15 EL VIAJE #3
—Es lo mejor para usted, no deseo ponerla en un peligro innecesario.
Tiene razón, solo lo estoy retrasando.
Los científicos de Mirae no me dejarán caminar con libertad dentro de las instalaciones, mucho menos con el esperado lanzamiento de Ed al mercado.
Ésta es una disyuntiva peligrosa, no quiero poner en riesgo a Gray y mucho menos deseo perder tiempo en recuperar a mi esposo.
— ¿Serás más rápido si vas solo? —asiente sin decir una sola palabra—. Si crees tener más posibilidades de encontrarlo tú solo, entonces cedo a tu petición, para que lo traigas ante mí, sano y salvo.
—Es una promesa, señorita Ádamis. —me besa la mano y se dispone a enfrentar los obstáculos que Mirae le presente.
Gray me ha hecho una promesa y por su mirada parece que está muy comprometido con ella.
—El sistema me exige tener éxito a toda costa, no la defraudaré.
—Eso espero.
—No lo arruinaré señorita, volveré pronto.
—Ten cuidado Gray, no te quiero perder a ti también —le doy unas últimas palabras de aliento antes de separarnos.
Gray va en dirección a los almacenes y yo de regreso con Nina, por desgracia también con la Directora Sannae.
Después de preguntarles a unos científicos que se cruzaron en mi camino dónde está la oficina de la Directora, llego con pesimismo. No, no desconfío de Gray, lo creo muy capaz, pero algo en mi interior me dice que no veré a Ed, no hoy.
Dentro de la oficina escucho a la Directora y a Nina hablando, pero creo que será mejor esperar aquí afuera, no creo que me reciba con el mismo entusiasmo que a Nina, mejor no me arriesgo. Quiero hacerle un trato, le daré a Gray a cambio de Ed, es excelente, no creo que se niegue.
— ¡Uy! ¡Eso me dolió! —mientras espero llega un ajetreado y nervioso científico, trae en las manos dos tazas de café.
Al verme sentada en la sala de espera se sorprende, tiembla un poco quemándose con el agua hirviendo. Pobrecito .
— ¿Se encuentra bien? —me acerco para ayudarle, me causa cierta empatía, cuando entré a la Universidad hacía ciertas tareas para que profesores me tomaran en cuenta en investigaciones importantes.
Tomo con cuidado las tazas de sus lastimadas manos por unos cuantos segundos.
Los ojos llenos de luz de este hombre no son como los del resto aquí en Mirae, me pregunto quién será este chico, me causa mucha curiosidad, además debo admitir que es atractivo.
—No debería cargar esto usted solo, o mejor aún, debería cargarlo por separado. ¿O es que acaso no tienen ARM que se encargan de estas cosas?
—No se preocupe, señorita Astra, estaré bien.
Vaya, eso me tomó por sorpresa, sabe quién soy, ¿pero cómo?
—Espere… ¿Usted me conoce? —trata de recuperar las tazas, pero las aparto antes de que las tome.
—Esta es una actividad que me gusta hacer cuando la señorita benefactora nos visita —intenta recuperarlas con desespero, está evadiendo mi pregunta.
— ¿Cómo sabe mi nombre? —se detiene para analizarme el rostro, porqué actúa como si no me conociera, recién dijo mi apellido.
—Su nombre es conocido en todo Mirae Corporation y mis colegas la han mencionado un par de veces debido a uno de nuestros prototipos —no sigue hablando, solo ve las tazas con ansiedad—.
Me encantaría seguir charlando, pero me está esperando la señorita benefactora, y no deseo hacerla esperar más, sus bebidas siempre las bebe casi hirviendo.
—Ah… entiendo —entiendo su petición indirecta. Se las devuelvo, pero esta vez las acomodo para que no vuelvan a tambalearse en sus manos—, usted es muy considerado con Nina Rosemberg.
—Debería esperar aquí —pretende no oírme—. La señora Directora y la señorita Rosemberg están en una junta muy importante.
—Claro, no pretendía interrumpirlas —se abre la puerta de par en par, y por un segundo la Directora y yo compartimos miradas escrutadoras—. Aquí estaré bien, sin dañar a nadie.
Al entrar a la habitación, el científico se disculpa por la demora, escucho a la perfección la risa melosa de Nina, me pregunto si sucede algo entre esos dos.
—Señorita Astra —doy vuelta y me encuentro a dos científicos con mochila en mano.
— ¡Ustedes! —Darco y Samael me analizan desde la entrada—. ¡No intenten hacerme daño, su Directora está allá dentro!
—No le haremos daño, queríamos hablar con usted en privado —Darco se apoya en el marco de la puerta—. Es sobre ZD-354. ¿Le interesa o no?
—Imagino que sí —le responde Samael—. No hay otro motivo de su visita indeseable.
— ¿Si soy tan indeseable por qué mejor no me devuelven a ZD-354? Solo así dejaré de molestarlos.
—Si nos acompaña podemos hacer un acuerdo entre las dos partes, y saldrá bastante beneficiada.
¡¿Cómo se atreven?! ¡Los aborrezco tanto que mi corazón a comenzado a latir más fuerte! ¿Debería escucharlos? No, nunca va a ser buena idea, ellos planean algo malo y saldré perjudicada.
Samael que no expresa emoción alguna, Darco se ve los dedos, ni siquiera se toma la molestia de averiguar o predecir mi respuesta.
—No importa lo que digan, no iré con ustedes —ambos se miran, asintiendo con expresión seria, pero algo en sus miradas centella con maldad pura. Lo sabía.