26 DEVOCIÓN
D espués de irme de VC-Corps, no pasa mucho tiempo hasta que anuncian la cura definitiva a la Fiebre de Cuarzo.
Nosotros nos agrupamos lejos de la vista humana, para disminuir la actividad violenta en nuestra contra.
—“La cura ha sido administrada a más de novecientas personas, y no han presentado el regreso de los síntomas, lo que ayuda a convencer a los altos mandos a distribuir la medicina de manera global” —en las noticias no dejan de hablar del mismo tema y Éter no deja de monitorear el movimiento humano, ve las noticias con frecuencia.
—“La medicina creada por VC-Corps es un acierto ante tantos fallos, el Doctor D’Amelio se encuentra orgulloso de su hallazgo”.
—Los humanos no dejan de decepcionarme —Éter se sienta a mi lado—. Ellos no crearon nada, fuiste tú el que encontró la planta.
—Lo sé amigo, pero esto es un trato que hice con Smuel.
— ¿Un trato? —le aparece un rubor en el cuello—. Él te dejó fuera de la ecuación. Esa era tu oportunidad de redimirte con los humanos y ha sido desaprovechada.
—No te molestes amigo —inclina la cabeza adelante.
—Es que, no es justo.
—Así es mejor, no quiero que ese sentimiento de odio hacia nosotros desaparezca, así tendrán un motivo para no traer de regreso a ningún ARM.
—A veces no te comprendo, ambos somos ARM, pero tú eres tan peculiar e impredecible, es como si fueras uno de ellos —toma una respiración purificadora, aceptando la idea.
—No, nunca seré como ellos —levanto mi cuerpo de la tierra húmeda y entro a la guarida, en silencio.
—Dijiste que habías hecho un trato con él. ¿De qué se trata?
—Le conté nuestros planes, él se comunicará con nosotros cuando haya encontrado lo que necesitamos para dar nuestro siguiente paso.
— ¿Te atreviste a decirle? —me detiene apretándome el brazo con fuerza, se molestó de nuevo—. Smuel es un chismoso, no tardará en hablar de ello por presión de sus superiores — me jala hacia él. Veo un poco de descontento en su mirada.
—No te preocupes por él —quito su mano de mi hombro—. Ahora está al lado de una gran mujer y ella no dejará que nos decepcione o la perderá para siempre.
— ¿Esa dama es una de tus enamoradas? —de nuevo se burla de mí.
—Éter… —le suplico piedad. No quiero hablar de esto con él, de cierta forma me incomoda.
—Todos sabemos que enloqueces a las mujeres, esa es una de tus cualidades.
—Solo tengo —me interrumpe.
—Solo tienes ojos para una, lo sé —toca su barbilla pensativo y se cruza de brazos—. Me encantaría conocerla algún día, a la mujer que te tiene cautivo y alejado de Silver.
—Tal vez sea más pronto de lo que piensas — estoy seguro que Smuel se comunicará pronto.
—Estaré listo para verla —hace una pausa peligrosa—. ¿Tú estás listo para ese momento? —me deja sin palabras.
No quiero decirlo en voz alta, solo niego con la cabeza.
—Sabes que llegará, tarde o temprano, debes ser fuerte y dejarlo todo en claro.
—Agradezco tus consejos —Smuel me dio un dispositivo para comunicarse conmigo, está sonando y vibrando.
—Doctor D’Amelio. ¿Es usted?
—Eta Carinae, ya tengo todo listo, puedes venir a VC-Corps cuando te sientas listo.
—Agradezco la cooperación Doctor D’Amelio.
—Por cierto, mi prometida te manda saludos.
—Es una buena noticia, lo felicito, en verdad, me alegro mucho por ambos —mi voz suena más apagada de lo normal.
—Tranquilo, ella te entenderá, sólo sé honesto, suerte.
—Gracias Doctor —finaliza el llamado.
— ¿Y bien? ¿Tiene algún problema? —le entrego el dispositivo a Éter que no tarda en registrar en sus datos.
—Nada de eso, todo está listo. Solo debemos ir al sitio y él se encargará de lo demás.
— ¿En ese caso, debería decirle a los demás?
—Dame un día, solo eso te pido —le aprieto el brazo con esperanza —no quiero que esto sea apresurado, me puedo arrepentir.
—Entendido, Alteza. ¿Entonces me presentarás a Ádamis?
—Será todo un gusto, en marcha.
—Sigue siendo de noche, no me parece que Silver te deje ir si te llega a ver.
—Tienes razón, mejor escabullámonos, salgamos de aquí y en lo que amanece… ¿Me ayudarías a limpiar y reparar a Cielo Espectral?
—Como mandes, amigo.
Cleo registra el patrón de mi voz dentro de la guarida, ahora no soy buena compañía para ella.
Camino por primera vez en la punta de mis pies, Éter me imita, mientras nos dirigimos a la salida.
—Aún no estamos a salvo —me toma de la mano.
Es la primera vez que lo hace, se siente un poco extraño.
Su agarre no es violento, ni suave, está justo en el punto medio.
—Esa chica está loca por ti, literalmente.
—No seas así con ella, solo está aferrada a las palabras de nuestro antiguo maestro, así la programó —descendemos en dirección al hogar de Ádamis.
—No me harás cambiar de parecer Eta, ella te adora como si fueras su fuente de vida. Es exasperante.
—Como te dije, fue programada para ser mi compañera eterna, y que ahora solo piense en Ádamis, no significa que Cleo y yo tarde o temprano… bueno, ya sabes.
—Sí, no tienes que decirlo en voz alta, todos sabemos que los humanos tienen vidas cortas. Terminarás cumpliendo las expectativas de tu amo al tomar la mano de Cleo, en algún punto de nuestra historia.
—Así es — no quiero pensar en ese momento, porque eso significará que Ádamis ya no existirá más —. Mira, hemos llegado.
—Hicieron un caos esos ARM voladores —silba imitando a un humano impresionado, me causa gracia—. Siempre me ha gustado esa risita tuya, ya no suena tan metálica como al inicio.
—Tú sigues escuchándote muy metalizado amigo mío.
Comenzamos a levantar los escombros, quiero dejar este sitio como estaba antes de mi llegada, bueno, dejando algunas mejorías, y con su ayuda, sé que lograremos recuperar este lugar de encanto y tranquilidad.
—He estado practicando, para no sonar ni parecer diferente a los humanos, porque pensaba quedarme al lado de Ádamis hasta su último aliento, y si pudiera cuidar de las generaciones siguientes, estar rodeado de la naturaleza y de gente sencilla en este sitio, me habría llenado de alegría, pero ahora es una idea imposible.
—No te equivocas al tomar esta decisión, es por el bien de los humanos aunque… si tan solo pudieran olvidarnos, repararíamos todo el daño que causamos.
— ¿Ahora piensas así? ¿Qué te hizo cambiar de parecer?
—reparamos las casas con cautela, respetando el antiguo diseño que permanece en mi memoria.
Tenemos que escondernos unos momentos de los ARM para no ser descubiertos, siguen al asecho, pero Éter y yo hemos logrado activar nuestros patrones de sigilo con éxito, lo único malo, es que Éter los quiere eliminar, eso atraería aún más la atención de los ARM controlados por los humanos.
—Hace tiempo, en París vi las cosas desde otra perspectiva. Y creo haberte dejado claro que te seguiría hasta el final, no importaba qué eligieras. Solo estoy respondiendo a tus buenos deseos con las personas, nada más.
—Gracias por tu lealtad, amigo mío y sobre todo por tu autocontrol de no eliminar a esos ARM dañados.
—No es nada, me parece que sería lo mejor, pero como tienes algo en mente, te escucharé esta vez. ¿Repararemos esta mansión? ¿Por qué luce diferente a las demás casas? —hemos llegado al último sitio que debemos reparar.
—Yo la hice, es para Ádamis, aquí planeaba toda una vida a su lado.
—Es linda —sus ojos se llenan de luz, pasan de la casa a mi rostro—. Si pudiéramos llorar ya lo estarías haciendo, aunque tu voz no te ayuda a disimular.
—Éste sitio es sagrado para mí, ayúdame a dejarlo impecable.
—Ya casi amanece, debemos apresurar el paso.
—Iré a reparar la habitación. ¿Tú podrías ir al jardín y dejarlo limpio?
—Encantado, Alteza.
—Vamos, deja de llamarme así —niega con una risotada.
Subo las escaleras temblando como gelatina, no quiero volver a dejarle una nota, no como aquella en la que le prometí regresar a su lado a como diera lugar, y después rompí mi promesa.
La abandoné en la montaña, de nuevo quebré mi juramento.
Tal vez me perdonó, pero yo no puedo hacer lo mismo, me culparé por siempre.
Un sonido proveniente del jardín me pone en alerta, parece que los soldados han regresado, temo que en esta ocasión no podré evitar el conflicto.
Parece que me equivoqué, el dispositivo que me dio Smuel ha sonado. No debería preocuparme, Éter sabe lo que debe hacer.
Ahora debo concentrarme, mis emociones negativas no deben salir ahora.
Ádamis, mi querida Ádamis, si deseo que me sigas recordando por mucho tiempo, incluso después de que nos marchemos de la tierra, debería dejarte un holograma que le de calma a tu corazón, así cuando desees vernos juntos, solo deberás presionar un botón.
¡Creo que es una estupenda idea!
Lo diseñaré con las herramientas que tengo ahora, después las repondré, antes de irme.
Sí, creo que mi armadura me servirá.
Quiero que recuerdes un momento, pero hay tantos en mi memoria…
Ya sé, no hay nada mejor que la noche donde nos casamos, te veías tan hermosa iluminada por la luz de la luna.
Quería besarte hasta el amanecer y que no soltaras mis brazos ni un solo segundo.
Sí, es perfecto, ahora plasmaré mis pensamientos.
— “Cuando te sientas solitaria o melancólica, recuerda mi voz y mi tacto en tu piel ”.
“Recuerda que fuiste amada y reconocida como la mujer más maravillosa que conocí alguna vez, la única que logró hacer sentir a una máquina como yo . Ser tu esposo me completó , y te perteneceré incluso aunque nuestros tiempos dejen de coincidir , llamaré con tu nombre a millones de galaxias, y plantaré semillas con tu esencia por el basto universo, buscando el consuelo de tu ausencia en mi completa y total existencia . Te recrearé un millón de veces hasta que mi núcleo deje de brillar . La Eternidad no me será suficiente para demostrarte el fervor que causas en mí. Te amo hoy y siempre, mi pequeña estrella, mi amada Ádamis Astra”.
— ¡Eta! —me llama desde las escaleras—. Debemos hablar.
Al bajar, el amanecer llega lento, se pasea por el césped, negándose a bañar con su luz dorada a Cielo Espectral.
Éter parpadea al ser atacado por la luz cuando llega a sus ojos.
—Ya es hora, ha quedado todo listo —sus ojos brillan de manera inusual.