21 DEVUÉLVEMELO… TE LO IMPLORO #3
—Nunca lo había visto y tampoco ha salido su información oficial —Nina se disculpa y deja que continúe—. Ese ARM no me dejó escapar, dejaba que me alejara lo suficiente y llegaba a mi lado en segundos, me golpeó con fuerza en la nuca y perdí la consciencia.
Me atraganto con mis propias palabras. Rompo el contacto visual.
Necesito encontrar fuerza para continuar.
—Recuperé mis sentidos poco después, pero al verme abrir los ojos, M33 me tomó con facilidad del cuello —tomo una bocanada de aire—, intenté escapar de nuevo, pero ahora Darco me abofeteó y Samael me tomó bruscamente del cabello, empujándome con odio al borde de la montaña.
—Ádamis —se queja sobándome la mano—. Lo siento mucho… pero no entiendo cómo te llevaron, le di órdenes a Sapphire de protegerte.
—Es culpa mía, envié a Gray a buscar a ZD-354 por todo el lugar, pero ninguno de los dos lo encontramos —balbuceo antes de continuar—.
Lo siguiente que vi fue un dron que se elevaba, giraba en todas direcciones hasta que nos vio desde lo alto, se quedó inmóvil por unos segundos, entonces descendió con rapidez, y luego apareció ante mí, ZD-354.
Con un labio temblando, bebo un poco del té de menta que acaban de traernos.
—Creí que no lo volvería a ver antes de que esos dos me acabaran —las lágrimas me queman al descender—. Él está bien y eso me agrada, parece que ésta vez no está solo.
— ¿A qué te refieres? —Nina mastica con cuidado sus galletas glaseadas.
—Vi a los acompañantes de ZD-354 — en verdad me alivia —. Otros ARM que parecen ser igual de peculiares a él.
—No sabía nada de eso. ¿También forman parte de Mirae Corporation?
—No lo sé Nina, y la verdad no me importa. Él encontró compañeros en quien confiar, así como yo tengo a mis amigos incondicionales.
—Entiendo, disculpa, continúa.
—Intenté caminar hacia ZD, pero “M33” me volvió a tomar del cuello con fuerza, me ahogaba lentamente.
Recuerdo a la perfección las últimas palabras que ZD me dijo, y sí Nina, me destrozaron por completo, dejé de sentir mi corazón latir en mi pecho por unos instantes —me muerdo el labio intentando controlarme—.
Tal vez esto es lo mejor para él… para ambos, pensé que al estar lejos del radar, podría expandir sus alas, comenzar a ser él mismo sin tener que retroceder por mi culpa.
—Siempre supe que ZD-354 era un ARM sin igual, pero nunca lo consideré alguien cruel —no le respondo.
No comparto su pensar. Desconozco porqué actuó de esa manera conmigo y si algún día lo llego a ver, es lo primero que le preguntaré.
—Lo último que recuerdo es caer en cámara lenta, lo vi acercarse a una velocidad impresionante, y eso que estaba bastante lejos, aun así llegó a mí en pocos segundos, nuestros dedos se rozaron por un momento, pero no fue suficiente para salvarme.
El rostro aterrorizado de ZD sigue en mis pesadillas.
—Lo que me cuentas es terrible —Nina palidece.
—Él debe estarse culpando por no haberme tomado entre sus brazos y bajado conmigo aquella montaña. Quise buscarlo de nuevo, pero su rastro desapareció, es como si nunca hubiera existido.
— ¿Si caíste de la montaña cómo es que estás aquí? —se recarga en el asiento con pesadez.
—Lo último que vi fue el cielo ligeramente nublado antes de caer en los brazos metálicos de alguien a quien no vi.
Me golpeé la cabeza muy fuerte, de eso sí estoy segura.
Al despertar no solo mi cuerpo ardía por el frío, mi cabeza era un globo de dolor; mis ojos y mi garganta se secaban, miré a mí alrededor, estaba sola en una cabaña abandonada, intenté irme por la vieja puerta, pero estaba atascada, tuve que arrastrarme por debajo de una viga para salir de ahí completamente desorientada.
Como pude, bajé hasta encontrarme con personas del lugar, ellos me ayudaron a curar mis heridas.
—Samael y Darco son unos perversos, de esto no se van a salvar, te prometo que te ayudaré, pero debo saber algo más. ¿ZD-354 no fue a buscarte? —niego viendo por la ventana.
—Eso quería, el verlo correr hacia mí… pero nunca llegó.
Durante semanas me pregunté si ya me había dado por muerta, y que por eso no fue a buscarme, pero no puedo aceptarlo.
Me prometió lealtad hasta los últimos días de mi vida y el que me abandonara así de fácil, es algo que no acepto y nunca lo haré.
Es la primera vez que le cuento todo esto a alguien.
Cuando regresé a Cielo Espectral me derrumbé en los brazos de Sam y Rafa, lloré hasta quedarme sin fuerzas, me preguntaron muchas veces lo que sucedió, pero al negarme no volvieron a intentar saberlo. Ya ni siquiera lo mencionan después de suplicarles lo olvidaran, que él se fue para siempre.
Los recuerdos de esa experiencia me siguen haciendo temblar de cabeza a los pies, mis manos buscan instintivamente los brazos. Desde aquel momento aborrezco el frío con todo mi ser.
—Después de ese día no he vuelto a ver a Eta Carinae por ningún lado —finalizo.
— ¿Eta Carinae? —se pone rígida en su asiento.
—Ah… olvidé decirte su verdadero nombre, tú lo conociste como ZD-354, yo lo llamaba “Ed Zill”, pero ese día, en esa montaña, él me dejó muy en claro que su nombre es “Eta Carinae”.
—Qué extraño.
—Sí, lo es.
—Sigo sin comprender los motivos por los que Darco y Samael hicieron algo así, y por supuesto no puedo aceptar que “Eta Carinae” te haya dedicado palabras tan crueles, él no solía ser así.
—Creo que es lo mejor, además tiene algo de razón en sus palabras, no soy su mujer ideal. En verdad deseo que en este tiempo haya encontrado a su compañera perfecta —aquella ARM de cabello plateado y largo invade mis memorias.
—Eta Carinae es impresionante, es mucho más de lo que creí que él sería algún día — No sé qué debo responder.
Así me parecía antes, pero ahora no estoy segura de quién es Eta Carinae, ni lo que espera ser en el futuro.
—Te propongo tomar cartas contra Darco y Samael —cambia la dirección de la conversación—, lo que te hicieron es ilegal.
—No, ya estoy cansada de ellos y de los asuntos de Mirae, solo quiero olvidarlo todo e intentar seguir adelante.
—Ádamis… no estarás sola, déjame ayudarte —me sujeta la mano con firmeza.
—Te agradezco por la comida Nina, pero ya debo irme.
Me levanto dispuesta a irme acompañada de Gray.
—Ádamis… ¿No has visto las últimas noticias? ¿Acaso no lo sabes…?
— ¡Con que aquí estabas! —es interrumpida.
En la entrada del restaurante, Lucius me llama con una inmensa sonrisa.
—Llegaremos tarde al trabajo —veo el reloj y tiene toda la razón.
Desde que Lucius me ayudó a conseguir una plaza en una compañía de alimentos, ahora es mi compañero de trabajo, pero es como una garrapata.
—Hasta pronto Nina.
—Adiós Ádamis.
Nina ve con fijeza a Gray. No lo había notado, está actuando extraño, ve de izquierda a derecha al tomarme de la mano y se para a escuchar las conversaciones a nuestro alrededor.
Parece que la gran ciudad no es de su agrado.
Caminamos codo a codo y antes de salir del local, Gray me cubre los oídos y ve con mala cara a las personas que acaban de entrar.
Con toda esta nueva información, Nina se da cuenta que Gray le está escondiendo información a Ádamis, de la última actuación de los ARM locos en París.
Nina se sienta con los brazos cruzados, pensativa.
Smuel regresa a su lado y le besa la muñeca, como ya está acostumbrado a hacer cada vez que se le acerca, o sea, varias veces al día y a Nina no le molesta en lo absoluto.
— ¿Se encuentra bien señorita Rosemberg? ¿Logró saber algo sobre ZD-354?
—Ádamis desconoce ciertas cosas, pero lo que me intriga ahora son las acciones de Sapphire, es posible que esté experimentando una rara consideración con su ama, de una manera diferente.
—No comprendo.
—Está reteniéndole información que posiblemente la dañe emocional y psicológicamente.
—Eso no es posible señorita —ambos se miran con una sonrisa de oreja a oreja.
Emocionados por tener nueva información «Nina ha dejado de monitorear a Gray por respeto a la privacidad de Ádamis», salen del restaurante para ir directo a las oficinas de Zafir Labs para analizar los cambios que ha experimentado Gray.
Fuera del restaurante Lucius intenta tomarme de la mano, pero Gray lo empuja a un lado.
Le ordené que no lo deje acercarse a mí, está irritándome constantemente.
—Ádamis deberías darte un tiempo para descansar —intenta ignorar a Gray que parece una pared a mi lado.
— ¿Lo dices por el exceso de trabajo? No estoy segura si descansar sea lo mejor, puedo con esto y no me quejo de nada.
—Descansar es necesario —Lucius mide sus palabras—. Hace mucho que no regresas a tu casa, ya sabes, después del nacimiento del bebé de Samantha que fue hace meses.
—Es verdad —sigo derecho en la calle concurrida mayormente de personas que de ARM—. Me parece que todos están mejor sin mí.
— ¡No digas eso! —me aprieta el codo al tener el cuerpo de Gray entre nosotros—, te extrañan, Samantha y Rafayel no dejan de preguntarme por ti, dicen que no les respondes las llamadas y ni hablar de los mensajes.
—No quiero desviar su atención, ahora tienen un hijo y es lo único que les debe preocupar.
No quiero verlos ahora, ya sé que no es culpa de nadie, simplemente no quiero regresar al campo por ahora, no cuando he mejorado tanto.
—Ve a visitarlos por lo menos una vez —entorno los ojos, fastidiada—. Hazlo por mí, así me darán un respiro. Mira, de nuevo están llamándome —me enseña el móvil—, lo hacen varias veces al día, no me dejan dormir tranquilo.
—Te pido disculpas por ellos, pero ahora no quiero.
Termino la conversación, escoltada por Gray que apenas deja que Lucius se me acerque.
Llegamos a la oficina y no puedo concentrarme en el trabajo, lo que dice Lucius es verdad, Sam y Rafa me extrañan, así como yo lo hago.
—Ádamis necesito el informe en 10 minutos —el jefe me asecha como tiene acostumbrado.