21 #2
—Hola... No te conozco, ¿verdad? —pregunto al chico ofreciéndole la mano.
—No, qué va. Soy nuevo aquí. Me llamo Enzo —contesta aceptándome el saludo.
Perfecto, ya tengo su nombre. La primera impresión me viene de alguien de buen hacer; sin embargo, no puedo confiarme con nada ni con nadie.
Menos aún cuando tengo la sospecha de que el hombre que le hizo daño a Olivia de pequeña pueda volver de nuevo.
—Mucho gusto, yo soy Apolo. Soy el hermano mayor de Olivia —respondo mirando a Olivia, mandándole un mensaje a través de mis ojos. Espero que haya captado que quiero saber de él cuando hablemos en casa.
—Ah, no sabía que tenías un hermano —dice dirigiéndose a Olivia; ella le contesta con una sonrisa.
—Te sorprendería... —responde sarcásticamente.
—Permíteme decirte que tienes una hermana muy guapa e inteligente, es muy buena persona —sus palabras y piropeces de mierda me cargan de ira. Noto cómo mi mirada se oscurece y mi gesto cambia de repente a uno tan serio que pude notar cómo las piernas de Olivia empezaron a temblar.
—¿Mucho halago para tan poco tiempo con ella, no crees?
—corto su sonrisa de niñato de inmediato mientras, detrás de él, Olivia me hace un gesto de molestia.
Leo en sus labios, cabreada: «qué coño haces»—.
Quiero decir, es muy pronto para decir que es inteligente; yo no doy mucho por ella, ¿eh?
—intento bajar la nube de incomodidad que acabo de crear.
—Bueno, lo iré descubriendo imagino —responde algo tímido y riendo.
—¿Te gusta el fútbol? —pregunto intentando reclutarle para mi competición. Incluso, si puede ser, para mi equipo. De esta manera puedo tenerle más de cerca y saber qué intenta con Olivia.
—Eh... Pues sí, en España jugaba en un equipo de colegas —contesta mientras veo a Olivia poniendo cara de sorprendida. A la vez, sabe muy bien por dónde estoy intentando ir, y eso me gusta.
—¡Genial! Voy a montar una competición entre todas las facultades.
¿Te gustaría estar en mi equipo? —pregunto cuando veo a Olivia hacer un gesto con el brazo, soltando palabras al aire y dándose la vuelta.
Sabe muy bien por dónde voy; le está molestando pero, en el fondo, muy en el fondo de ella, sé que este tipo de cosas también pone en peligro su «pacto de distancia».
Y lo mejor de todo es que me está encantando vacilarle así.
—Claro, ¿por qué no? Sería un buen plan para empezar con buen pie con todos los compañeros —contesta sonriendo.
—¿Seguro que quieres? ¿Y en su mismo equipo? Mira que mi hermano es muy cabronazo, sobre todo CUANDO QUIERE LLEVAR EL CONTROL DE TODO —pregunta Olivia, remarcando excesivamente las últimas palabras, dirigiendo su mirada a mí.
—No hagas caso a mi hermana... Ella tiene una gran capacidad para hacerlo todo negativo, le gusta estar muy DISTANCIADA DE TODO —contesto ahora, remarcando mis últimas palabras, mandando una indirecta demasiado directa.
—No es que me guste estar distanciada, es que paso de los tíos OBSESIONADOS —vuelve a remarcar la última palabra mientras el cuello de Enzo viaja de un lado a otro.
—Ya... Es que muchas veces la obsesión puede PROTEGERTE de muchas cosas —vuelvo a contestar mientras nos miramos fijamente: ella, con cara de enfado total y frustrada por no poder gritarme cuatro cosas ahí mismo; yo, sonriendo vacilante.
—Creo que sé protegerme yo solita, HERMANITO; además, a veces se confunde la protección con otro tipo de sentimiento, ¿no crees? —pregunta mirándome interesadamente por ver cómo salgo de ese callejón.
—Sinceramente... no sé decirte; por desgracia tengo que tener distancia de esos sentimientos —vuelvo a responder sonriendo irónicamente.
—Muchas veces te ahorras problemas mayores con esas distancias.
—Muchas otras no se puede evitar lo inevitable, ¿tú podrías? —pregunto rasgando aún más mis ojos, haciéndola sentir más intimidada de lo que ya sé que está. Por dentro, en realidad, no sabe ni cómo controlarse para no venir a mí.
—Estoy intentando aprender a hacerlo, solo que encuentro MUCHAS DIFICULTADES —contesta subrayando las últimas palabras.
—Eh... Chicos, ¿estáis bien? Creo que ya no habláis de fútbol —pregunta Enzo algo intimidado.
—Sí... Por cierto, Liv, luego te vienes conmigo a casa.
Dile a Marta que hoy te llevo yo —me devuelve un gesto, nuevamente de cabreo, pero antes de que pueda decir nada, salgo pitando.
Tantos halagos en tan poco espacio de tiempo no me parecen nada normal.
Olivia está dando demasiada información y muy pronto.
Tengo que saber qué es de lo que habla con él.
Ahora que va a estar en mi equipo, podré sacarle más información sobre él, sobre si está con Olivia porque le parece una buena chica o por algo más peligroso... para él.
Antes de irnos a casa, aún me quedan dos clases consecutivas y poner en marcha el fondo de becas.
Me tengo que preparar para estar con Olivia, nuevamente, en el asiento de copiloto, tan cerca de mí como yo quisiera tenerla siempre.
Va a ser un viaje complicado; espero guardar mi deseo bien guardado.