta y dos, momento en el que el especialista Joren Malek intervino y forzó la desconexión.

Joren asintió apenas.

—Quienquiera que haya realizado el trabajo es bueno. Muy bueno. Todavía no tenemos un registro directo del origen, pero estamos trabajando en ello.

Su mirada se desplazó hacia Aline.

—Debido a que se trata de un ataque externo, puede quedarse tranquila, teniente Voss. No tomaremos represalias contra usted.

Aline levantó la cabeza, sorprendida.

—Lo que haga en su vida privada es asunto suyo. No le concierne a Megatech.

Aline tragó saliva.

—Emitiremos declaraciones oficiales. Nuestras IAs ya están trabajando para eliminar el contenido donde sea posible y penalizar su distribución. Esto no retirará los videos de toda la malla; no es viable. Pero sí de los espacios de mayor exposición pública.

Aline cerró los ojos un segundo.

—Gracias —dijo.

—También hemos informado a las autoridades y a nuestros equipos de ciberseguridad.

Sato abrió otro archivo.

—Según consta, el especialista Joren Malek notificó la visita del capitán Kessler al Distrito Perimetral Hécate, Bloque Lázaro. Esa información fue ignorada.

Joren frunció el ceño.

—El caso será reabierto. Un equipo se desplazará al Bloque Lázaro. Se investigarán las redes. Se interrogará a la amante del capitán y a los residentes relevantes.

Damond apretó la mandíbula.

—El ataque a personal corporativo es una falta grave. Y es altamente probable que la muerte del capitán Kessler esté vinculada a esto. La destrucción deliberada de sus implantes neurales apunta a un intento de borrar rastros.

Los observó a los tres.

—Por lo tanto, terminarán esta semana de descanso y regresarán al trabajo con normalidad.

Aline asintió en silencio.

—Teniente Voss. Su residencia será trasladada de inmediato a otro bloque habitacional.

Aline se tensó.

—Ha sido expuesta públicamente. Puede convertirse en objetivo de activistas, grupos anticorporativos, criminales o incluso zeros.

Deslizó un último informe.

—El traslado se ejecutará ahora mismo. Un equipo ya se encuentra retirando sus pertenencias.

Un frío recorrió la espalda de Aline.

No dijo nada.

—Por último, los registros psicológicos de su IA indican un estado emocional severo.

Aline levantó la vista.

—Se autoriza regulación emocional asistida mediante implante neural. Cuando se detecten anomalías, se activará un regulador automático.

Joren abrió la boca, pero terminó conteniéndose.

—Es un procedimiento recomendado por su psicólogo, dada la exposición a estrés extremo en Numen y los eventos posteriores.

La corporativa sostuvo la mirada de Aline.

—Por su seguridad. Y por la de Megatech.

Hizo otro gesto sobre la tableta.

—A partir de ahora acudirá a terapia al menos dos veces por semana.

Luego giró levemente hacia Damond y Joren.

—En cuanto al resto, no habrá cambios inmediatos. Habrá reestructuraciones en Érebo 9 debido a la exposición mediática y a la escasez de personal. Estamos evaluando reasignaciones.

De pronto guardó silencio, como si estuviera leyendo algo en su implante ocular.

Aline, Damond y Joren intercambiaron una mirada.

Sato volvió a fijarse en Aline.

—Personal acaba de llegar a su departamento.

Digitó en la tableta y proyectó el visor de uno de los agentes.

La imagen tardó un segundo en estabilizarse.

El departamento de Aline estaba irreconocible.

Las paredes aparecían perforadas. El mobiliario había sido destrozado a disparos. El sofá estaba abierto en canal. El nodo del holovisor reducido a fragmentos humeantes. La cama apenas conservaba forma: el colchón reventado, la estructura doblada y el techo marcado por impactos erráticos.

Habían disparado con tiempo. Sin prisa.

Pero lo peor no era eso.

En el centro del salón, sobre el suelo empapado de sangre, yacía el clon.

Su cuerpo estaba cosido a balazos. El pecho abierto. El abdomen destrozado. Los brazos y las piernas doblados en ángulos imposibles. No quedaba expresión alguna en el rostro. Solo carne rota, fría, abandonada como un mensaje.

Y en la pared del fondo, escrita con sangre todavía fresca, una frase brutal:

Con nosotros no se juega, puta.

Aline sintió que el mundo se vaciaba de golpe.

El color desapareció de su rostro. Las piernas le flaquearon. Intentó decir algo, pero no salió ningún sonido.

Damond apretó los dientes hasta hacerlos crujir. Los puños se le cerraron con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.

—Hijos de puta… —murmuró.

Joren siguió mirando la proyección sin parpadear. Tenía la boca entreabierta y sentía que el aire ya no le entraba bien. No pudo apartar la vista.

El silencio que cayó sobre la sala fue absoluto.

Sato apagó la imagen.

—Esto confirma nuestras sospechas. El ataque es personal. Y el mensaje es claro.

Aline no respondió.

Miraba la mesa sin verla.

Dentro de ella algo acababa de terminar de romperse.

Ya no era miedo. Ya no era vergüenza. Ya no era humillación. Era otra cosa.

Fría. Dura. Conocida.

Levantó lentamente la mirada.

Quienquiera que hubiera hecho aquello acababa de cometer el peor error de su vida.