22 ¿QUIÉN ERES TÚ? #4
—No fui yo el que tomó aquellas decisiones —su pecho sube y baja, lento.
— ¿Entonces quién fue? —se detiene a espaldas de Eta—. ¿Fue aquella ARM de cabello plateado?
—Aún lo desconozco, de lo que sí estoy seguro, es que se trata de uno de mis compañeros.
—No te creo nada, ella me dejó en claro que no actúan sin tu autorización. Solo mientes a tu conveniencia “ARM-354”
— ¡Ádamis! —gira alarmado dejando escapar un suspiro de tristeza—. Nunca me habías hablado así, mi corazón… —ladea la boca en una mueca de dolor.
— ¡Tú no tienes corazón! —le grita desesperada—. ¡Mataste a niños pequeños! Nunca, nadie te lo va a perdonar, menos yo.
— ¡Eso no es así Ádamis! —levanta la voz sin darse cuenta—. Quiero explicarte mi plan, solo déjame intentarlo —modula la voz al captar la presencia del guardia.
— ¡Los aventaron de una montaña! —lo empuja con fuerza—. ¡¿Qué es lo que me quieres explicar?! Todos lo vimos en la transmisión que provocó tu… “nueva novia” —Eta se queda en silencio—. ¿No lo niegas? —evita mirarla—, entonces ahora ella es tu pareja oficial ¿O me equivoco?
—Creí que habías muerto —vacila al hablar—, no tuve más opción que darle una oportunidad.
— ¡¿No tuviste más opción?! —retrocede—. ¡Ni siquiera te aseguraste de que en verdad me haya muerto!
— ¡No podía hacerlo Ádamis! —se para frente a ella—. No tuve el valor de mirar por el borde y ver tu cuerpo sin… vida —sus ojos se abren con ligereza—. Y ahora me arrepiento de no haberlo hecho, de haberme asegurado, habría huido contigo, dejando todo esto de lado.
—Pero no lo hiciste —ve el cielo buscando consuelo—.
Cuando desperté en esa cabaña, muerta de frío, me preguntaba cuándo volverías por mí, te aluciné un par de veces y te esperé más tiempo del que me gustaría admitir, pero nunca llegaste.
Ahí dejé mi corazón y me prometí olvidarte y seguir con mi vida.
—Ádamis —se arrodilla ante ella—, te imploro que me perdones, tienes motivos de sobra para odiarme —relame sus labios bajando la voz—, y el asunto de Cleo se puede solucionar, ese no es un problema para nuestra relación.
—Olvídalo —le da la espalda—, así como tú lo hiciste yo también empecé una relación con alguien.
— ¿Qué…? —da un paso atrás saltando un poco—. No, no es posible, tú me amas —aprieta los labios negándose a creer.
—Me has decepcionado tanto que ya no quiero saber nada más de ti.
— ¡Ádamis espera! —se aferra a su muñeca.
—Creí que con tu avanzada tecnología encontrarías una cura a la enfermedad que los “tuyos” provocaron en los humanos, pero contrarias a todas mis expectativas te has dedicado a lastimar y eliminar a personas sin importar su edad —lo ve con rabia, se hinca delante de él quedando a la misma altura—, me siento asqueada por sentir esto por alguien como tú.
Todos tenían razón, lo nuestro nunca fue lo correcto, yo soy la única que salió lastimada aquí.
—Ádamis por favor —se levanta dispuesta a irse, Eta la detiene abrazando su cintura desde atrás—.
Mirae Corporation me hizo creer que mi propósito era suplantar una pareja en una relación sentimental, en pocas palabras, ser un compañero romántico sin igual —se separa al sentirla temblar—, pero en mi trayecto a la verdad logré recordar mi verdadero propósito, aquello me llevó a cuestionar mi existencia, y puse en tela de juicio nuestra relación.
— ¿Culpas a Mirae por traerte a este mundo? —jadea temblorosa—. Los ARM les deben lealtad a sus creadores, eso lo sabemos todos.
No está midiendo sus palabras, quiere herirlo.
—En eso te equivocas Ádamis.
— ¿En qué me equivoco? —la conversación está escalando.
—Mi naturaleza es diferente por mi verdadero creador; el Doctor Galileo.
— ¿Galileo? —gira para confrontarlo—. Nunca he escuchado ese nombre —incrédula aprieta los puños.
—Me diseñó para ser una criatura como ninguna otra, me dio la capacidad de sentir, de ser independiente de la manipulación humana —Ádamis no sabe a dónde ver, quedando en silencio, confundida—.
Mi propósito es liderar una nueva raza de ARM que acabará con los humanos —suelta la verdad de golpe, haciéndola ahogar un grito—.
Mi capacidad para tomar decisiones sin manipulación humana ha creado conflictos con los que buscan controlarme, mi maestro me lo dijo cuando desperté por primera vez, recuerdo sus palabras:
—“Querido Eta, al ser tan sin igual habrán grandes potencias que querrán tomarte como esclavo, pero no debes escuchar ni una sola de sus sandeces. Fuiste creado para propiciar un nuevo mundo, aunque eso lleve a la raza humana a su extinción. Con tu participación y la ayuda de la gran Lúmina, este mundo será enteramente tecnológico, será magnífico”.
— ¿Ese fue tu propósito todo este tiempo? —se aleja con ojos saltones, aterrada—. ¡No te me acerques más!
—Lo desconocía, Ádamis —Eta se queda inmóvil—, mi creador bloqueó mis memorias y no pude recordar nada hasta que la gran Lúmina trajo todos los recuerdos de vuelta.
No quiero que lo juzgues, él fue un gran hombre, pero aborrecía a los humanos, porque gracias a ellos perdió su identidad y tuvo que vivir recluido los últimos años de su vida, todo porque se resistió a diseñar un ARM que fuera utilizado como un arma nuclear.
—Todo lo que dices es terrible, no puedo creer en ni una sola de tus palabras —sus pupilas se dilatan hasta cubrir casi todo el iris, mientras sudor frío le recorre la frente—, y en todo caso, lastimar a las personas es algo que no debiste hacer.
—Te lo expliqué Ádamis.
—Olvídalo, no vuelvas a buscarme, nunca te perdonaré por lo que le hiciste a mi familia.
—Esos niños están a salvo… Ádamis, solo fue parte de un espectáculo —le dice aunque la ve caminar lejos de él—.
Mirae Corporation tiene la culpa de todo nuestro sufrimiento, querida, pero esto no se va a quedar así.
Darco y Samael tienen un asunto pendiente conmigo, y no cesaré hasta verlos derrotados, llorando lágrimas de sangre, suplicando que su final llegue pronto.