23 VAYAMOS A CASA, AMADA MÍA #4
—“En otras noticias, tenemos una nota importante que compartirles. En estos momentos Darco Branda y Samael Garog están haciendo un anuncio importante. Los escuchamos:”
—No es necesario ayudarte a encontrar a Eta Carinae —Domhnall me suelta señalando el televisor.
— ¿Por qué no quieres hacerlo? No te lo pediría si no fuera importante, no tengo muchas personas a las que pedirle ayuda.
—No es eso Ádamis, mira la pantalla —Lucius me gira el rostro.
—“Hacemos este anuncio para ventilar toda la verdad de nuestro actuar tan provocador —dice Samael con sangre en los labios. ¿Qué fue lo que le pasó?—. Darco Branda y yo Samael Garog, en secreto planeamos crear una legión de ARM, con potencial para ser usados como armas nucleares por el Gobierno Árabe, no nos arrepentimos de nuestras acciones, creímos en nuestra convicción de inicio a fin”.
— ¿Eta Carinae? ¿Qué está haciendo ahí? —veo su reflejo en las paredes de Mirae. Mi cuerpo se debilita, lo siento en cada fibra, las piernas se me convierten en gelatina junto a mi espalda—. ¡Si sigue haciendo esto lo atacarán y lo destruirán sin dudar!
—“Creímos que habíamos tenido éxito al encontrar a un ARM con capacidades distintas, bueno, fue Darco quien lo halló en la bóveda secreta de Mirae Corporation”.
—“ZD-354 como nosotros lo conocemos, era nuestra apuesta más alta —continúa Darco con un ojo morado—. Pero nuestros cálculos no fueron certeros” —se estremece y arremete contra el dron—.
“¡Ésta máquina es un demonio completo! —señala a Eta que se limita a observarlos con los brazos cruzados y la barbilla en alto lejos de la mira del dron—. ¡No escucha nuestras órdenes, y no conforme con eso se atrevió a desarrollar emociones humanas!”
— ¡No! —ahogo un grito—. ¡Qué se detenga! ¡Va a arruinarlo todo!
—“Ahora está coludido con un ARM llamado Philos 3 «el líder de los suyos» responsable de la propagación de un programa malicioso para que le respondan a él y solamente a él. Otro de nuestros temores es que la enfermedad Fiebre de Cuarzo empeore con sus movimientos constantes” —Darco se queda sin palabras, es extraño este silencio, se frota el pecho como si le doliera.
—“Mi compañero Darco, hace unos días se hizo un examen y por desgracia contrajo la Fiebre de Cuarzo, provocada por el gran movimiento de los ARM en las últimas semanas. Si no logramos encontrar una medicina efectiva, Darco Branda fallecerá en poco tiempo” —Samael frota con tristeza el hombro de Darco.
—“Nos entregaremos a la policía para cumplir nuestra condena por traición a la patria, pero si tenemos la posibilidad de reparar el daño que causamos mundialmente, agradeceremos su bondad.” —termina de hablar.
— ¡Ellos son lo peor que le pudo haber pasado a nuestra nación y al mundo entero!
— ¿Por qué hablas como si los conocieras? —Lucius me ayuda a sentarme.
—Desafortunadamente los conocí y espero nunca volver a toparme con ellos de frente.
No quiero admitirlo, pero al verlos doblegados ante los ojos de miles de personas, en mi interior una ola creciente de calor me inunda del estómago hasta las manos. Es satisfacción.
—Si quieres reencontrarte con Eta Carinae —Domhnall me acerca un vaso de agua—, debemos salir ahora mismo, estamos a tiempo para llegar a Mirae Corporation.
—Tienes razón, en marcha.
Sin contratiempos logré entrar a las instalaciones de Mirae y llevé a Darco y a Samael a la parte más alta. Mi deseo de matarlos frente a todos, y esparcir sus restos sobre los militares se estaba apoderando de mí, pero recordé la mirada llena de furia de Ádamis y logré contenerme a tiempo.
Mi mejor opción fue ordenarles entregarse a la policía.
Es evidente que tienen un plan entre manos, quieren diseñar la cura a la Fiebre de Cuarzo, para zafarse de la cárcel, pero no sucederá esta vez.
—Ya fue suficiente, termina la transmisión ahora mismo —le ordeno a Samael, me obedece al instante.
—No va a funcionar 354 —trata de levantarse, lo empujo al suelo—, ellos no nos escucharán, solo iremos a prisión sin tener la oportunidad de crear la vacuna —Samael toca sus costillas con dolor por los golpes que le di hace unos momentos.
— ¡Mi enfermedad es culpa tuya! ¡Te maldigo por ello, Carinae! —Darco escupe en mi pie mientras toma de las manos a Samael para levantarlo.
—Por lo menos les di la oportunidad de redimirse, lo que pase ahora deben aceptarlo como hombres.
—Carinae, voy de regreso a la guarida, he tenido éxito, Cleo y los demás hemos sido purificados —Éter me habla desde el intercomunicador.
—Espléndido Éter, los veré pronto.
— ¿Te irás tan pronto, Carinae? —Darco tose y escupe un líquido gris—. ¿No dijiste que nos querías ver acabados hasta nuestros últimos días? —trata de empujarme pero no logra moverme ni un centímetro.
—Y eso es justo lo que haré, la policía ya ha irrumpido en el edificio, es cuestión de minutos para que se los lleven.
— ¿Quiero que nos digas cómo lograste entrar en las instalaciones sin ser detectado por Luna? ¿Acaso la controlas a ella también? —refunfuña Darco.
—No fue difícil —me paseo a su alrededor—, entré por los pasadizos secretos de Mirae, los mismos que usaste para meterme a esa bóveda secreta.