Y perdido de nuevo
Y PERDIDO DE NUEVO
M olly condujo a Charlie hasta la sala donde estaba la cama de Lonzo.
El muchacho se quitó el gorro del uniforme y se sentó en una silla de madera junto a su amigo. Llevaba tiempo sin ver a Lonzo, y su antiguo colega parecía casi muerto.
—Lonzo, soy yo, Charlie.
Lonzo no reaccionó.
Charlie miró a Molly y a Oliver, que estaban junto a la puerta de la sala.
Se giró hacia Lonzo y se sacó algo del bolsillo. Era el diario. Se había acostumbrado a llevarlo encima. Escribía en él cuando se detenía a almorzar.
Lo abrió.
—«Lo siento, Eddie» —dijo, sosteniendo el libro para que Lonzo pudiera verlo—. Tú escribiste eso, Lonzo, pa Eddie, tu mejor amigo.
Lonzo movió el ojo derecho, y después el izquierdo pareció temblar un poco en su cuenca mientras la pupila se concentraba en el libro.
—¿E… Eddie? —preguntó, con voz frágil.
—Sí, Lonzo. Eddie, nuestro amigo.
—Está mu… muerto.
Charlie bajó el libro.
—Sí, lo está. —Miró a Lonzo—. ¿Quién te ha hecho esto? ¿Quién te ha pegao ?
—La po… la poli.
—¿La poli?
Charlie miró a Oliver, que sin duda lo había oído.
—Ese… ese tío, Will-by. Fueron él y el otro ma… madero. Me pegaron en la cabeza. Me metie… ron en la tre… trena y después me tira… tiraron en la ca… calle.
—El inspector Willoughby —le dijo Oliver a Molly con gravedad—. Disculpadme. —Y se marchó.
Charlie le agarró la mano a Lonzo.
—No tenían derecho a hacerte eso. Nosotros no queríamos que le pasara na a Eddie y a ese poli. Y apuesto a que tampoco pueden colgamos por eso. Nos mintió.
—Lo si… siento, Charlie. Le hablé… le hablé de ti.
—No pasa na, Lonzo. Ahora estate tranquilo. Yo voy a estar aquí, colega.
Lonzo cerró los ojos. Su respiración parecía ya un poco más estable.
Charlie miró a Molly.
—No queríamos que pasara na malo, Molly. Salimos corriendo porque nos asustamos.
—Lo sé, Charlie, lo sé. Me alegro de que estés a salvo.
Una hora después, Molly se quedó asombrada al ver al comandante Bryant entrar en la sala con otro hombre uniformado. Con ellos estaba también Oliver, que le susurró algo a Bryant. El hombre asintió.
Bryant habló en voz baja con Charlie y Lonzo. Después, con la ayuda de Charlie, Lonzo firmó un documento que Bryant le presentó.
—Buen chico —dijo Bryant.
Volvió a reunirse con Oliver y Molly.
—Después de tu llamada, Ignatius, lo comprobé y el tal Willoughby ha tenido numerosas quejas.
Es una manzana podrida. Incluso golpeó a uno de nuestros chicos después de que terminara en una celda por emborracharse en público.
He hecho que Lonzo firme una denuncia formal.
Dice que también lo golpeó un agente. Ese policía se volverá contra Willoughby rápidamente, en cuanto le apretemos las tuercas.
No soporto estas cosas. Lonzo intentaba unirse al ejército cuando lo atraparon, según nos ha dicho, aunque el chaval ni siquiera tenía la edad.
También me ha contado lo que ocurrió en la tienda, y dice que obligó a Charlie a participar.
Willoughby intentó que pareciera un delito capital, algo que por supuesto no era.
Creo que puedo garantizar que ni Charlie ni Lonzo tendrán más dificultades por esto, a menos que tú presentes cargos contra Lonzo por intentar entrar en tu tienda, Ignatius, pues ahora ha confesado que lo hizo.
—No deseo poner una denuncia —dijo Oliver en voz baja.
—Eso pensaba.
Bryant y el otro soldado se marcharon. Cuando Molly y Oliver miraron a Charlie, había lágrimas bajando por su rostro.
—¡Charlie! —exclamó Molly, que corrió hacia él antes de detenerse abruptamente.
Charlie estaba mirando a Lonzo, que tenía los ojos abiertos sin ver.
—Ha muerto —dijo Charlie con tristeza—. Lonzo ha muerto.