13 EN VENTA #3
Recuerdo con detalle el sentimiento de pérdida que tuve cuando Ed fue separado de mi lado por primera vez.
—Me prometió que volvería.
— ¿Y cuánto tiempo ha pasado? —me seca las lágrimas con los pulgares.
—Más del esperado, abuelo —confieso totalmente derrotada.
—Estoy seguro de que tu “Ed Zill” nunca se daría por vencido como tú lo haces ahora.
— ¡No lo entiendes abuelo! ¡Ellos son todo un ejército!
—Siento que ZD-354 debe tener problemas para regresar. Mira, una vez me dijo, apenas había regresado de su secuestro por esa empresa —entrecierro los ojos—. No me mires así, a todos en Cielo Espectral nos ha dejado en claro que no quiere vivir siguiendo las órdenes de nadie.
—Eso es verdad, pero… —me pide silencio levantando una mano.
—Me habló de su soledad de una manera que ningún humano puede entender, pero al regresar a tu lado, aquí con nosotros, pudo ver al mundo de nuevo.
Me dijo que fue como quitarse una venda de los ojos, me lo describió como un segundo nacimiento, en el que escuchó con gusto el cantar de las aves, de los grillos, las danzas mañaneras del viento y me confirmó en ese momento, que si fuera arrancado de ti de nuevo, no le importaría si estuvieran en mundos diferentes, haría lo imposible por recuperarte, aunque tuviera que viajar kilómetros y kilómetros no se detendría hasta ver tus ojos de nuevo.
— ¿Él te dijo todo eso? —esta confesión deposita valentía en mi corazón, son pequeñas burbujas que se acumulan en mi pecho y hacen que mis dedos y pies cosquilleen—. Tienes razón abuelo. ¿Qué clase de esposa sería si dejo de luchar por mi marido?
— ¡Esa es la Ádamis que todos conocemos! ¡Anda, ve por tus cosas! ¡Debe estarte esperando! —lo abrazo con fuerza y salgo disparada hacia la vieja casa.
— ¡Te encontraré Ed Zill! Y esta vez no meteré a nadie en mis asuntos, debo hacerlo sola. No debo poner en riesgo a más personas de las necesarias y estoy dispuesta a enfrentar el peso de las consecuencias.
Tardé mucho en llegar a la gran ciudad pero no ha debilitado mis ánimos.
— ¡No! —corro hacia el edificio de Mirae Corporation, estoy confundida, ahora es un edificio abandonado, invadido por ARM desechados por humanos—. ¡¿En dónde está Mirae Corporation?! —al escuchar mis gritos aproximarse, los ARM más pequeños corren en todas direcciones como pequeños insectitos
Tengo náuseas, mi visión se ensombrece, debe ser un error, sí es eso, un error.
—Esto es una broma, no puede ser real —lágrimas brotan llegando a la comisura de mi boca—. ¡Tranquilízate Ádamis! —sacudo la cabeza recuperando mi valentía y enjuago las lágrimas.
Corro en dirección opuesta a la antigua sede.
Doy un giro torpe en una esquina, sin prestar demasiada atención choco contra el pecho metálico de un ARM alto y corpulento.
— ¡Ay! —caigo de espaldas lastimándome la cadera—. ¡Eso fue horrible!
—Discúlpeme, señorita, no fui precavido y la lastimé.
— ¿Gray? ¡¿Qué estás haciendo aquí?!
—Tengo que acompañarla a todos lados, es por su seguridad.
— ¿Por qué? ¿Acaso Rosemberg te ordenó que me siguieras a todas partes?
—No sé a dónde se dirige señorita —me ignora cambiando de tema, que grosero es—, pero no planeo dejarla sola y mucho menos indefensa.
—No debiste seguirme, es peligroso. Es mejor que me vaya sola, por eso.
— ¿Por eso sus amigos no están aquí? —otra vez me interrumpe.
—Sí, ya no quiero poner en riesgo a nadie más, no sé si algún día Mirae logre cobrárselas contra Sam y Rafa por haberme ayudado la primera vez.
—Señorita, no se preocupe por mí, uno de mis propósitos es cuidarla aunque usted no lo quiera.
—Había olvidado que es imposible hacerte pensar fuera del molde —quiero seguir mi camino, pero Gray me toma de la mano.
—La seguiré a donde sea que se dirija, señorita Astra.
—Solo dime Ádamis y lamento decirte que no sé a dónde ir.
Lo veo por unos segundos y caigo en cuenta que él podría ayudarme.
— ¿Qué sitio está buscando? —se toca el pecho metálico—. Puedo ayudarla a localizarlo fácilmente.
— ¿En verdad?
No sé si es buena idea meterlo en esto.
—Por su puesto.
—Bueno —debo ser rápida, me estoy quedando sin tiempo—, estoy buscando las oficinas de Mirae Corporation, antes esta era la sede central estoy completamente segura, pero ahora está vacío y en las noticias no han dicho nada sobre una mudanza.
—Es verdad, aún no es oficial el cambio de dirección de la sede central, pero en las últimas semanas Mirae Corporation ha abierto varias sedes en la ciudad.
— ¡¿Es en serio?! ¡¿Entonces cómo podré encontrarlo?!
—No desespere, lograré identificar la que usted está buscando incansablemente, solo debe darme unos minutos para hacer la búsqueda.
—Confiaré en ti, mientras tanto caminemos, estamos llamando mucho la atención.
Caminamos por la gran ciudad, entre calles iluminadas, una pantalla gigante capta mi atención.
— ¿Pero qué demonios es esto?
— ¿Señorita? —Gray me mira confundido.
No puedo dar cabida a lo que mis ojos están captando, es una publicidad que no puedo ignorar.
¡En ella está Ed Zill!
—El nuevo modelo de acompañamiento de Mirae Corporation que ha superado todas las expectativas —dice la voz del anunciante—. La capacidad de “amar” a un ARM ya no será un impedimento. Contamos con soporte legal que dará paso a tu mejor romance con una de nuestras creaciones más recientes”.
—Gray ¿Qué es esto?
—“Love AI” —continúa el anunciante— robot automatizado que destaca en su naturaleza; cumple la función de un compañero romántico diseñado para reemplazar a un ser humano, brinda amor y compañía sin las complicaciones humanas. Su lanzamiento oficial será muy pronto, pero ya puedes pre-ordenarlo.
—Parece un nuevo lanzamiento de ARM, uno que hasta ahora no se habían atrevido a hacer.
Me mareo, tengo tantas náuseas que podría desmayarme.
— ¡Señorita! —Gray evita que toque el suelo y me frota la espalda ayudándome a calmar mis emociones.
No solo estoy sorprendida, me preocupa mucho lo que está a punto de suceder.
Sé muy bien que algo ha cambiado desde que Mirae Corporation trasladó su sede central y todo se reduce a este anuncio.
Ed, debo recuperarte, no quiero que cualquier persona te posea, y te doblegue, sé que tú no quieres esto, ahora comprendo porque tardabas tanto en regresar conmigo.
—No me diga que él es aquel a quien su corazón busca.
— ¡Esto debe tener una explicación! ¡Mira ahí Gray! —señalo la pantalla en la esquina inferior derecha—. ¡Es la nueva dirección de la sede central! —identifica la ubicación sin perder mi tiempo.
—No se preocupe señorita Ádamis, ya lo tengo, ahora puedo llevarla hasta ahí.
— ¡Genial Gray! ¡En marcha! —intenta cargarme en brazos pero bajo con torpeza.
—Así es… más cómodo —subo a su espalda.
—Como prefiera, Ádamis.