5 #3
—Si fuera solo eso... —bufó por un momento—.
Imagino que Marco no te ha dicho nada...
Ni yo tampoco, claro. Para que entiendas lo que pasa...
Esto que te cuento es algo que Marco y yo acordamos no hacer, pero creo que ya debes saberlo.
Marco tiene esa rabia acumulada y esa ansia por destruirlo todo a veces, porque se llevaba mil puñetazos de su parte.
Yo entonces era más pequeño... Rebeca no me dejaba entrometerme; siempre me decía que ella lo pararía, pero cuando ella se metía, también acababa recibiendo ella...
Marco presenciaba cada vez que daba la cara por nosotros lo que nuestro padre hacía con ellos y, en alguna ocasión, conmigo también.
Todo eso jodió muchísimo su cabeza y... en fin, hasta el día de hoy.
La confesión de lo que ocurría con su padre me dejó con la piel erizada de miedo y pena a la vez.
Hasta ahora no sabía estos sucesos con los hermanos ni con Rebeca.
Jamás me contaron algo así, ni los hermanos, ni mi padre, ni siquiera Marco en los momentos que tenía sus ataques de ansiedad.
Joder, ahora todo encaja. Por qué él ya entendía de niño lo que me pasaba, por qué sabía cómo manejar los ataques...
Todo. Lo que no puedo explicarme es cómo no me habían dicho lo que pasó cuando yo sí lo hice con lo de San Diego.
Yo tenía conocimiento de que Rebeca y su marido se dejaron porque hubo cuernos.
Pero jamás se me habría ocurrido pensar que los maltrataba.
—Pero... ¿cómo no me habéis contado esto antes? —pregunto algo cabreada.
—Olivia, tú tenías bastante con lo que te pasó.
Nosotros se supone que éramos los que te teníamos que proteger de tus mierdas, ser los que te llevaran la calma, y no al revés.
Marco y yo acordamos no contarte lo de nuestro padre hasta que no estuvieras mejor de tu situación.
Es algo entre tú y yo. Si te lo digo es para que entiendas a Marco, por qué actúa así a veces y por qué es tan lejano con la gente.
Se aísla en su mundo para evitar que le hagan daño.
Su mundo es lo que le crea y le destruye a la vez.
Aunque cuando estás con él haces que salga de ese mundo.
—Pero... ¿y qué hay de ti? ¿Cómo llevas todo eso? Tú también lo sufriste y te maltrataba —pregunto preocupada.
—Mi papel era diferente, Liv. Mi madre quedó fatal después de que todo se agravara hasta que consiguió que le echaran de la casa.
Éramos tan solo unos niños, pero nos tocó madurar muy deprisa.
No podía generar tiempo para pensar en mí.
Mi madre y Marco me necesitaban, y mi paz era mantener las suyas a salvo.
Yo fui más duro mentalmente y no dejé que me destrozara.
También tienes que entender que Marco era el que más recibía, él era el único que tenía la valentía de plantar cara a mi padre.
Algo de lo que, a día de hoy, me arrepiento...
Yo era el mayor, era cosa mía intentar evitarlo.
Pero Rebeca me encerraba en el cuarto y no me dejaba hacer nada...
—coloqué una mano sobre su hombro y le apreté con fuerza.
—No tienes que sentirte así... Era una situación difícil para vosotros y la resolvisteis de la mejor manera que pudisteis.
Lo importante es que no os dejasteis separar.
Estuvisteis unidos y eso os llevó a salir de esa situación.
Si lo hubiera sabido antes, podríamos haberlo hablado entre los tres y seguro que os venía bien.
—No, Liv, tranquila... Ese tema, tanto él como yo preferimos tenerlo donde está... En el pasado. Aunque a Marco le haya dejado más huella.
Después de más de diez años con ellos, descubro en un coche, yendo a un sitio de peleas callejeras, que el padre de los hermanos Montenegro maltrataba a su madre, que Marco intentaba defenderla y plantar cara a su padre intentando darle de su propia medicina pero, como es de esperar, un niño de su edad no podría con un hombre de la edad de su padre.
Él también recibía el maltrato del padre; Rebeca intentaba defender a sus hijos, pero no lograba superar la fuerza de un hombre tan asqueroso como repugnante.
Apolo, dentro de su nula posibilidad, no podía hacer nada.
Su madre le dejaba encerrado en la habitación para evitar que él también cayera en el mismo saco.
A día de hoy me doy cuenta de uno de los secretos de la familia Montenegro, un secreto que explica muchas cosas.
Un secreto que, aunque ellos nieguen, estoy segura de que dentro de sus almas sigue aflorando a diario.
Lo pienso por experiencia; sé lo que es y por lo que pueden estar pasando.
Desde este momento, creo que muchas cosas cambiarán entre nosotros.
Empezando por cero secretismos y porque me cuenten todo el pasado.
Quiero saber todo sobre esta situación; todo lo que haga daño a los hermanos Montenegro me duele a mí.
Llega el momento de que yo también salve lo que ellos consiguieron salvar de mí.