Extraños en el tiempo Un segundo descubrimiento
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Un segundo descubrimiento

UN SEGUNDO DESCUbrIMIENTO

M ás tarde, cuando oyó que la puerta se abría, Molly corrió escaleras abajo y vio a Oliver que entraba.

—Estaba preocupada por usted —dijo con brusquedad y un poco de enfado.

—Oh, lo siento, pero salí a buscar a Charlie, como te dije.

La expresión ceñuda de Molly se disipó.

—Oh, qué idiota he sido. Claro que me lo dijo, pero lo olvidé. Él agitó una carta.

—He recibido respuesta de mi amigo en el Ministerio de Guerra.

—¿Sí? ¿Qué dice?

—Pensé que podríamos leerla juntos.

Molly parecía asustada por la perspectiva.

Al notarlo, Oliver le preguntó:

—¿Estás bien?

—¿Qué? —replicó ella, distraída—. Sí, sí, estoy… bien. Pero… Bueno, antes de que leamos la carta debería… Bueno, debería dejar que le cure las heridas. He traído suministros de la clínica.

—No estoy herido.

—Señor Oliver, soy una enfermera auxiliar con experiencia. Pero, aunque no lo fuera, sería obvio.

—Pero ¿y la carta? —insistió, agitándola para tentarla.

—Todavía seguirá aquí cuando hayamos terminado.

Molly limpió, aplicó pomada y vendó las heridas que Oliver tenía en brazos y piernas.

—Me avergüenza que tengas que hacer esto. Molly —le dijo.

—Lo hago con desconocidos cada día.

Después le examinó la pantorrilla y el tobillo, tanteando y clavándole el dedo en ciertos puntos y provocando en el hombre gruñidos de dolor y muecas de tensión.

Sacó una tablilla y esparadrapo de su bolsa.

—Sufre un leve esguince. Esto mantendrá inmóvil la articulación mientras sana. Pero debería guardar reposo unos días.

—Molly, eso es imposible. Después del último bombardeo, se nos ha ordenado a todos los vigilantes antiaéreos que trabajemos todas las noches hasta que se nos indique lo contrario.

—Bueno, entonces haga lo que pueda.

—Tengo un bastón que podría usar. Y… Venga, ya has esperado bastante. —Sacó la carta y la abrió.

Ella miró la misiva con resignación mientras guardaba lentamente sus suministros médicos.

Él vio su expresión y le preguntó:

—¿No quieres saber lo que dice?

—Claro que sí.

—¿Pero? —insistió Oliver.

—Pero hasta ahora podía tener la esperanza de que mi padre volviera. Aun así, supongo que es mejor saber que permanecer ignorante.

—Ahora que lo pienso, creo que deberías leer esto tú sola.

—No, necesitaré sus consejos sobre qué hacer a continuación, así que leámosla juntos.

Se sentaron el uno junto al otro y leyeron la carta. Molly era un poco más rápida que Oliver y las lágrimas se reunieron en sus ojos al acercarse al final. Cuando Oliver terminó, la miró con sorpresa.

—Estoy seguro de que debe haber algún error —le dijo.

—No entiendo cómo podría ser el caso, ya que el Ministerio de Guerra dice que mi padre es un criminal que se encuentra en busca y captura por las autoridades.