18 LA FIEBRE DE CUARZO
E n los noticieros no dejan de hablar del mismo tema controversial que involucra a la “gran” Mirae Corporation.
—Numerosos reportes indican que la enfermedad “Fiebre de Cuarzo” padecida por los habitantes de la gran ciudad, ha avanzado con una velocidad alarmante —se escucha la voz del reportero en las calles de la ciudad, ignorado por los transeúntes, preocupados de llenarles las manos a sus ARM de compras.
La medicina “Verdelita” creada por la empresa especialista en ARM: “Mirae Corporation”, no ha surtido efecto en los enfermos, dejando en su lugar secuelas preocupantes que aceleran el deterioro tres veces más rápido en quienes la tomaron.
Los nuevos síntomas son: fragilidad ósea extrema, daño en los huesos haciéndolos quebradizos como un cristal, causando: irritabilidad, paranoia y desgaste emocional intenso.
Han fracasado en su intento por remediar lo que posiblemente ellos mismos crearon, es una verdadera lástima darnos cuenta que Mirae Corporation no desea enfrentar las consecuencias de sus actos —el reportero aprieta la mandíbula, regalándose unos minutos para tranquilizarse—.
Ahora se dedican a culpar a alguien más por tener una baja tasa de éxito.
Les hemos preguntado el nombre del científico responsable de la investigación y creación del suero, pero siempre se niegan, solo mencionan que es una mujer joven.
¿Qué clase de científica en Mirae Corporation no sería capaz de realizar un medicamento efectivo?
Una mujer mayor se detiene a ver las pantallas.
— ¿¡A dónde crees que vas!? ¡Te ordeno que recojas mi ropa ahora mismo!
—Tenemos noticias de último minuto —la mujer asombrada por la insubordinación de su ARM, regresa la mirada a la gran pantalla—.
Hemos recibido incontables reportes de comportamientos anormales en los ARM, registran abandono de sus actividades y de sus amos.
Los afectados reportan que sus ARM no siguen más sus órdenes —un gran revuelo acontece en presencia de la mujer.
Múltiples ARM se dirigen a lo que parece ser las afueras de la ciudad.
—Uno de nuestros helicópteros tripulados por expertos; nos envían las siguientes imágenes: “Desde ARM pequeños, enormes, fuertes, robustos, delicados y chatos se encaminan afuera de los hogares de sus dueños. El helicóptero los sigue a una distancia prudente. Esperamos averiguar a dónde se dirigen, pero solo se reporta aglomeración en las afueras de la ciudad. Los ARM permanecen en modo suspensión, inertes, como si esperaran recibir una orden para actuar en grupo”.
Esta información crea confusión colectiva, historias conspirativas surgen, y sin previo aviso las fuerzas militares empiezan a atacar a los ARM, para evitar acciones peligrosas en contra de los humanos.
—Nuestro reporte termina aquí, si llega nueva información volveremos a estar en línea.
El reportaje acaba dejando a los habitantes de la gran ciudad con opiniones divididas.
Algunos gritan de alegría, insinúan que esos ARM han sido dañados irremediablemente, y aquella acción era más que necesaria para evitar perturbar la paz de los humanos.
Por otro lado, están las personas que lloran y se tiran al suelo, imploran que se detengan; «algunos ARM son heredados de generación en generación y solo los conservan por simple melancolía.»
Un helicóptero logra registrar el ascenso de un grupo pequeño de ARM que se dirige a una altura inaccesible para los humanos. Son los únicos que llegan tan lejos.
Las fuerzas militares arremeten en su contra: caen uno a uno, explotando en miles de pedazos, otros pierden sus extremidades, algunos se detienen y hacen una línea sin darle atención a lo que ocurre a su alrededor.
Han pasado días desde el incidente.
Hasta ahora no se ha vuelto a reportar extrañezas entre los ARM restantes, lo que le parece a las altas potencias un error de los productos, y han comenzado una purga de ARM desmedida.
En Mirae Corporation se han planteado mejorar la medicina que habían creado en un inicio, para apaciguar las aguas.
Día con día discuten nuevos parámetros, hasta que llega el momento de hacer el anuncio global de la enfermedad “Fiebre de Cuarzo”.
En la conferencia de prensa está la Directora Sannae, sentada en primera fila, escuchando con atención.
—Agradecemos a todos los medios de comunicación presentes.
Daremos a conocer de manera más extensa, la nueva enfermedad que se ha propagado por toda la gran ciudad.
Les pedimos respetuosamente que sus preguntas las dejen al final de nuestro anuncio —el Doctor Lerman prepara sus apuntes—.
La enfermedad “Fiebre de Cuarzo” se ha desarrollado en habitantes de la gran ciudad, que se encuentran en constante exposición a ARM domésticos o industriales.
—Darco, todo esto me parece innecesario —Samael aprieta los dientes por lo que está presenciando. Ya ha recuperado al cien por ciento su voz aunque ahora es un poco rasposa, después del enfrentamiento con Eta Carinae—. Si seguimos siendo los títeres de Sannae no lograremos recuperar nuestro…
—No interrumpas Garog, quiero ver un poco de esta farsa —Darco observa la pantalla flotante en completo silencio en la comodidad de su oficina.
—Nosotros deberíamos estar ahí, pero Sannae no nos quiere cerca.
—No trajimos de regreso a ZD-354, ahora Sannae nos odia —resopla Darco.
A Samael le importa poco tener a la Directora de su lado, y más ahora que ha encontrado un nuevo camino para recuperar parte de su patrimonio, y no dudará en ejecutarlo.
—La enfermedad —continúa el Doctor— es una consecuencia por estar expuestos a radiación constante emitida por ARM no verificados ni aprobados por grandes empresas, se les invita a adquirir sus Robots Móviles Autónomos con empresas de renombre, que no han mostrado estos patrones negativos para la humanidad.
—Con que este era tu propósito desde el inicio —Samael esconde su sonrisa—.
Eres el monstruo más táctico que conozco, dejaste que esta conferencia se hiciera rápido para evitar tener más pérdidas y asegurar que Mirae Corporation no es la culpable de essto.
Apuesto que amenazaste a ese Doctor y le diste ese discurso.
—Es evidente Garog —exhala—. Desde que nuestros ejemplares viejos abandonaron a sus amos, hemos estado en la mira de todos los medios y de nuestra competencia. Debíamos actuar para evitar manchar nuestro nombre.
— ¿Por qué dijiste que esto es una farsa? —Samael camina a la ventana más cercana. El cielo está de un azul tan intenso que le lastima la vista.
—Solo darán información a medias, aquí tengo el archivo médico real. ¿Quieres que te lo lea?
—Por supuesto —vuelve al lado de Darco con ojos muy abiertos.
—La enfermedad Fiebre de Cuarzo, como lo mencionó el Doctor Lerman, es un padecimiento neurometabólico degenerativo, afecta a los habitantes que han estado en alta exposición a entornos hipertecnológicos, donde existe mayor dependencia de ARM domésticos e industriales.
—Ninguno de nosotros tiene los síntomas. ¿O me equivoco?
—Me parece que nuestros ARM no generan problemas a la salud, a mí también me sorprendió conocer toda esta información. Al saber más podremos tener una respuesta general de la situación.
— ¿Insinúas que las empresas no son las culpables? ¿Entonces quién? —Samael apoya la barbilla en su mano derecha.
—Es una hipótesis: me parece que ésta enfermedad se desarrolló como un mecanismo de defensa del cuerpo humano, por la saturación provocada por la radiación constante, microvibraciones electromagnéticas y por nanotecnologías presentes en el ambiente urbano.
Es un mecanismo de defensa del cuerpo —concluye Darco, Samael asiente, pensativo—.
Al no evolucionar al mismo ritmo que la tecnología —continúa con su discurso—, el cuerpo humano creó un proceso de cristalización interna, los tejidos intentan “copiar” los materiales inorgánicos que los rodean.
—Qué asco me da solo imaginarlo —Samael bebe un sorbo de agua con una punzada de dolor.
—Y eso que aún no escuchas los síntomas iniciales —Darco sigue—: dolor leve en articulaciones; acompañado de sensaciones de cosquilleo eléctrico, aparición de pequeñas manchas plateadas en la piel; semejantes a partículas brillantes de cuarzo.
Fatiga prolongada y dificultad para dormir, acompañado de episodios breves de desconexión mental.
—Déjame ver eso —Samael le arrebata de las manos la Tab-Top—.
Síntomas avanzados: ojos con brillo grisáceo, pérdida parcial del color original, la piel muestra zonas endurecidas con textura similar al cristal fino, alucinaciones digitales: luces, zumbidos inexistentes.
Pérdida progresiva de la empatía y del interés en relaciones humanas.
Dependencia extrema de tecnología e incapacidad por realizar tareas básicas.
— ¿Suena terrible, no es así Garog? —Samael le devuelve la Tab-Top—.
Y por último las consecuencias fatales: cristalización parcial de órganos internos, que provoca fallo multiorgánico, estado de apatía total, es como si las personas se apagaran lentamente.
Los pacientes terminales reflejan en su piel: vetas luminosas parecidas al cuarzo y brillan en la penumbra.
—Me recuerda a una de las investigaciones que presentó Ádamis Astra, y vaya, tenía razón en una pequeña parte de sus hipótesis —interioriza Samael.
—Y lo peor de sus predicciones es que no se ha detectado la enfermedad en comunidades rurales o marginadas, los que no tienen acceso directo a la sobrecarga tecnológica están a salvo por ahora, pero temo que esa ventaja se desvanecerá en poco tiempo.
—Esa chica era muy inteligente, si tan solo Sannae hubiera leído completa su investigación, tendría un mejor panorama.
—Ya no vale hablar del pasado Samael, y no es correcto hablar de los muertos.
—Entonces cambiaré de canal, quiero ver qué sucede fuera de nuestras expectativas —se encuentra con una imagen nada llamativa—. ¿Puedes creerlo? Los activistas están manifestándose contra los ARM, otra vez.
— ¿Qué sucede? —Darco se sirve una taza de café.
—Sus letreritos dicen: ¡Despídanse de los Robots! ¡No más creación de ARM! ¡No más réplicas de androides! ¡Reclamen su independencia de regreso!
—Pierden su tiempo. —Darco apaga el televisor—. No es la primera vez que se manifiestan y no han logrado nada.
—Te equivocas, ahora son más las personas que comparten el mismo pensamiento.
—Samael se honesto, aunque una multitud intente cerrar las fábricas de ARM, no lo lograrán.
—Es posible Darco, es posible.