11
Marco
Necesito fumar, que ese personaje haya venido a casa y encontrarle así con Rebeca me ha puesto demasiado de los nervios.
De no ser por ellos, seguramente le hubiera partido la cara allí mismo, sobre todo cuando intentó insultar a Liv.
Ese hijo de puta está tan jodidamente mal de la cabeza y es tan depravado que no quiero ni que mencione ese nombre en su boca repugnante.
Llego a mi cuarto seguro; arriba del armario tengo una especie de trampilla oculta, al abrirla agarro el último paquete que me queda de Camel y cojo un cigarro.
Me dirijo rápido hacia la azotea, mi sitio siempre seguro, aunque imagino que sabrán que me subo ahí varias veces; sin embargo, van tan pocas veces a esa zona de la mansión que siempre siento la sensación de seguridad y soledad que necesito en este tipo de momentos.
Llego arriba, me siento sobre el tejado y enciendo mi cigarro, sintiendo en esa primera calada cómo mi mente va cogiendo una velocidad algo más reducida, gracias a Dios.
Una frase ronda en mi cabeza como si fuera fuegos artificiales: «¿será verdad que me parezco más a él de lo que pienso?
». Algo tan sencillo está haciendo estallar mi mierda de cabeza, yo no quiero ser ni un solo milímetro de lo que es ese grano en el culo.
Necesito desconectar mi cabeza, pero le hice una promesa a Apolo: no puedo volver a las peleas.
Aunque necesite descargar todo lo que he reprimido ahí abajo, debo de ser fiel a mi palabra con él, no puedo fallarles otra vez, no después de lo que hice que le pasara a Olivia.
Me pregunto dónde estará, he estado casi toda la mañana para encontrarle lo que siempre ha querido y nunca nadie le ha regalado.
Olivia es muy detallista, le encantan las cosas mínimas, los pequeños detalles, todo lo más sentimental posible.
Siempre le ha hecho ilusión, desde pequeñita, que le regalaran un collar con una bailarina.
Siempre ha buscado y nunca encontró el que le gusta, pero creo que el mío le gustará.
Al final he tenido que mandar a hacerlo, un contacto de mi madre que tiene una empresa de joyas de alto nivel me ha hecho el favor.
El resultado: un collar de plata de la más alta calidad con una bailarina de ballet precioso.
Espero que mi madre no se entere de lo que ha costado, me arrancaría la cabeza.
O, a lo mejor, saber que es para Olivia no le parece tan mal.
Sea como sea, mejor que no se entere aún de ello.
Hablar con ella me sería de gran ayuda, ella siempre ha sido una gran alternativa a tener que irme a romperme la cara con cuatro gatos desesperados.
De todas formas, no podría hacerlo, ella está en una situación peor ahora mismo y no quiero ponerla más alterada.
Los médicos dijeron que debía guardar reposo y no someterse a situaciones estresantes.
No seré yo quien les lleve la contraria.
Espero que lo esté pasando bien, estará bailando seguramente.
Aunque ese hombre que vi hablando con ella en la academia la última vez...
No puedo soportar que estuviera hablando con él, es muy extraño que ella hable con hombres desconocidos, lo que me da a entender que ya lo conoce, y sinceramente, imaginar cómo un puto gilipollas cualquiera le mira su cuerpo cuando baila me estresa más de lo que debería estresarle a un hermanastro lo que miren o no miren de ella.
Agradezco que no se me dé bien bailar; si estuviera allí con ella, me da a mí que ese subnormal no tendría piernas para volver a bailar.
Tengo que estar más atento a él, tengo que averiguar más sobre quién es, qué hace en la academia, porque no es de los que ya había, este es nuevo...
Y, sobre todo, qué relación tiene con Liv. No me da para nada buena espina.
Me queda medio cigarro aún cuando tengo que interrumpir mi momento para atender una llamada. Miro la pantalla del móvil y es Taylor, mi mejor amigo. Es raro que me llame a esta hora, así que imagino qué podrá querer.
—Marco, ¿puedes hablar? —pregunta mientras de fondo escucho que está donde las peleas.
—Poco, estoy en el tejado, así que ve al grano. Por cierto, ¿qué haces en las peleas a estas horas? —pregunto extrañado.
—Porque me han dicho que al que intentas dar caza puede ser que pelee aquí esta noche —la mirada se me vuelve fría, los pelos de mi cuerpo se ponen en guardia. Uno de mis puños responde cerrándose con fuerza esperando que sea el tipo que busco.
—¿Te dijeron cómo se llamaba? —vuelvo a preguntar.
—Dijeron algo de un tal Langford o algo así, no estoy seguro.
Marco... ¿por qué estás tan obcecado con encontrar a esa persona?
Llevas meses alejado de todo por eso, ¿por qué es tan importante?
—Taylor es un amigo de gran fiabilidad, para que yo confíe en él ya es demasiado.
Sé que se lo puedo confesar y me guardaría el secreto.
—No le digas nada a nadie, ¿vale? Ni siquiera Apolo sabe nada. ¿Puedo confiar en ti? —pregunto antes de nada.
—Claro que sí, Marco, si quiero ayudarte tendré que saber lo más posible. Dime —responde preocupado.
—Hace unos meses me enteré de que el hombre que agredió a Olivia cuando era pequeña llegó a la ciudad, que su hijo, sobre todo, es el que vive aquí.
Es un hombre que siempre ha tenido mucha envidia al padre de Olivia, en San Diego manejaba una empresa de gran valor en la ciudad y era muy reconocido por ello, tuvieron un problema y él fue directo a por Jhon.
Temo que, si su hijo es verdad que está aquí, sea para hacerle algo a Olivia...
O a Jhon, o a quien sea. Siento que puede poner en peligro a mi familia, pero sobre todo a Olivia.
Por eso llevo tantos meses alejado. Tengo contactos amigos de mi madre, gente que ella ha ayudado y amigos de siempre de la familia que me están ayudando.
Un detective está dándome mucha información diaria sobre cómo sería su trabajo para contratarle.
Tengo abogados a mi disposición por si necesito activar protocolos de protección, joder, Taylor, tengo la cabeza loquísima con esto.
Estoy intentando proteger a Olivia y a mi familia, no pienso dejar que ese tío esté aquí para jodernos.
—Pero, Marco, ¿por qué no dices nada a tu madre? O al menos a Apolo, creo que deberían saberlo y te ayudarían con esto —responde Taylor más preocupado aún que antes.
—No puedo, Tay, lo sepa quien lo sepa de mi familia, corre el peligro de que Liv se acabe enterando, no es una niña como antes, es una pedazo de mujer que sabe muy bien todo lo que pasa a su alrededor...
si se llega a enterar de lo que descubrí, viviría a diario en pánico.
No quiero eso para ella, es demasiado importante para mí como para sumirla en esa situación que le quitaría la sonrisa de la cara para siempre.
—Ay, amigo, cada día me demuestras más que estás coladísimo por Olivia, ¿eh?
—Venga ya, Taylor, que es mi hermanastra, tío. Solo quiero protegerla y que no le pase nada más.
—Como sea, ¿vendrás esta noche entonces? —Joder, prometí a Apolo no hacerlo, pero si voy y verifico que es él a quien busco, podría tener todo más bajo control.
Le confirmo que iré y cuelgo la llamada.
Me dirijo hacia mi habitación al mismo tiempo que sigo pensando en ese hombre.
La protección de Olivia se me hace algo de lo que no puedo controlar.
Necesito tener el control de todo lo que pueda ocurrir y tener armas preparadas para todo lo que pueda pasar.
Es en lo que más confío, así pude tener con qué contrarrestar a Héctor.
Nadie sabía que yo hice una copia por lo que pudiera pasar, les hace falta mucho a todos si quieren tumbarme a mí o a alguien de los míos.
Paso por la habitación de Olivia, su aroma se puede respirar desde metros antes de pasar por su puerta.
Espero con muchísimas ganas que vuelva, sé que le hará muchísima ilusión lo que le he comprado.
Al final, con todo este lío en el que estoy metido, no consigo tiempo para mucho más.
Me jode no poder estar tanto tiempo con ella, mi cuerpo me pide hacerlo, incluso el puto ñoño de mi corazón me lo suplica, pero mi cabeza me manda a otro sitio.
Protegerla a ella y nuestra familia es mi prioridad ahora.
Entro a su habitación con cuidado, veo que está todo en el mismo orden de siempre.
Me encanta que sea tan ordenada, tan suya.
Miro hacia una de sus estanterías y, cómo no, sigue ahí.
Esa foto... la foto de aquel día en el que no podíamos parar de reír, no paramos de estar juntos, el uno sin el otro no podía existir.
Esa conexión que tengo con ella desde pequeñitos hace que me dé vuelcos en mi interior cada vez que veo estos recuerdos.
Pienso en las palabras de Taylor, ¿tanto se nota que lo que siento por Liv es más que algo fraternal?
No lo sé ni yo, joder. Aquel día que casi nos besamos no se me va de la cabeza.
Tenerla tan cerca, tener su respiración tan unida a la mía, su pelo cayendo sobre mi cara, su albornoz aún mojado, su piel tan suave, tan cerca de la mía.
Hay veces que pienso que debería haberla besado, al menos descubriría lo que siento, pero cómo soy tan gilipollas a veces.
Intentar alejarme parece siempre lo mejor pero no lo es, me daré cuenta algún día.
El resto de sus cosas sigue igual que siempre, su joyero está cambiado de sitio, lo que me da a entender que ha cambiado de joyas, espero que no sea porque ese palurdo le haya regalado algo.
Su ropa de baile está tirada en el suelo del baño, quiere decir que no ha vuelto a la academia desde ese día.
Me alegra ver que mantiene el anillo con el infinito que le regalé en su último cumpleaños.
Siempre le ha encantado que sea detallista con ella.
Lo que me pregunto es si seguirá teniendo el vestido de cuando cumplió 18 años.
Quería mirarlo pero creo que estoy siendo un poco depravado si abro su armario, ya me estoy sintiendo mal por estar dentro de su habitación sin permiso.
Pero no saber dónde está me pone algo nervioso.
Aunque es lo mismo que hago yo con ella y todos, pero es debido a que yo no puedo decir a dónde voy, tendría que darles la explicación real, prefiero que piensen en las peleas o de fiesta.
Mientras estoy mirando la foto, escucho el sonido de un coche.
Miro por la ventana y, a lo lejos, veo el coche de Apolo llegando a casa.
Olivia va con él. Me extraña que Apolo no estuviera trabajando o haciendo cosas suyas.
Seguramente recogiera a Olivia de algún sitio.
Iré abajo, le quiero dar el regalo a Olivia.
Estoy seguro de que, después de lo que le pasó, tener una alegría no le viene nada mal.
Además, ella siempre se alegra como una niña con estas cosas, es tan presumida como bella.
Tengo que ganarme su perdón; de alguna manera me sigo sintiendo culpable por lo que le pasó.
Estuvo en peligro su vida, me va a costar quitármelo de la cabeza, sobre todo sin poder pelear.
Aunque vaya esta noche, sé que no será para eso, no pelearé, solo iré a asegurarme de que estoy en lo cierto.
Todo sea por ella, por proteger a Olivia.