12 M33 #2
En la oficina de Darco, Samael le comparte la situación en la que se verá comprometido, si llega a lanzar los clones de los LIA que les prestó Nina.
— ¿Qué te hace pensar que me interesan esas repercusiones? —Darco deja en claro su posición.
—Podríamos perderlo todo, no seas necio —inhala bruscamente.
—Quiero dejarte algo muy en claro Samael, si Nina quiere demandarme que lo haga —con los hombros relajados se inclina hacia atrás.
—No sabes lo que dices —Samael se acerca viendo a sus costados—. Nina tiene mucho poder, lo sabes mejor que nadie.
—Ya estoy cansado de esas actitudes —eleva la voz—, aprovecharé y tomaré la oportunidad para hacerla pasar un mal rato.
Samael suspira cansado, ante sus ojos parecen dos adolescentes peleando sin sentido ni razón.
—Oye… oye —amistoso Darco le aprieta el hombro—, tengo un haz bajo la manga.
— ¿Ah, sí? ¿De qué se trata? —incrédulo se muerde las uñas.
—Si nuestro clon llega a ser analizado, en comparación con su prototipo no encontrarán tantas similitudes. Los LIA de VC-Corps y el denominado “M33” serán en esencia distintos, nunca me atrevería a ser tan descarado.
— ¿Estás completamente seguro? —balbucea nervioso.
—Veamos que sucede —toca con sus manos la espalda de Samael—Y… te he dicho que no debes meterte en mi relación con Nina.
Cambia el tema en la conversación inadvertidamente, dejando en profunda confusión a Samael.
Aquella preocupación conjunta se disipa, abriendo la puerta a los celos en combinación con una sensación de calor que disuelve sus entrañas.
— ¿Relación? —vocifera—. ¿De qué hablas? Ustedes no tienen ninguna relación, solo es tu jefa, nada más que eso, no te hagas ideas retorcidas.
—No me digas que estás celoso —sube la mano rodeándole los hombros hasta llegar al cuello que toma violentamente—, recuerda que siempre serás mi favorito Garog.
—No seas repulsivo Darco —con un manotazo lo aparta sin dudar—. Nunca hemos tenido ese tipo de relación. Y siendo realistas, me parece que Nina me busca más a mí que a ti, en pocas palabras ella me prefiere sobre ti.
—No por mucho —Darco se levanta empujando su asiento hacia atrás—, no sé qué juego estás tramando para engatusarla, pero su corazón será mío —con una mirada profunda ensancha su cuerpo.
—Más bien su fortuna —Darco endurece el rostro—. Es el único motivo por el que “deseas” tener su corazón —Samael tiembla por la adrenalina pero no deja de hablar—. Sé honesto conmigo, nunca te has sentido atraído por nadie.
—He puesto en funcionamiento a M33 esta mañana —de nuevo cambia de tema sin ser discreto—, debe andar por ahí recolectando información… espero que él sea mejor que el inútil de ZD-354.
—Definitivamente has enloquecido —retuerce sus labios—. No seré parte de esto, que te quede claro —se levanta dirigiéndose a la puerta holográfica.
—Debemos tener una alternativa para el árabe, lo sabes. Llegará muy pronto —con ansiedad palpable Darco frota sus manos arañándolas un poco.
—Debo irme —Samael camina por el pasillo en dirección a su oficina con los puños cerrados, ahora tiene que ocuparse de otro asunto aún más importante—. ¿Nina qué extraña obsesión tienes con ZD-354? Debo ir a tu casa y asegurarme que su versión falsa esté haciendo bien su trabajo.
En la sala VRM ya están: Éter y ZD-354, esperan al Doctor D’Amelio y a los maestros ARM.
Smuel quiere que todos estén presentes para aportarle algo de utilidad, también aprovechará para actualizarles las bases de datos.
—Adentro todos, ZD-354 ya debe estarnos esperando —Smuel entra con anotaciones en su Tab-Top—. Perfecto ZD-354 —dice al verlo charlar con Éter en la habitación—. Las actividades que llevarás a cabo hoy… —pisadas constantes lo hacen dejar de analizar su documento. Con una mano ZD le levanta la cara.
—Doctor. ¿Qué le sucedió en el rostro? —su mirada entrecerrada refleja auténtica preocupación.
—No es nada —le aparta la mano, pero él insiste cortando su andar.
— ¿Alguien lo hirió? —pregunta de nuevo, esperando tener la respuesta que desea oír.
— ¡Ya te dije que no! —ruborizado lo aparta del camino—. ¿Quién podría herirme? —Smuel termina de entrar en la habitación.
Al fondo está Éter, quien lo mira con los brazos cruzados y la barbilla en alto.
—ZD-354 es bastante perspicaz Doctor D’Amelio —interviene—. Identifica las mentiras y tiene esa tediosa capacidad que no sabe controlar: no deja de escanear todo lo que tiene al frente.
—Te he dicho que no puedo controlarlo —ZD le dirige unas pocas palabras a Éter—. Me disculpo, Doctor D’Amelio, no deseo ponerlo en una situación complicada.
—Olvídalo ZD —sacude las manos—, mejor demos inicio a tu adaptabilidad. Por cierto Éter, gracias por cooperar hoy.
—Siempre es un gusto Doctor D’Amelio —hace una reverencia corta—, siempre y cuando logren arreglarme.
—Eso sería un verdadero “milagro” como dicen los humanos —una voz femenina resuena en la entrada.
—Mantente lejos de esto OZ-06 —dice Éter entre dientes, todos ven en la misma dirección a la que se dirige.
—No necesitas estar aquí OZ-06 —le dice Smuel al dirigirle una breve mirada, sin saber que ZD se siente más cómodo con sus compañeros ARM, incluyéndola.
—Estaré cerca, por si se le ofrece algo, Doctor D’Amelio —OZ le guiña un ojo a ZD, esto lo confunde y ve de soslayo a Éter.
—Siempre agradecido OZ-06 —dejando de lado sus anotaciones, se enfoca en él—. Es hora de concentrarse ZD-354.
—Haré lo que me pida Doctor.
Antes de iniciar, ZD repasa los resultados del breve análisis que le hizo al Doctor D’Amelio, todo indica que los moretones en su rostro y aquel diente astillado; son el resultado de heridas causadas por otro ser humano más alto y más fuerte que él.
—Éter te mostrará la mejor forma de salir de conflictos sin recurrir a la violencia. Me parece que no fuiste instruido anteriormente con esta directriz —recita Smuel sin prestar atención a sus palabras.
—No comprendo a qué se refiere con “anteriormente”, pero está en lo correcto, es la primera vez que tendré éste tipo de instrucción.
— ¡Prepárate ZD-354! —anuncia Éter—. Primero debes asegurarte que el humano de tu compañía no sufra ningún daño importante. Si puedes evitar el contacto físico te recomiendo tomarlo, pero esto no siempre funciona, hay ARM que son especialistas en crear alboroto.
— ¿Hablas de los ARM piratas? —interviene Smuel interesado en lo que acaba de oír. Nunca ha tenido contacto directo con ARM robados que son moldeados a delinquir, y muy en el fondo le gustaría saber más de ellos, pero sabe que debe reprimir su curiosidad por el momento.
—Es un hecho que ellos existen Doctor —responde Éter con cortesía.
—Me parece innecesario darle ese tipo de formación a ZD-354, no creo que llegue a desarrollarse en ambientes hostiles —aleja esa idea sacudiendo la cabeza—. Mejor concéntrate Éter.
—Con todo respeto Doctor D’Amelio, no importa el lugar, ya sea en la gran ciudad o en sitios remotos, un ARM bien equipado y que vale cada centavo invertido, está bien instruido para evitar o actuar contra amenazas.
—Tiene sentido, pero ZD-354 no necesitará agredir a nadie, estamos aquí para enseñarle a defenderse y aprender a controlarse, nada más.
—No estoy aquí para hacer de ZD-354 un ARM inútil como los demás —señala a los maestros que chillan discrepando.
—Basta Éter, no los llames así —ZD endurece el rostro.
—Así tendrá más datos que analizar sobre ZD-354, y no se preocupe no planeo enseñarle nada complicado —dice Éter sin prestar atención a las palabras de ZD.
Éter es especialista en la defensa y ataque controlado. Smuel duda en querer mostrarle este tipo de habilidades a ZD, pero sabe que está perdiendo tiempo valioso al dudar.
—No pienso continuar si el Doctor D’Amelio no está de acuerdo —anuncia ZD cruzándose de brazos.
—Está bien —Smuel exhala cediendo—, hazlo ZD, necesitas saber esto, no lo sé, tal vez te podrá ayudar en algún momento.
Los siguientes minutos, Éter se la pasa explicando con detalle posiciones corporales para defensa y ataque, en caso de que ZD no tenga más remedio que destruir a sus atacantes.
Todo fluye casi a la perfección, pero a pocos minutos antes de terminar la sesión de acondicionamiento físico, llega un invitado inesperado y sobre todo desconocido para los presentes.
Un ARM dorado de la cabeza a los pies, con toques plateados distribuidos minuciosamente en su armadura, para destacar su atractivo. Su rostro humanoide destaca por el color esmeralda de sus ojos. Es imponente a la vista, no solo por su altura, sino por su actitud nada amistosa con otros ARM.
OZ-06 está patrullando la zona «el área es amplia» hace el reconocimiento de ocho minutos a diez cada cierto tiempo.
—Qué patético —murmura M33 con los brazos y una pierna cruzada. Ve a la distancia el desarrollo de ZD. Al principio es algo torpe en su soltura, pero su capacidad de aprendizaje lo hace incomodar.
La situación comienza a escalar, cuando ZD nota la presencia de M33 y lo identifica como amenaza. Se deja de mover con elegancia entre los brazos de Éter, se detiene en seco viendo con fijeza a M33. Smuel escanea la habitación, averiguando qué o quién lo desconcentró.
— ¿Sucede algo ZD-354? —dirige su mirada a la entrada—. ¿Quién eres tú? Identifícate.
—Soy el ARM “M33”.
—No tengo datos sobre ti. ¿Quién te creó?
—El Doctor Darco Branda.
—Ya veo, tú debes ser aquel nuevo proyecto que le escuché mencionar a Samael. Bueno M33, no tienes permitido entrar a la sala.
Se pasa de largo ignorando a Smuel entrando a la habitación. Se acerca sin previo aviso a ZD-354, hasta a Éter le pareció una falta grave al código por ingresar al recibir órdenes previas.
— ¡No sigas más M33! —Smuel trata de controlar el momento—. ¡ZD-354 continúa con tu clase! —M33 se burla de él imitando sus movimientos, tropezando y cayendo al suelo exageradamente. Smuel busca comandos en su Tab-Top para obligar a M33 a obedecerlo.
De nuevo ese picor aparece en las entrañas de ZD, siente como su rostro se tensa, y su visión se acorta. Éter se detiene en la demostración, satisfecho al ver su reacción.
—Concéntrate, bebé, continuemos —Éter lo llama de regreso.