Eta Carinae: Divergencia 13 EN VENTA
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— ¡Me toma por una tonta! —muestra los dientes con los labios retraídos, no se ve nada contenta.

Samael se ha ganado a una feroz enemiga, al ignorar que Nina conoció una versión de ZD que Mirae Corporation nunca llegó a tratar, se sintió tan fascinada por su esencia, algo que nunca creyó posible ver en un robot.

Su sencillez y tranquilidad le crearon la necesidad de poseerlo y guardarlo celosamente del mundo, siendo dominada en cuerpo y alma.

— ¡Cuando llegue Samael o Darco quiero que los arrastren ante mi presencia! —grita con el rostro enrojecido.

Para su suerte, Samael no tarda en llegar para asegurarse que la versión falsa funcione. Los guardias lo reciben con fastidio, pues Nina les ha dado indicaciones repetitivas todo el día.

—Señorita, el señor Garog ha llegado.

— ¡¿Por qué no está ante mí?! —chasquea los dedos frente al rostro del guardia.

—En seguida —da media vuelta cruzándose de frente con otros dos vigilantes que ya traen a Samael tomado por ambos brazos. Refunfuña molesto.

— ¿Qué se te ofrece? —con las fosas nasales dilatadas lo ve directo a los ojos.

— ¿Te parece este un buen trato a tus invitados? —se zafa del agarre de los guardias y eleva la barbilla lleno de furia.

— ¿Invitado? No digas tonterías, mejor dime qué haces en mi hogar.

—Quiero asegurarme que el paquete por el que tanto peleas ha llegado a tu casa sin problema.

—Ya está aquí, aunque… tu presencia es innecesaria —señala a la jardinera principal—. ZD-354 está disfrutando de mis aposentos.

Nina quiere saber hasta qué punto puede llevar su mentira.

—Ya lo veo, señorita Rosemberg —el falso ZD camina examinando las flores a su paso—. Me encantaría hacerle un pequeño análisis para verificar que todo esté correcto.

— ¿Por qué? ZD-354 nunca ha necesitado los análisis de Mirae Corporation —le tiemblan las piernas al verse descubierto, sabe que desde su nacimiento ZD no ha necesitado la intervención de Mirae Corporation.

—Solo quiero asegurarme que esta vez no correrá en sentido contrario a su nuevo hogar —traga con fuerza.

Una imagen invade la cabeza de Nina, llega en el peor de los momentos; es Ádamis con los ojos llorosos en la puerta de su hogar.

— ¡ZD-354! ¡Te ordeno que vengas a mi lado! —lo llama y analiza de cerca el trabajo de Samael.

—Para servirle señorita benefactora —le responde el falso ZD.

Otro punto negativo para Samael. ZD nunca la llamó de esta manera y Nina nunca le daba órdenes, siempre eran peticiones.

—Solo te escanearé por unos momentos ZD-354, en verdad agradezco tu cooperación, el aceptar de buena gana esta nueva misión —le dice Samael intentando engañar a Nina.

—Si usted me lo ordena mi deber es cumplirlo —deja de inspeccionar los datos de la versión falsa.

—Todo está en orden, no le dará ningún problema.

Los gráficos son estables, tanto la transmisión como la recepción de sonidos y el envío de información a Mirae Corporation está activo.

—Te escuchas muy convencido Samael. No consideras que antes haya desobedecido sus órdenes —toma distancia cruzándose de brazos.

—No sucederá está vez —la sigue de cerca—, la memoria de ZD… quiero decir, él estará bien.

—Ya veremos —sacude la cabeza poniendo los ojos en blanco.

—Debo irme, Nina, si necesitas algo no dudes en llamarme; vendré enseguida.

Samael camina al pórtico de la mansión con una sonrisa que no llega a sus ojos. En su mente parece haber cumplido con éxito la misión de engaño, lo que desconoce es que antes de su llegada, Nina le hizo una sola pregunta al falso ZD, una que no supo responder, esto le dio motivos para desconfiar.

—Señorita Rosemberg —Marcus llega a su lado.

— ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás aquí? —parpadea regresando al presente.

—Tenemos una situación con el LIA que le obsequió a la señorita del campo.

— ¿De qué hablas? —no le responde solo evita su mirada—. ¿Qué es? ¿No puedes decirme aquí? —resopla enfadada—. Bien, entonces vayamos a Zafir Labs.

Suben al auto y emprenden el vuelo.

Marcus no le comparte nada en el camino, al conocer el temperamento de Nina guardar silencio es lo más seguro para todos los pasajeros.

Al llegar no saluda a nadie, solo quiere regresar a su casa y preparar una gran demanda contra Samael por abuso de confianza.

— ¡Señorita! ¡Por aquí! —se detiene camino a su oficina.

— ¿Al ala central? ¿Qué está pasando? —se cruza de brazos haciendo una mueca de fastidio— ¡Explícame o no iré!

—Ya casi llegamos —suplica—, ahí le dirán todo, se lo prometo.

Indignada por no tener información que le de paz a su mente que ahora está llena de torbellinos, camina lento para hacerle perder la paciencia a Marcus, pero no cede ante la manipulación femenina.

— ¡Eres imposible Marcus! —da un pisotón fuerte al no verlo doblegarse a sus demandas como el resto de los hombres. Marcus no siente debilidad por Nina, ese es uno de los motivos por el que es su único asistente.

Entran al ala central, donde muchos ojos se dirigen a la ajetreada y confundida Nina.

— ¿Alguien sería tan amable en explicarme la situación? ¿En verdad es tan urgente mi presencia?

—Señorita Nina —Leopold Zafir «hijo del dueño de Zafir Labs» se adelanta a sus empleados y le explica con detalle lo acontecido.

—Espera… ¿Me estás diciendo que no logré mi objetivo? —sostiene su estómago con dolor.

—Querida Nina —Leopold le acaricia el brazo izquierdo y le ofrece su asiento de Directivo. Al sentarse señala a la pantalla grande.

— ¿Qué es eso? ¿Qué significa? —se pone pálida.

Solo son gráficas con una variable constante en todas las funciones del LIA que le obsequió a Ádamis.

—Pensabas tener éxito al enviar a uno de mis ejemplares a ese pueblo —dice Leopold endulzando la voz.

—En verdad tenía mis esperanzas en ello —Nina muerde su dedo meñique con violencia.

—Te lo dije muchas veces, es imposible que una máquina llegue a pensar como un humano y es menos probable que desarrolle emociones. Si no es programado así es completamente…

— ¡Silencio! —la desesperación está superando su nivel de control, sabe que no debe mostrar ese lado suyo frente a personal de Zafir Labs.

Con evidente incomodidad por las miradas de confusión, asombro y miedo, Leopold se acerca para hablarle por lo bajo.

—Debes decirme la verdad si aún quieres mi ayuda —sentencia con un tono de advertencia, nada amistoso.

—No te diré nada Leo —se retuerce su cabello de mal humor.

—Solo quiero saber lo que te hace dudar —Leopold le quita el cabello de las manos—, siempre has sido analítica y conoces mejor que nadie a los ARM. Y ahora estás convencida de que podemos desarrollar máquinas sintientes.

—Debo estar a solas Leo —masculla entre dientes—. Quiero analizar el desarrollo del LIA que envié lejos y también necesito saber cómo está ella.

—Marcus quiero que lleves a la señorita Rosemberg a mi oficina —se sobresalta, es la primera vez que Leopold se dirige a él.

—Como ordene superior —evita mirarlo—, señorita, por aquí, sígame.

Tienen que subir varios pisos porque es el ala residencial a donde se dirigen, la de mayor privacidad en todo Zafir Labs.

Nina se pasa el resto del día viendo videos y grabaciones de voz entre el LIA y Ádamis. Parece que la tristeza enterró sus garras en lo profundo de su ser, y solo la furia es capaz de salir cuando el LIA intenta acercársele.

— ¿¡Por qué no te vas!? ¡Deberías irte justo como los demás! —le grita cada que lo ve acercarse.

Casi siempre está desaliñada, un poco alborotada y siempre rechaza la compañía de su nuevo ARM, no lo ha dejado entrar a su viejo hogar.

Desde que ZD se marchó dejando una nota simple, su corazón no ha podido pisar de nuevo el hogar que compartiría con él. En su lugar se ha dedicado a trabajar todo el tiempo en las cosechas, ignorando sus estudios. No acepta la ayuda de sus amigos, de Lucius y mucho menos del LIA.

—Yo estaría peor si después de pasar tanto tiempo junto a ZD-354 llegue alguien para arrebatármelo de las manos—suspira llena de tristeza.

—De hecho usted está peor —masculla Marcus pero Nina lo escucha. Ignora su incomodidad y se incorpora en su asiento tosiendo un par de veces.

En su búsqueda de datos guardados por Sapphire, logra captar una conversación que tuvo Lucius con Rafayel, pero sigue sin interesarle esas “relaciones extracurriculares” como ella la llama.

—Lucius deberías darle su espacio a Ádamis, a mí apenas me habla y ahí vas a recordarle que ZD tuvo que irse por culpa de Mirae —Rafayel tiene la cara roja como tomate.

— ¿Sigues pensando que Mirae Corporation es el enemigo? —Lucius se muerde el labio—. Que inmaduro, pero en algo tienes razón, ese ARM no está registrado, lo investigué, pienso que es un prototipo de reciente creación para crear confusión en nuestra sociedad.

—No lo conociste —Rafayel se aleja para recuperar la compostura—, no fue creado para eso, él es especial.

—Entonces cómo explicas todo lo que está pasando Ádamis, todas esas emociones que está sufriendo es por culpa de ese ARM —Lucius se tensa.

—Ya basta Lucius… creí que habías cambiado, pero sigues siendo el mismo patán de siempre —Rafayel le da la espalda y camina con los puños apretados.

—No me veas como el enemigo —lo alcanza cortándole el paso—.

En el mundo real si tuvieras que escoger a quien salvar entre una máquina o a un humano, siempre escogerás la segunda opción.

No olvides lo que te digo, esas cosas no son nuestros amigos, y ella es la prueba de que mis palabras son ciertas, solo han sido creados para dañar nuestra realidad y enfermar nuestras mentes.

Y se te olvida que yo solo quiero ayudarla a que se recupere de este extraño luto.

— ¡No tiene idea de lo que habla! —Nina avienta la silla de una patada.

—Es una perspectiva interesante —Marcus pone la silla de nuevo en su lugar. De nuevo Nina toma asiento con la respiración entrecortada.

—Aunque en algo tiene razón —dice en un hilo de voz—, si pudiera analizar los sentimientos de la señorita Astra en estos momentos, podría terminar de desarrollar a los LIA de Leopold. O podría hacer una investigación para manchar la reputación de Mirae Corporation.