Eta Carinae: Divergencia 19 LA CRUZADA DE ÉTER #2
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19 LA CRUZADA DE ÉTER #2

En montón se abalanzan sobre mí, cubro mi núcleo y nuca, si llegan a desactivar mis mecanismos, me desmantelarán y seré vendido por partes.

—Basta —digo pero nadie me escucha, no prestan atención a lo que un ARM como yo pueda exigir—. Basta —repito más alto, no quiero gritarles, no les daré motivos para señalarme como el culpable de sus acciones incoherentes en mi contra.

Una sirena proveniente del Laboratorio los hace alejarse tapando sus ojos, protegiéndose de algo que no logro captar, solo veo sus pies irse lejos de mí.

Neblina cubre el pavimento: es gas pimienta.

Entiendo, eso los alejó en completo terror.

— ¡Otra vez haciendo escándalo! —un hombre elegante sale del laboratorio, acompañado de un señor mayor.

—Te lo juro, están cansándome, hace unos días desmantelaron a varios ARM, que fueron enviados por mejorías desde Zafir Labs. Fue terrible, tuvimos que pagar por sus actos criminales.

—Pero ellos no lo hacen con mala intención —replica el hombre elegante.

—Te equivocas, después de hacerlos cachitos, vendieron las partes al mercado de piratas, ganaron lo suficiente para vivir bien un par de años.

—Inocentes no son. Qué decepción —el hombre elegante aprieta su frente con tedio.

— ¡Pequeño ARM! ¡Acércate! ¡Se han ido! ¡Si no eres veloz ellos podrían regresar por ti! —me llama el hombre mayor.

Al levantarme sacudo el polvo que ensució mi perfecta armadura. Detesto tener que mancharme por cosas insignificantes.

—No es para nada pequeño —me examina el hombre elegante al acercarme—. ¿Qué empresa te ha enviado?

—No reconozco los colores, será un ARM muy viejo —no dejan de hablar de mí aunque me tengan al frente.

Me parecen muy insolentes.

Aclaro la garganta, se sobresaltan. Un descuido de mi parte.

— ¿Cómo hiciste eso? Ninguno de nuestros ARM pueden hacerlo, seguimos perfeccionando esos detalles. —el anciano intenta tocarme el brazo, me aparto sin ser grosero.

—No he venido por mejorías, necesito un colaborador para desarrollar una idea espléndida.

El silencio no dura, se parten a carcajadas por mi comentario.

No entiendo, no he dicho nada gracioso.

Siento mi cara tensarse, no lo había experimentado antes.

—Vaya, no está bromeando —el elegantito se cruza de brazos—. Que interesante me resultas, hasta gestos humanos copias.

—Está dañado, es obvio, llévalo a dentro, que lo ayuden para que se vaya.

—No lo volveré a repetir —replico la pose del elegantito—, si no son capaces de abrir sus mentes y dejar de lado sus prejuicios, entonces iré a encontrar a mi colaborador en otro sitio.

—Los activistas están regresando, entra ahora, si no estás aquí por mejorías entonces vete, no quiero más problemas con esos que vienen con palos largos, listos para patearte el trasero.

—No necesito la protección de nadie. Al no tener una respuesta favorable, me retiro, no volveremos a vernos las caras. Gracias por nada —doy media vuelta.

No espero sus respuestas y menos deseo verlos reírse de mí, en mi propia cara.

— ¡Espera! ¡Habla conmigo! —giro lo suficiente para escuchar al elegantito y entienda que me interesa lo que dice.

— ¿En verdad me escuchará? ¿O volverá a reírse de mí?

Espero, paciente.

—Te daré una dirección, ve ahí y platiquemos un momento. Me pareces un ARM interesante para dejarte partir así como así.

—Entendido, entonces estaré ahí —en su Tab-Top veo la dirección.

Me encamino yendo directo a los manifestantes, esta vez no pretendo ser cuidadoso, camino rápido dejando que las pisadas se sientan profundas en el suelo.

Al verme pasar todos se hacen a un lado, dejando la idea de someterme a golpes, bajan sus tubos metálicos y vociferan maldiciones.

Cuatro jóvenes se ponen al frente mío, me detengo y los escucho.

—Es inmoral, lo que quieren hacer con los ARM es incorrecto.

— ¿A qué se refieren? —toman la oportunidad para rodearme de nuevo. Estiro la espalda y se sorprenden al instante, esta vez sí toman distancia.

—Obligar a un ser que no puede tomar decisiones sobre sí mismo, a tener un romance con un humano, es horrible —una jovencita habla moviendo sus manos.

— ¿Te refieres al consentimiento? —asiente—. En eso tienes razón, moralmente no está bien, pero es algo que debes debatir con los creadores de ARM LOVE AI, no conmigo.

Paso a su lado, cuidando no golpearlos.

—Tu existencia es un error —ladeo la cabeza—, no deberían de existir, nos han hecho más daño que…

otra cosa. Ya ni podemos pensar sin dudar millones de veces, ya no tomamos decisiones como antes, y poco a poco nos hacemos antipáticos al dolor de alguien más.

Todo es culpa del avance tecnológico, nos pone una venda en los ojos que no queremos quitarnos, porque así estamos más cómodos, porque así es como ahora funciona el mundo, y nos han demostrado que…

si no nos adaptamos a los cambios desapareceremos.

—Lamento oír todo esto señorita Ramona —doy un paso al frente, pero ella sigue.

—Los piratas de los ARM roban muchísimos robots al año, para que pobres como nosotros, no nos sintamos dejados atrás por el avance, nos hacen pertenecer aunque sea un momento, pero llevar todo esto a un amante robot, es demasiado.

Es injusto y sucio. Sentimos pena por ustedes, no pueden negarse, solo siguen órdenes, tu existencia es una verdadera tristeza.

—Como le dije antes, debátelo con los humanos creadores, no conmigo, yo no quiero ni puedo opinar nada al respecto.

Ya no les doy mi atención, debo apresurarme, no quiero perder más tiempo.

Sin esperar más se dirigen al laboratorio para atacar a los científicos, escucho las sirenas y la activación de los gases pimienta, muchos caen, pero otros siguen su camino.

No tiene nada que ver conmigo.

Me pregunto qué opinión tendrá aquel hombre.

¿Será igual a la de esta chica?

¿Podré encontrar en él un aliado a mi causa?

Solo espero haber llegado al sitio correcto.