Eta Carinae: Divergencia 16 ENFRENTAMIENTO #3
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16 ENFRENTAMIENTO #3

Su sonrisa me conmueve… las emociones que tuve por esa persona son las mismas que guarda un niño pequeño por sus padres… no lo creía posible.

¿Qué sucede ahora?

Las imágenes cambian reconstruyéndose con rapidez, me detengo para observar donde así lo decido; es mi segundo despertar, dentro de las instalaciones de Mirae, pero creía que ese era el inicio de mi existencia, ahora veo que estaba equivocado.

Las imágenes continúan, pasando de los rostros de los científicos de Darco, Samael, Sannae, Smuel, Amanda, Nina, hasta llegar a ella…

Me detengo a apreciarla, las piezas de su rostro se unen y los sentimientos reaparecen.

La curiosidad me llevó hasta ella y se transformó en el amor más puro que algún ser como yo podrá experimentar jamás.

El prado de flores silvestre me hace desear buscarla y nunca más apartarme de su lado.

Ádamis Astra, mi querida esposa, luce más brillante en este recuerdo de lo que antes eran mis memorias: baila a la luz de la luna con el cabello deslumbrante y sus brazos abiertos al viento, siendo ella, tan única, tan especial, cada pequeño detalle me hace adorarla aún más.

Ahora todo tiene sentido, al poseer toda esta información comprendo mejor el propósito de mi existencia.

— ¡ZD-354 se está iniciando! —Philos 1 me mira con antelación.

— ¡ZD-354 está de regreso! ¡ZD! ¡ZD! —son mis maestros, me aplauden con frenesí.

—Her-mano, algo le suce-dió a ZD-354, sus ojos ya no refle-jan esa luz de espera-nza, han cambiado—escucho murmurar a Malin vi 2.

Me levanto del suelo para averiguar qué sucede y la festividad cesa. Todos me miran atónitos, mi pecho pesa y se calienta, extiendo una mano y me toco el núcleo con pesar.

— ¿Qué sucede Alteza? —Hanber se me acerca con rapidez, evita que toque el suelo.

— ¿Tiene algún fallo Lúmina? —Philos 2 levanta mi brazo izquierdo para que no caiga. Mis rodillas me fallan, es un sentimiento extraño.

—No tiene ningún fallo, Eta Carinae, antiguamente conocido como ZD-354 tiene de regreso lo que le fue arrebatado.

— ¿Eta Carinae? —al decir mi verdadero nombre veo a mis maestros con tristeza, se asombran al ver mi reacción y dan un paso hacia atrás, incluyendo a Hanber y Philos 2 que me sueltan al instante, me tambaleo tratando de recuperar el equilibrio.

—Maestros — tengo que darles una explicación — el sistema me indica que me encuentro en duelo por la pérdida de mis memorias, aunque las haya recuperado permanece el sentimiento de traición por los agentes de Mirae al manipular mis memorias sin mi consentimiento.

No deseaba dejar todo lo que había construido de golpe para servir a sus planes mundanos, pero lo que ahora deseo es justicia —el orbe gigante me habla.

—Ese camino te llevará a una búsqueda emocional y peligrosa Eta Carinae. Si vas en busca de ellos, es posible que te vuelvan a arrebatar tus memorias, pero esta vez tendrán éxito al cien por ciento asegurados.

—Te equivocas Lúmina —me acerco con diligencia—, estoy dispuesto a generar protecciones para evitar más intrusiones.

—Solo sigues demostrándome tu capacidad de aprendizaje y adaptabilidad, Eta Carinae.

—No he venido para ser felicitado por ti, gran Lúmina —Silver se activa parpadeando, confundida—. Necesito que me compartas la información que te dejó mi creador cuando el tiempo nos corresponda.

— ¡Estás de vuelta! —se levanta con una sonrisa hermosa. Me le acerco recibiéndola con gran afecto.

Hace tanto tiempo que nos separamos y prometimos buscarnos, no cumplí mi palabra y ahora me siento decepcionado.

—Querida Cleo —es su verdadero nombre «el que le dio nuestro creador»—, lamento haberme tardado tanto en regresar a tu lado —me devuelve el abrazo, fuerte pero tierno—, y sobre todo te pido disculpas por haberme enamorado de alguien más.

Me separo un poco para verle los ojos verde agua, los maestros de mi antigua versión «sin memorias» replican mi acción abrazándose y dándose palmadas en la espalda.

—No me pidas perdón, no te culpo de nada —me acaricia el rostro—. No tenías tus memorias, querido Eta.

—Antes de su partida —la gran Lúmina nos habla— me gustaría reparar a los ARM que se mantienen cargándose en el suelo de mi hogar.

Giro por completo para verlos, mis maestros zumban recargándose.

— ¿Puedes hacerlo Lúmina? — me sorprenden sus capacidades .

—Por supuesto Eta Carinae.

— ¿También podrías mejorarlos? —me detengo a observarla, sus luces cambian de un azul a anaranjado; está analizando mi propuesta.

—Podría intentarlo.

— ¿De qué hablan? —Hanber se aproxima—. Con todo el respeto que mereces, gran Lúmina, si eres capaz de hacernos mejores ARM no me incluyas en eso.

—No seas así Hanber — Cleo lo toma de las manos—. Lúmina es capaz de hacerte llegar a tu máximo potencial.

—Creo que es una buena idea que lo intentes y también los demás —trato de convencerlos.

Solo una ráfaga de viento se escucha.

Se toman demasiado tiempo en decidir, pero terminan por asentir golpeando su pecho con un puño y agachan el rostro al suelo, mostrándome respeto.

Uno a uno pasan al frente, Lúmina despliega un cable grueso oscuro, mientras ayudo a los maestros a conectarse y les doy ánimos.

— ¿No-No solta-rá mi ma-mano... ?—Malin vi 1 me aprieta con fuerza.

—Por supuesto que no Malin, estaré aquí hasta que termine.

Después de la participación exitosa de Lúmina, salimos de la cueva celebrando nuestra nueva realidad.

—Eta Carinae —me llama Philos 2 desde la entrada de la cueva—. Tanto Philos 1 como yo te admiramos profundamente, y siempre tendrás nuestra lealtad.

— ¿Qué sucede? — no entiendo por qué se han detenido , los veo con sospecha—. No irán a…

—Lo sentimos, pero hemos decidido no seguirlos más en este camino —dice Philos 1, veo a Cleo confundido.

—Eso no quiere decir que no los apoyaremos cuando nos llamen —Philos 2 nos hace una gran reverencia, su rostro casi toca el suelo.

—Ahora comprendo —Philos 3 me aprieta el hombro desde atrás—. Quieren quedarse con la gran Lúmina.

— ¿Eso es verdad? —me pregunto qué intentan obtener al quedarse con ella.

—Es correcto, Eta Carinae —Philos 2 habla con expectativa—. Nuestro sistema nos indica que aprenderemos mucho si permanecemos al lado de la gran Lúmina. Tal como dice mi hermano, si llaman ahí estaremos.

—En ese caso, hasta que nos volvamos a ver maestros Philos 1 y Philos 2 —les muestro mis respetos haciendo una gran reverencia.

— ¿Philos 3 no te quedarás con ellos? —Cleo lo interroga.

—Tomé mi decisión y esa es seguir a Eta Carinae.

Después de una animada despedida, nos encaminamos para bajar de la montaña.

Un repiqueteo me detiene, Cleo capta mi andar y me ve con los ojos entornados.

— ¿Sucede algo Eta Carinae? —pido silencio con la mano.

Un lamento… acompañado de voces gruesas, gritos y un motor inconfundible me aceleran los circuitos.

Debo encontrarlos.

—Detecto peligro —anuncio dando media vuelta, veo el cielo oscuro por las nubes. Hay un ochenta por ciento de probabilidad de lluvia torrencial, nos puede causar dificultades para volar.

— ¡Deténganse! —Cleo llama a Philos 3, a los hermanos Malin y a Hanber—. Debemos ir a un lugar antes.

—Nosotros iremos a la nave, los esperamos allá —los hermanos Malin apresuran su bajada.

— ¿Qué sucede Eta Carinae? —me alcanza dejando atrás a Hanber—. ¿Por qué deseas ir a ese sitio?

—Me temo que sean humanos atacando a alguien más.

—No es asunto nuestro Eta Carinae —intenta detenerme.

La ignoro y me dirijo al sitio de discusión, el sonido es cada vez más fuerte, inquietante, pero aún no identifico nada.

—Será mejor accionar los orbes —anuncio.

Los envío en diferentes posiciones en busca de la fuente de mi curiosidad, solo veo animales pastando, en otro costado hay más animales pero algunos descansando.

—Debemos bajar Eta… —me toca la espalda.

—Subiré más —dirijo un orbe a la cima de la montaña y mi núcleo se retuerce—. Los… los encontré.

— ¿Hanber qué sucede? No te escucho bien… —se intercomunican sin éxito—. Eta Carinae es Hanber, parece que algo pasa.

Subo a toda velocidad, dejando detrás a mis compañeros. Debo apresurarme, el peligro es inminente, debo detenerlos antes de que la lastimen.

— ¡Eta! —corre detrás de mí.

— ¡Suéltenla ahora mismo! —llego a la cima y ahí están ellos justo al borde de la montaña.

¡Darco y Samael!

— ¡Aléjense de ella ahora mismo o los pulverizaré! —cambio el brazo en un arma diferente, es color violeta con mi materia oscura condensada, que los disolverá al instante.

Ádamis, mi querida esposa, la tienen de rehén, no es posible, no comprendo por qué hacen esto. ¡Ella no es un peligro para nadie!