CAPÍTULO 2 - LA HABITACIÓN 19
INFORME PRELIMINAR
Parte del personal médico abandonó sus funciones semanas después.
Montenegro encontró el expediente oculto entre archivos clínicos eliminados oficialmente del sistema.
No debería haber existido.
La mayoría de las páginas presentaban censura manual.
Nombres tachados.
Fotografías retiradas.
Notas arrancadas.
Pero el patrón permanecía intacto.
Campanas.
Silencio.
Velas.
Siempre las mismas señales.
DECLARACIÓN - ENFERMERA LUCÍA PERALTA
“Todo empezó con los pacientes.”
La mujer llevaba más de doce años trabajando turnos nocturnos en el hospital.
No tenía antecedentes psiquiátricos.
No registraba problemas disciplinarios.
“Decían escuchar personas caminando en los pasillos.”
Al principio nadie tomó en serio las quejas.
Pacientes terminales.
Medicamentos fuertes.
Confusión.
Hasta que comenzaron las muertes.
INFORME MÉDICO INTERNO
Entre el 4 y el 19 de agosto fallecieron nueve pacientes del ala norte.
Todos compartían un detalle inusual.
Horas antes de morir…
habían mencionado “las luces”.
Montenegro apoyó lentamente el expediente sobre el escritorio.
El despacho estaba demasiado silencioso otra vez.
Continuó leyendo.
DECLARACIÓN - LUCÍA PERALTA
“Siempre hablaban de una procesión.”
Otra línea.
“Y todos repetían lo mismo antes de morir.”
La enfermera había anotado personalmente varias frases pronunciadas por los pacientes.
REGISTRO DE FRASES RECUPERADAS
“No apaguen las velas.”
“Ya vienen por el pasillo.”
“Hay uno vivo con ellos.”
“No quiero abrir la puerta.”
Montenegro sintió un escalofrío.
Porque conocía aquella última frase.
INCIDENTE - HABITACIÓN 19
La madrugada del 17 de agosto ocurrió el evento principal del expediente.
TRANSCRIPCIÓN - CÁMARA DE SEGURIDAD
[03:09 AM] Paciente habitación 19 despierta abruptamente.
El hombre permanecía conectado a oxígeno.
Incapaz de caminar por sí solo.
[03:10 AM] El paciente señala hacia la puerta.
La cámara no registraba sonido.
Pero los labios del hombre podían leerse claramente.
“Ya llegaron.”
Montenegro observó fijamente la captura fotográfica incluida en el expediente.
La expresión del paciente era puro terror.
INFORME DE VIDEO
A las 03:11 AM las cámaras del ala norte comenzaron a sufrir interferencias.
La falla afectó únicamente al corredor de la habitación 19.
Las imágenes recuperadas eran fragmentarias.
Oscuras.
Deformadas.
Pero suficientes.
Montenegro pasó lentamente la página.
Y encontró la fotografía.
El pasillo del hospital aparecía cubierto parcialmente por niebla.
No debería existir niebla dentro del edificio.
Las luces del corredor estaban apagadas.
Y al fondo…
había figuras.
Altas.
Oscuras.
Sosteniendo pequeñas luces blancas.
Velas.
El investigador apartó involuntariamente la mirada.
La fotografía producía una sensación extraña.
Como si algo dentro de ella continuara moviéndose.
DECLARACIÓN - DOCTOR EMILIANO RUIZ
“Escuchamos campanas.”
El médico aseguró que el sonido provenía del pasillo norte.
“Pensamos que era algún aparato averiado.”
Pero entonces el silencio comenzó.
Todos los sonidos del hospital desaparecieron al mismo tiempo.
Monitores cardíacos.
Ventilación.
Pasos.
Voces.
Silencio absoluto.
Montenegro sintió inmediatamente la presión en los oídos.
Como si el recuerdo del expediente intentara reproducirse dentro del despacho.
DECLARACIÓN - DOCTOR RUIZ
“La niebla empezó a salir debajo de las puertas.”
Otra línea.
“Y luego aparecieron las luces.”
El médico intentó evacuar a los pacientes.
No logró llegar al final del pasillo.
Porque las figuras ya estaban allí.
TRANSCRIPCIÓN RECUPERADA - AUDIO PARCIAL
respiraciones múltiples arrastres campanas lejanas
Y entonces…
una voz.
“No interrumpan el camino.”
Montenegro cerró los ojos lentamente.
La misma voz otra vez.
Siempre la misma.
Continuó leyendo.
INFORME CRÍTICO
La puerta de la habitación 19 se abrió sola a las 03:13 AM.
El paciente había desaparecido.
No existían ventanas abiertas.
No había salidas posibles.
No se encontraron rastros biológicos.
Solo quedaron marcas húmedas sobre el piso.
Como huellas de barro.
Y una vela apagada junto a la cama vacía.
Montenegro sintió un temblor involuntario en las manos.
Entonces vio la última fotografía del expediente.
La imagen había sido tomada después del incidente.
Mostraba el corredor vacío del hospital.
Pero algo aparecía reflejado en una ventana lateral.
Una figura alta.
Cubierta parcialmente de cera endurecida.
Y al verla…
Montenegro dejó de respirar.
Porque el rostro reflejado era el suyo.
Las luces del despacho comenzaron a vibrar violentamente.
El investigador se puso de pie de inmediato.
La temperatura descendió bruscamente.
Y entonces escuchó el sonido.
Un monitor cardíaco.
Pitido constante.
Montenegro giró lentamente hacia el fondo del despacho.
No había ningún aparato médico allí.
Pero el sonido continuaba.
Beep.
Beep.
Beep.
Después…
campanas.
Las luces se apagaron.
Oscuridad total.
Y desde algún lugar del despacho…
alguien comenzó a arrastrar lentamente una camilla.