Expiar nuestros pecados (Inspector Tom Janssen 3) CAPÍTULO 13 #2
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CAPÍTULO 13 #2

—De momento, no hemos encontrado a nadie que se haya registrado en ningún alojamiento de la zona con el nombre de Susan o con el de Barbara Keller.

Por la impresión que da el coche, no ha estado durmiendo en él.

No sé a dónde fue el viernes ni con quien se reunió, pero probablemente fue esa persona la que la mató, y en ese lugar.

Y luego abandonó el cuerpo y, poco después, el coche aquí.

Tamara observó los alrededores, protegiéndose con una mano los ojos del sol poniente que se aferraba al horizonte.

—Es extraño que dejara el coche en un lugar como este —aseguró.

—Pienso lo mismo —asintió el inspector, escudriñando el paisaje circundante—.

¿Qué le estará pasando por la cabeza al asesino?

Por lo general, tratan de alejarse lo máximo posible del cadáver, y además intentan hacerlo cuanto antes.

De esa manera, cualquier persona que se interponga entre ellos y la víctima se convierte en sospechosa antes que ellos.

—Sí, pero eso es más común cuando el asesino y la víctima no se conocen, ¿no le parece? —replicó Tamara.

—Cierto. A estas alturas, pensamos que se conocían, lo que significa que es probable que se trate de alguien de esta zona.

—Explíquese.

—Si conoce bien el terreno, el asesino tiene la ventaja de saber dónde deshacerse de los restos y dónde es menos probable que lo vean mientras lo hace.

Pero ser de la zona también puede convertirse en un obstáculo —afirmó, reflexionando—.

Por ejemplo, la geografía. Las zonas que conoces muy bien conforman tu espacio de actividad, es decir, el lugar en el que se desarrollan tus rutinas diarias, como, por ejemplo, llevar a los niños al colegio, ir al trabajo, hacer la compra, etcétera.

Si sales de ese espacio, te sientes menos seguro, menos cómodo.

Sigues conociendo la zona, pero no tan bien, y eso afecta a tu confianza.

Lógicamente, eres menos propenso a la osadía. Es una especie de barrera natural.

—Sí, entiendo lo que quiere decir —aseguró Tamara—. Si sumamos las barreras geográficas que proporcionan la naturaleza y el hombre…

—Exacto, las carreteras principales, los ríos, la costa…

Tenemos un área mucho más pequeña en la que centrarnos.

Todo esto puede ocurrir a nivel subconsciente, sin que sea necesario tenerlo presente de forma consciente.

Si seguimos la pista de una persona natural de esta zona, lo más probable es que nuestro asesino viva dentro de su espacio de actividad.

Y ese hecho hace que este lugar en el que ha abandonado el coche, así como el lugar donde encontramos el cuerpo de Susan, sean muy importantes.

No pienso que la decisión de dejar el coche aquí fuera tan aleatoria como parece.

Janssen miró a su alrededor, y Tamara lo imitó.

—La A149 discurre hacia el oeste y el norte a lo largo de la costa.

Tenemos Docking hacia el sur. Estas carreteras que nos rodean están interconectadas, pero no permiten un acceso o salida fáciles.

El asesino abandonó aquí el coche no porque fuera conveniente o inteligente hacerlo, sino más bien porque no le quedó más remedio.

—Aunque eso no responde al motivo.

Janssen se quedó perplejo durante un instante.

Tenía que haber una razón. Se le ocurrió una idea y volvió al interior del vehículo.

El coche seguía en punto muerto. El inspector miró el panel de control y observó que el sistema de navegación seguía activo.

Pulsó una pestaña y se amplió a pantalla completa.

—El navegador estaba programado —anunció, seleccionando la pestaña de destino.

La pantalla cambió a un mapa de la zona desde una perspectiva aérea.

Janssen seleccionó la pestaña de dirección y pulsó intro.

La solicitud se procesó y, a continuación, el mapa se amplió.

Se resaltó la ubicación en la que se encontraban y una ruta marcada en rojo que los llevaría al destino.

Sacó su teléfono móvil y tomó una fotografía de la pantalla antes de hacerle señales al perito de Criminalística para que fuera a documentarla.

—¿A dónde la llevaba esa ruta? —preguntó Tamara.

Janssen miró hacia el suroeste.

—Solo tengo el código postal, pero, viendo la ruta, calculo que el destino está a poco más de un kilómetro y medio en esa dirección —dijo mientras señalaba con una mano—. Hacia Sedgeford.

—¿Qué opina? Alguien asesinó a Susan, trasladó su cuerpo a Thornham en su propio coche y luego lo abandonó aquí.

—Si el asesino actuó solo, tendría que recoger luego su propio vehículo. Es factible caminar un kilómetro y medio sin ser visto, no es una distancia demasiado larga. Y más factible aún si se hace de noche, ciertamente.

—Y, si es alguien natural de la zona, es posible que conozca el camino. Vamos a comprobarlo —dijo Tamara, que se dio la vuelta y se dirigió hacia el coche—. Eric, quédese aquí para supervisar la recuperación del coche.

—Y, cuando hayas terminado, quiero que hagas una lista de todas las personas que formaban parte del círculo de Susan Cook antes de su desaparición.

Amigos, familiares, compañeros de trabajo…

Posibles socios, exnovios… todo lo que seas capaz de encontrar —le ordenó Janssen, que, a continuación, se reunió con Tamara.

—¿Hasta cuándo debo remontarme? —preguntó Eric.

—Hasta que se te acaben los nombres —respondió el inspector, sin darse la vuelta.

No vio pues cómo Eric miraba hacia el coche de alquiler y después su reloj mientras resoplaba.