12 M33 #3
Siguen perfeccionando los movimientos, uno a uno, aunque tenga tan de cerca un horrendo distractor.
ZD se deshace del picor en su interior, dándole por su lado a M33.
Trata con todas sus fuerzas de silenciar esa molesta voz y seguir con su entrenamiento, pero M33 lo toma por la espalda y lo voltea sin medir su fuerza.
ZD intenta levantarse pese al tener un brazo doblado, M33 le pisa el cuello, impidiéndoselo, con dificultad ZD ve a Éter que le da su aprobación asintiendo, cruzado de brazos, alejándose de ellos muy lento, logra zafarse del agarre sucio de M33 con una vuelta rápida.
— ¡Es suficiente! —en su desesperación Smuel interviene caminando directo a la confrontación, pero es agredido por M33: lo avienta hacia atrás y no solo eso, también le propina una fuerte bofetada.
La corriente que se dispersa dentro de todo su cuerpo es diferente, ZD siente la acumulación en sus tubos internos obligándolo a actuar. La visión se torna roja y el único blanco a atacar es M33, pero antes de dar un paso al frente, Éter atraviesa las defensas de M33 y comienzan a pelear.
Es una escena impresionante; esquivan cada uno de los golpes, sus sistemas predictivos de movimiento están casi a la par.
En un descuido Éter termina en el suelo, al igual que lo había hecho ZD, pero esta vez es algo diferente: M33 no se detiene para burlarse y destruye una de sus piernas de un solo pisotón.
Esta nueva creación disfruta del sufrimiento de los ARM, al deshacer sus circuitos esparcidos en el suelo.
Al verlo, sin control alguno, ZD se le avienta como si hubiera sido poseído por una directriz poderosa, no deja de golpearle el rostro a pesar de escuchar la voz escandalizada del Doctor D’Amelio.
Izquierda y derecha se unen en un baile casi perfecto. Una de sus rodillas golpea con frenesí el cuello de M33 y un líquido verde salta por todas partes, una imagen se contrapone con la realidad, en la visión de ZD capta aquel líquido verde como diminutas luciérnagas.
—Mi cabeza —disminuye la velocidad al sentir un puñal directo a su frente; es un recuerdo, luciérnagas gigantes coloridas y perfumadas. Una voz grita un comando haciéndolo parar por completo.
— ¡Maestros! ¡Necesito que lleven a ZD a su cápsula de sueño! —Smuel jala a ZD con dificultad, está en estado de shock—. ¡No estará así mucho tiempo! ¡Deben moverse rápido! Les doy autorización para salir de la sala.
En la puerta surge OZ-06 atraída por el ruido, sin entender la situación, entra con cautela en la sala.
Por un lado ve a Éter, intenta unir con desesperación su pierna suelta, y por otro, en el suelo está M33 temblando sin cesar con fallas visibles en la matriz.
Cuando los ojos de OZ-06 se posan en ZD corre hacia él intentando ayudarlo, pero Smuel la frena al momento.
—No, OZ-06 debes ayudar a Éter, llévalo a reparaciones, es urgente y que no te vea nadie, yo me encargaré de arreglar a M33 —así se va OZ-06; cargando a Éter y sujetando con fuerza la pierna que tiene colgando.
—Si nos dijeras qué pasó no tendríamos que reportarte ARM-06 —al llegar a la sala que le indicó Smuel, no le da explicaciones a los científicos que reparan a Éter, tratan de interrogarla pero ella permanece en silencio.
—No nos dejas alternativa ARM-06, procede con el reporte Amanda —OZ cierra con fuerza los ojos, da media vuelta ignorando las órdenes de permanecer de los científicos. Incluso Éter desea seguirla y salir de ahí para saber la condición de ZD.
—Doctor D’Amelio. ¿Cómo va con ese ARM? —regresa a buscar a Smuel, en la sala VRM.
— ¡Me sorprendiste! No hay nada de qué preocuparse —Smuel se limpia las manos del líquido verde de M33—. Ya está como nuevo, bueno, tal vez le quede una pequeña hendidura en el rostro, pero será solo eso. Te pido que no lo reportes OZ-06 —le ruega—, no quiero otra visita de mis superiores.
—Su rostro mallugado fue causado por sus superiores —afirma en el acto. Smuel muerde su labio—. No soy un ARM antiguo Doctor D’Amelio, observo y escucho que recibe malos tratos de sus compañeros en Mirae Corporation.
—Cállate OZ-06, tú no sabes nada.
—Le pido disculpe la intromisión.
Se quedan en silencio hasta que Smuel resopla tumbando su bote de agua en el suelo, OZ-06 lo recoge y se lo ofrece gentilmente.
—Te lo agradezco OZ-06.
—Quisiera saber una cosa, Doctor —habla con rapidez.
—Dime…
—Quiero que me diga las diferencias que hay entre ZD-354 y M33.
—Son diferencias palpables —truena la lengua al hablar.
— ¿Cuáles son? —los ojos de OZ brillan llenos de curiosidad.
—M33 tiene mayor procesamiento, fuerza física y una directiva está en su matriz madre: “Lealtad a Mirae Corporation”, me parece muy curiosa, ninguno otro ARM fue diseñado así, aunque es posible que éste sea un ARM de prueba.
— ¿Qué capacidad tiene ZD-354 que lo hace único?
—Tú lo trajiste de regreso a la empresa, por eso no puedo negarte ciertas cosas —acepta asintiendo—.
Mientras esta versión, «me refiero a M33» reporta todo lo que ve, escucha y experimenta a Mirae Corporation, con ZD-354 las cosas siempre fueron distintas.
Aún lo desconoce pero él puede decidir qué información compartir con la empresa, esa es una particularidad que ningún otro robot posee —el rostro de OZ-06 se torna color cereza, no pasa inadvertido por Smuel.
—Al igual que él, tú eres un ser muy peculiar OZ-06 —le sonríe satisfecho por obtener nueva información sobre ella. No ha tenido oportunidad de examinarla como desearía y eso lo entristece.
—Doctor D’Amelio, tenemos visitas, escucho pisadas de tres hombres acercarse peligrosamente —hace una pausa—. ¿Debo alejarlos?
— ¿En verdad? No, no hagas eso —se levanta de su asiento y corre a la puerta principal—. No puede ser, es el representante del jeque Árabe que esperaba Samael.
—Puedo distraerlos si así me lo pide —OZ adopta una pose de defensa, con los brazos en la espalda y el pecho en alto.
—No es necesario, yo me encargo, tú quédate aquí y no hagas ruido —al salir bloquea la sala con su llave maestra.
Se adelanta apresurado y se encuentra frente a frente con los guardaespaldas.
—Sean bienvenidos a Mirae Corporation —hace una reverencia al representante.
—Eres el primero que nos recibe —sentencia con voz extrañamente cálida—. Soy el representante del jeque, Omar Chotnir, debo ver a Darco Branda, tenemos un asunto pendiente que resolver.