14 EL NEXO LÚMINA #3
OZ ignora la animada plática y se acerca a ZD, su mirada perdida en el suelo de la aeronave lo hace reaccionar.
— ¿Qué ocurre? —endulza su voz—. ¿Tus parámetros siguen inestables?
—ARM-06 me siento… extraño —al escucharlo todos guardan silencio—. Es como si un velo cubriera mi mente, solo encuentro fragmentos confusos y vacíos donde antes…
— ¿Antes… qué? —lo anima Éter con el deseo de ver a ese viejo ZD-354 regresar.
—Es posible que antes tuviera recuerdos compartidos con humanos que me importaban, pero no logro acordarme de sus nombres y menos de sus rostros. —nadie habla, respetan su silencio.
—Debe ser horrible “sentir” eso, si tan solo fuéramos como tú te entenderíamos —le dice Éter.
— ¿De qué hablan? Todos nosotros somos iguales —ZD los mira uno a uno, pero todos niegan en silencio.
—Tú eres especial, siempre has sido tú la cúspide de los ARM —OZ se aleja para mirar por la ventana—. Corremos peligro, Éter ¿Sabes accionar esta nave?
—Es algo vieja pero sé manejarlo, Silver.
— ¿Silver…? —pregunta enfadada.
—Así te llamó 354 en una ocasión, creo que te queda bien.
Los maestros corean el nuevo nombre de OZ-06 con ánimo.
—Creo que está bien, solo porque ZD-354 me puso ese sobrenombre —gira cubriendo sus mejillas enrojecidas.
— ¿Sabías que hay un mejor vehículo frente a nosotros? ¿Silver por qué nos llevas en este cacharro? —Philos 2 se conmociona al ver un Tetra Sprit frente a ellos «es sumamente veloz».
—No debemos llamar la atención, por eso estamos en “este cacharro”.
—Algo no me estás contando, Silver —la bulla finaliza cuando habla ZD.
Éter se dirige al asiento de piloto y acciona la nave. Sube con lentitud, todos se balancean un poco por el movimiento.
—Sé muchas cosas sobre muchos tópicos ZD-354.
— ¿Puedo recuperar las memorias que he perdido? —guarda silencio, analiza las posibilidades, deja que su sistema le dé más de una opción.
— ¡Deja de analizar y solo respóndeme! —Éter suelta una risotada.
—Te dije que eso era molesto ZD-354, ya estás aprendiendo —dice para sí mismo.
—Claro que puedes pero es… complicado.
— ¿Por qué es complicado? ¿Necesitamos la ayuda de un científico? Eso descártalo de tajo, Silver —ZD la ve con fijeza.
—No necesitamos a los humanos —suspira cediendo—. Está bien, te lo diré: para acceder a esos datos tenemos que viajar varios días hasta llegar a nuestra base madre.
— ¿Base madre? ¿Qué es eso? —pregunta Philos 3.
—Es conocida como “El Nexo Lúmina” ahí está almacenada toda nuestra información, pero muy pocos saben sobre ella.
— ¿Por qué? —interviene Hanber.
—Su creador la escondió, temía que fuera usada con fines perversos.
—Hablas de Nexo Lúmina como si fuese un “ser” como nosotros —ZD se frota la frente.
—El Nexo Lúmina es una gran biblioteca digital, ella es un orbe gigante que tiene consciencia cuántica —termina de explicarles.
— ¿Dices que ella es un espacio etéreo… sin límites?
—Así es —asiente con una pequeña sonrisa—, dentro de ella está toda la información que procesamos y hemos aprendido, está interconectada y por supuesto que es accesible para quien la visite, humanos y máquinas.
—Esa es una buena noticia —ZD eleva la comisura de la boca; contagiando a sus compañeros de su entusiasmo.
—No entiendes, existen numerosos ARM en todo el mundo, aunque lleguemos ahí en unos días es posible que el Nexo Lúmina tarde en dar con tu información. Todos los datos están entrelazados y existen en múltiples estados a la vez.
— ¿Cómo estás tan segura? —pregunta Éter—. ¿Ya has estado ahí?
—Por supuesto que no, pero sé dónde está ubicada —Silver guarda silencio.
—No importa cuánto tiempo tome, necesito recordar. Te lo suplico Silver, llévanos ahí —le toma las manos dándole una mirada llena de sinceridad.
—Déjame pensarlo —se zafa de su agarre—. Necesito analizar la situación.
—Si pudiera compartir con ustedes la manera en que me siento, lo haría —exhala ZD, quiere convencerla a toda costa—, pero es imposible.
No entienden y no creo que algún día lo hagan, pero si les sirve de algo esta información se las compartiré: estoy experimentando una gran pérdida de identidad y propósito, me causa un gran dolor en mis nervios y mis sistemas colapsan, la confusión es demasiado grande, ya ni siquiera conozco la naturaleza de mi realidad.
Derrotado se sienta lejos de todos, se abraza las rodillas, encajando su cabeza en un torbellino negro de recuerdos fragmentados, desintegrados de manera burlesca que lo atormentan en cuanto se concentra en ellos, intentando reconstruirlos pieza por pieza.
Sus circuitos pueden dañarse si continúa haciéndolo por su propia cuenta.
— ¡Deja de hacer eso! —Silver se sienta a su lado—. Está bien, iremos, pero debes prometerme que te quedarás para conocer toda la verdad, sin importar nada más.
—Es lo que quiero.
—Bien, entonces en marcha. Éter, viajemos hacia la base de datos central para que ZD recupere sus memorias, te indicaré el camino.
Los maestros incluido Hanber celebran; aplaudiendo y dándose cabezazos que los hacen retumbar.
—Gracias Silver, nunca olvidaré esto.