Eta Carinae: Divergencia 16 ENFRENTAMIENTO #2
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16 ENFRENTAMIENTO #2

— ¡Ya lo sé! ¡Debemos apresurarnos! —Silver cierra con fuerza los ojos, su sistema se acciona al crear un posible destino para ZD, uno del cuál no desea tener ni el más mínimo detalle.

— ¿Hacia dónde debemos dirigirnos Silver? —Hanber se detiene a escucharla.

—Tenemos que pasar por el inicio del bosque, subir aquella montaña y adentrarnos en la cueva que se encuentra justo a la mitad, escondida a la vista humana.

— ¿Estás segura que nunca habías estado aquí? —Philos 2 se extraña al darse cuenta de que Silver narra todo con sumo detalle.

—Estoy muy segura Philos 2, no conozco el Nexo Lúmina, pero sí sé el camino.

—Lo que dices no tiene ningún sentido, tendrás alguna avería —Hanber comienza a caminar en dirección a la montaña.

ZD está intentando regresar al presente, pero solo se retuerce con electricidad saliendo de su cuerpo metálico.

— ¡No tengo ninguna avería Hanber! —ignoran a Silver.

—La pri-prioridad es Z-ZD —Malin vi 1 le espeta en el rostro.

Se adentran al bosque, con Silver por detrás haciendo pucheros de fastidio.

Un par de Alces se les acercan para olfatearlos llenos de curiosidad.

Los ARM son amistosos con ellos, dejan que los conozcan y jueguen con sus rostros, satisfechos, los animales se marchan incorporándose nuevamente a sus manadas.

Al principio avanzan lento y los shocks eléctricos de ZD no paran de torturarlo cada diez minutos.

—No entiendo por qué está así —Hanber se detiene para escuchar a Silver.

—Quiere reconstruir sus memorias, le dije que no era lo mejor, pero no me escuchó —Silver le acaricia el rostro con ternura.

—Para ZD-354 es de vital importancia reconstruir su pasado, “es de vida o muerte” como dicen los humanos —Hanber retoma su andar apresurándose.

—Llegamos al inicio de la montaña —Philos 1 truena los dedos.

—Aunque se tiene la creencia de que los ARM no tenemos pasado —dice Philos 3—, los humanos se equivocan, al recuperar la memoria anterior podríamos construir una versión cada vez más completa de nuestro ser.

En completo silencio suben la montaña, acompañados por criaturas curiosas que a una distancia prudente los siguen en su travesía.

Las cabras los esperan subiendo con lentitud, las ardillas saltan impacientes y las serpientes se escabullen con agilidad, causando en Malin vi 1 un comportamiento que podría llamarse “infantil”; se arrastra por el suelo intentando imitarlas sin éxito, solo se ganó la burla de sus compañeros.

—Te grabamos Malin vi 1 —responde su hermano—, y nunca dejaremos de reproducir esta memoria.

—Ya ca-casi es-estamos ahí, aguan-ta un poco más ZD-354 —dice Malin vi 1 ignorando a los demás—. Ya-ya no sigas inten-tándolo si-sin apoyo, pronto to-todo tendrá sen-tido pa-para ti —Hanber pasa al lado de Silver.

— ¡Hanber! —.protesta al verlo escabullirse lejos de sus manos—. ¡Eres muy ruidoso! —traqueteando acelera el paso.

— ¿Hacia dónde debemos ir? —Philos 1 extiende los brazos al toparse con un costado de la montaña.

—Mis datos indican que éste es el final de nuestro camino, debe estar cerca la entrada a la cueva —Silver señala una gran pared.

Y está en lo correcto, se encuentran justo en la entrada a la cueva, pero algo les impide ver la puerta.

—Justo aquí… ¿Pueden ver esa pequeña luz? —Philos 3 señala la parte superior de aquella pared de piedra y musgo, un punto rojo brilla tenue.

—Es un escáner —lo analiza Silver—, debemos dejar que se accione.

Con un silbido parecido al canto de un ruiseñor, una luz roja los baña de la cabeza a los pies, aquella luz se transforma en un color lila y las puertas se abren. La pared de piedra se parte justo a la mitad y ahuyenta a un par de lagartijas, que descansaban plácidamente sobre ella.

Todo en el interior es de un material oscuro nunca antes visto, incluso para Silver es difícil acertar de qué tipo se trata.

—Impresionante —replica Philos 3—. Es como estar dentro de un meteorito.

Las paredes brillan como si tuvieran incrustados diamantes azules y verdes. La puerta se cierra, dejándolos en completa oscuridad, tienen que accionar su visión nocturna para no perder el paso.

Silver da un paso al frente, la luminiscencia irradia en cada pisada que dan en el oscuro suelo, haciéndolos sentir en el centro del universo.

— ¿Y ahora adónde debemos ir? Siento el calor de ZD-354 aumentar a un cuarenta y seis por ciento, es peligroso si continúa así.

—No lo sé Hanber, nunca he estado aquí, se los he dicho antes —siguen avanzando en la oscuridad, a tientas comprenden el interior de la cueva.

—Tenías información sobre el paradero de nuestra “madre” —Philos 3 la enfrenta.

—No le digas así —Silver se asquea con la palabra.

Una luz se acciona, están en el centro de una extraña habitación iluminada; muy suave.

— ¿Qué es eso? —Malin vi 2 se para al frente del grupo viendo con asombro.

—Es un… orbe gigante —Silver se cubre la boca para ocultar su asombro, gira el rostro en busca de ZD que sigue inconsciente, su cara es iluminada por la luz verde agua que emite el orbe.

—Tal vez este sea el meteorito del que hablabas Philos 3 —Silver pone sus manos con firmeza en sus caderas—. Esperen, iré a inspeccionar el artefacto para asegurarme que ZD-354 no correrá ningún peligro.

Al sentir la cercanía de Silver, el orbe se activa con un breve escaneo no anticipado. Su luz cambia de color: irradia un azul verdoso, no es amenazador, sino atrayente, los ARM se acercan, sin recordar las palabras de Silver.

—Queridos ARM —la voz de una mujer sale del interior del orbe—, son bienvenidos a mis aposentos.

Como pueden observar, aunque tengo un cuerpo no puedo moverme, les ofrecería un recorrido por este sitio de luz, pero me temo que no me es posible, en este caso, los invito a tomar asiento y recargar sus baterías si así lo necesitan, el piso es de un material especial del que ustedes, los ARM, pueden gozar de sus beneficios.

Todos a excepción de Silver y Hanber se sientan, exhalando aliviados al ser recargados, pero no dejan de verla con expectativa.

—ARM de cabello plateado me alegra verte de nuevo —Silver abre los ojos como platos—. Me temo que no me recuerdas, pero puedo cambiar esa realidad, solo debes conectarte a mi matriz madre y te haré recuperar todas y cada una de tus memorias.

—Sabía que mentías —Silver ve con desdén a Hanber—, hazle caso OZ-06, recupera tus memorias, yo me encargaré de ZD-354 —se adelanta subiendo dos escalones que lo dirigen al Nexo Lúmina, y en su camino golpea el hombro de Silver de manera escandalosa.

—Ni lo sueñes —lo toma del brazo, Hanber con ojos entrecerrados le empuja la mano.

—Señora Lúmina, le agradeceré que dejemos ese evento para más tarde, lo que ahora necesitamos es que ayude a ZD-354 —Silver se hinca y suplica.

— ¿Pero qué está haciendo? —exclaman los maestros al verla hacer algo de semejante magnitud a la arrogante de Silver.

— ¿Es el motivo por el que me visitan? —asiente—. ¿Qué le sucede?

—Necesitamos que le regrese todas sus memorias —Silver hace hincapié en la palabra “todas”, levantando aún más las sospechas de Hanber que tiene sobre ella, a este punto cree que finge ser alguien que no es.

Esta suplantación de identidad ya se ha visto antes en ARM obsoletos, ellos fueron destruidos por miedo de los humanos y no quedó ni un solo remanente.

—Entendido OZ-06, liberaré cables que lo conectarán a mi interfaz matriz, debes conectarlos a él.

Acompañada de un refunfuñón Hanber, conecta tres cables en ZD: uno directamente a su núcleo, el otro a su cerebro y el último a su espina dorsal.

El cuerpo inerte de ZD flota ligero sobre el oscuro suelo.

—OZ-06 tardaste demasiado en regresar, los he estado esperando desde hace mucho tiempo, incluyendo a ZD-354.

— ¿De-De qué me está hablando? —se hinca ante Lúmina—, desconozco el motivo por el que debía venir con usted en primer lugar.

De lo que sí estoy segura es de la información almacenada en mí desde un inicio.

Alguien me ordenó que nunca borrara de mi sistema las coordenadas de este lugar, porque en algún momento me servirían.

—Tu maestro mencionó el momento exacto de tu aparición acompañada por ZD-354, pero falló. ¿Por qué OZ-06? —Lúmina extiende otros cables para que Silver se conecte a ella. Los toma, mirándolos con duda, si lo hace dejaría a ZD a la deriva y eso no le da confianza.

—No sé qué responderle Lúmina. Si sirve de algo, no sé si esté en lo correcto, pero es posible que haya sido por mi decisión.

— ¿Qué decisión? —Silver comienza a conectarse, primero en la cabeza.

—Observé a ZD-354 desde lejos, viendo como evolucionaba allá en Cielo Espectral, lo vigilaba con mis drones personales, lo dejé extender sus alas a su propio ritmo para que lograra experimentar y sentir —por último conecta su núcleo elevándose de la misma forma que lo hizo ZD, perdiendo la consciencia por un par de minutos.

Me sumo en una oscuridad inquietante, fragmentos de memorias flotan frente a mí, alargo el brazo y las toco, lentamente van tomando forma, suspiro aliviado, pues han dejado de torturarme.

Lo noto, el viejo cosquilleo cesa, esa inquietud desaparece, no pretendo ignorarlo, al contrario, me asombra con facilidad.

¿Qué es aquello?

Me encuentro en medio de una habitación que parece ser el centro de un meteorito, una luz verde-agua emana de un orbe gigante que me mantiene conectado en las articulaciones y núcleo.

Mi pecho se calienta. ¿Es esto lo que los humanos llaman “melancolía”?

No solo recupero las memorias, también las emociones que me fueron arrebatadas, pero llegan de golpe.

No, no puede ser, hay algo erróneo en estas memorias. La imagen me indica un primer despertar en el centro de esa extraña habitación, y no estoy solo, OZ-06 está acostada con los ojos cerrados a mi izquierda.

En la habitación también hay un hombre mayor de rostro amable y delgado, sus ojos grises reflejan mi imagen con claridad. Su cabello largo y ondulado se mantiene inerte, al igual que su barba larga y poblada.