Eta Carinae: Divergencia 14 EL NEXO LÚMINA #2
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14 EL NEXO LÚMINA #2

— ¡OZ-06 debes meterlo ahora a la cápsula de sueño! —apresurada obedece la orden de Smuel. OZ presiente que tendrá una nueva oportunidad de recuperar a ZD tal como lo hizo hoy.

— ¡Tampoco les pertenece a ustedes! —ruge Samael—. ¡Es propiedad de Mirae Corporation! —furioso empuja a los guardaespaldas que tratan de abrir la cápsula de ZD.

Mientras pelea contra los dos guardaespaldas, Darco aprovecha para tomar de nuevo el cuello de Smuel, pero el que interviene ahora en su defensa es Éter.

—AMENAZA IDENTIFICADA —anuncia—. ADVERTENCIA: SI NO SE ALEJAN DEL DOCTOR D’AMELIO USARÉ LA FUERZA.

Los guardaespaldas, Samael y Darco se dan cuenta de la situación, han sido rodeados por los ARM.

—No le haremos daño, váyanse ahora mismo, los humanos debemos dialogar. ¿No es así, Doctor D’Amelio? —Darco no lo suelta.

—No recibo órdenes del personal de Mirae Corporation —Éter acciona un arma larga directo al pecho de Darco., con disgusto suelta a Smuel y se aleja con los brazos en alto.

—Bien hecho Éter —OZ-06 lo alienta con una sonrisa triunfante que desaparece tan rápido como la creó.

—Tú si debes obedecernos OZ-06, llévate a esos dañados contigo —Samael señala a los maestros de ZD, que protestan al escuchar estas últimas palabras. Elevan los brazos, resoplan y sacan humo de sus cabezas, por suerte no está entre ellos Hanber.

OZ no tiene más remedio que obedecer, pero antes de irse le da una última ojeada a la cápsula de sueño de ZD. Lo ve a través del cristal, dormido con una expresión de dolor punzante, quiere ayudarlo, pero ahora, quizás no sea el mejor momento.

—Escúchenme bien —se les acerca para intentar tranquilizarlos— si llegan a caer en sus manos, no volverán a ver a ZD-354 nunca más.

Les comparte en un susurro, y se puede ver el desánimo golpeándolos cruelmente, bajan las cabezas y los humos desaparecen, se consuelan y se marchan, dejando a Éter enfrentarse a los demás.

Los siete se quedan en el pasillo dialogando, argumentando y en una que otra ocasión gritando. Éter mantiene su postura hasta el final como un fiel guardián, no solo de Smuel, secretamente de ZD.

—El emisario espera tus respuestas Smuel, no lo hagas perder tiempo —Samael y Darco intentan sacarle información, pero al verse protegido por tan imponente ARM, se arma de valor nuevamente.

—Ya les dije que no me interesa, no les diré nada —los hace rabiar, y una sonrisa se dibuja en el rostro de Smuel, es la más hermosa de todas las que ha obsequiado alguna vez.

A la mañana siguiente, la Directora Sannae se presenta en las instalaciones, escuchó rumores de una trifulca entre sus empleados, aquellos que siempre le han dado dificultades: Garog y Branda, ni siquiera tuvo necesidad de preguntar los nombres.

—Quiero ver a esos dos en mi oficina —le ordena a su ARM asistente.

—En seguida, ama —al llegar sienten que no deben enfurecer a Sannae, prometen ser dóciles esta vez.

—Logremos esto para darle al jeque lo que quiere —Darco tiembla un poco antes de entrar.

—Confiemos el uno en el otro —Samael abre la puerta y entran a la par.

—Siéntense —Sannae no les dirige la mirada—, no quiero perder más tiempo con ustedes —también está Omar—. Les doy una amonestación, su comportamiento con el emisario Omar Chotnir ha sido reprobable, solo quería decirles esto, ahora márchense.

—Señora Directora —Samael intenta arreglar las cosas—. Denos la oportunidad de explicarle.

—Ya es tarde, quiero que se vayan ahora mismo —están acostumbrados a recibir amonestaciones que se limitan a llegar a su oficina.

—Solo está molesta porque quiere sacarle dinero a ese emisario —Darco se retuerce los dedos.

—Deberíamos ir a la cápsula de 354 —Samael no le presta atención a la amonestación—. Estoy un poco nervioso.

—Debemos esperar, no seamos obvios —le aprieta la mano—. Ese Omar no es estúpido para delatar mi trato con el jeque, pero también debe tener en la mira la cápsula.

Un poco más tarde Darco y Samael aparecen frente a la oficina de la Directora.

—Es lo mejor que se me ocurrió para bajar la tensión, solo sígueme la corriente Darco.

—Espero no te equivoques —toman una bocanada de aire e inician su plan. No pretenden entrar a la oficina, solo quieren que ella los escuche charlar.

— ¡Darco estoy tan emocionado por la salida al mercado nacional de ZD-354! —exagera su tono.

— ¡Todo nuestro esfuerzo será recompensado! ¡ZD-354 es una verdadera joya! —Darco finge una sonrisa tensa y terrorífica.

— ¿Pero de qué hablan esos dos? —la Directora los observa con fastidio, los ignora por completo y regresa a su junta internacional «que tiene antes de sus conferencias de prensa».

Viendo de reojo aprovechan la oportunidad y se escabullen de los ojos curiosos.

Al llegar al largo pasillo, gruñen con enojo. Frente a la cápsula de ZD está Éter, y un poco más adelante los guardaespaldas que tampoco pueden acercarse.

Éter no tarda más de dos segundos en reconocerlos y los saluda como todos los ARM están acostumbrados a hacer, y para todos los trabajadores de Mirae es un verdadero martirio presenciar «una reverencia».

—Saludos, Doctores.

— ¡Quítate del medio Éter! —con los dientes apretados Darco se acerca.

—Les dejé claro que no recibo órdenes de nadie en Mirae Corporation.

—Entonces tendré que quitarte yo mismo —M33 aparece de las sombras—. A menos que quieras perder otra extremidad… inútil.

Se sorprende al escucharlo, pero Éter no protesta, lentamente se aparta dejando al descubierto la cápsula.

M33 hace un ruido extraño que lastima los tímpanos de Darco y Samael, un chirrido similar al de una pizarra siendo rasguñada.

— ¡¿Qué fue eso?! —grita Darco y Éter se burla.

Dentro de la cápsula está Hanber, plácidamente dormido.

—No les recomiendo abrirla, Hanber se inicializará automáticamente y no planeo hacerme responsable de lo que llegue a suceder.

— ¡Muévete! —Samael abre la cápsula empujando a M33. Un sonido metálico, desconocido, le lastima los oídos.

— ¡Humanos asquerosos! —Hanber sale disparado, ataca a Darco y Samael en los costados—. ¡No me encerrarán otra vez! —sale disparado, corriendo en línea recta.

M33 se inclina para ayudar a Darco, pero recibe un manotazo que lo hace retroceder con el ceño fruncido, no de enojo, de decepción.

— ¡Gira a la derecha Hanber! ¡Allá nos veremos! —Éter sale en dirección opuesta, tomando un atajo a la salida mientras que Hanber llamará toda la atención.

— ¡¿En dónde está ZD-354?! —esa fue la última vez que Éter escucha la voz del emisario árabe—. ¡Detengan a ese ARM ahora mismo!

— ¿Estás bien ZD-354? Te veo confundido —le dice OZ-06.

Están en una aeronave junto a los maestros de ZD y Éter que acaba de llegar acompañado de Hanber.

Al verlo despierto, los maestros se asustan.

—Tranquilos, solo atacará a los humanos —Éter palmea la gruesa espalda de Hanber—. Lo hubieran visto, fue impresionante, es posible que esos dos científicos crueles tengan algunos huesos rotos.

—Se lo merecen —replica OZ.

—Eso es lo-que nos-preocupa Éter, él no sabe controlarse —Malin vi 2 señala a Hanber—. ¡Nos traerá problemas!