Eta Carinae: Divergencia 12 M33
42%

12 M33

A l llegar a Mirae Corporation, Nina baja de la aeronave, enfurecida, con las manos blancas de tanto apretarlas. Obligará a Samael a cumplir su parte del trato o en consecuencia sufrirá la intensidad de su furia.

Se detiene con las manos en las caderas en la entrada de la nueva sede central.

— ¡Señorita Rosemberg, espéreme! —Marcus sale a toda prisa pisando el pie del chofer—. Perdona, no fue apropósito… ¡Señorita, vaya conmigo!

De las manos de Marcus cae su Tab-Top «antes llamadas Tablet » donde trae una advertencia para Mirae Corporation.

El ruido y las maldiciones que salen de Marcus hacen que Nina lo mire.

—Marcus —exclama en tono impasible—. Si no me entregan a ZD-354 voy a destruir esta empresa —se apresura a recoger su Tab-Top.

—Usted es la máxima benefactora —llega a su lado y le habla bajito—. ¿Está dispuesta a perder toda su inversión?

No le responde, no hace falta, su mirada decisiva habla por ella.

—Mirae Corporation ha tenido un gran avance en los últimos años, y si mis cálculos son correctos, podrán liderar el mercado global con el lanzamiento de la serie “354” —desesperado intenta hacerla ver el panorama completo, alejándola de sus emociones para tomar la mejor decisión con la cabeza fría.

—En una cosa tienes razón Marcus, perderé demasiado si decido hundirlos, pero solo pasará si Samael no me entrega la versión que le pedí. No quiero demasiado, solo deseo tener al ZD-354 original.

— ¡Señorita…! —entona Marcus en súplica.

—Entremos de una vez, no pienso esperar más tiempo. ¡Quiero a mi lado a ZD-354!

—Lo sé, señorita, lo sé.

Le aprieta la mano con cariño y la suelta al darse cuenta que se prolongó más de lo que deseaba.

Los escáneres de Mirae la identifican y la reciben como siempre; con una corte de ARM que la saludan como si fuese su reina.

— ¡Tráiganme a Samael Garog! —le grita en la cara al oficial del acceso.

—A la orden señorita Rosemberg, solo deme un momento.

— ¿Nina Rosemberg? —Darco aparece detrás de ella. Regresa de desayunar de su restaurante preferido—. Señorita benefactora, es un verdadero placer verla en nuestras nuevas instalaciones.

—Ahórrate los halagos Darco Branda, llévame con tu compañero Garog, tenemos un tema importante que resolver. También estoy aquí por los LIA que les prestó VC-Corps en mi nombre.

— ¿Disculpe…? No comprendo de qué me está hablando —ve de mala gana a Marcus.

—Eh… señorita Rosemberg —el oficial se para frente a ella—, la acompañaré a la oficina del Doctor Garog.

—Buen día señor Branda. Soy Marcus Lavander el representante de Zafir Labs —se interpone entre él y Nina.

— ¿Qué es lo que quieres Lavander? —Darco quería seguirla para obtener respuestas.

—Solicitamos la devolución inmediata de los LIA que se les prestó para su investigación.

—Tengo entendido que VC-Corps fue la empresa que nos dio a esos LIA. ¿Qué tiene que ver con Zafir Labs?

—La señorita Rosemberg es responsable de ellos, los entregará personalmente a VC-Corps. Debería saber que la señorita también es accionista en Zafir Labs, y la estamos apoyando en diferentes áreas de su vida profesional.

—Ah, en ese caso podrán recogerlos en un par de semanas —Marcus lo interrumpe desplegando el aviso de Zafir Labs.

—Debe ser de inmediato, sabemos de buena fuente que terminaron de examinarlos —extiende el documento digital frente a Darco—. Le entrego una advertencia en esta pequeña nube.

— ¡¿Advertencia?! —perplejo analiza con detalle el documento.

—Si llegan a vender los clones que diseñaron sin autorización, serán demandados por un valor multimillonario. Eso es todo, esperaré aquí para que traiga a mis LIA.

Darco no emite queja alguna, da media vuelta y entra por completo en Mirae Corporation, viendo sus planes de convertirse en millonario esfumarse ante sus narices.

El guardia llega a la oficina de Samael.

—Señorita Rosemberg, dentro la esperan —no lo deja terminar. Entra de golpe descubriendo a Samael: desesperado se ponía loción bucal.

— ¡Te exijo me entregues a ZD-354 de inmediato! —entra apresurada—. ¿Me escuchas? ¡De inmediato! —sus grandes ojos casi salen de sus órbitas, mientras muerde violentamente su labio inferior.

A Samael le parece una mueca cómica y no evita burlarse, atragantándose con la loción bucal.

— ¡Deja de mofarte de mí! —su piel es tan blanca que al enfadarse se torna un color carmesí.

—Ay Nina, en verdad eres una niña muy mimada —Samael aprieta su mejilla enrojecida.

—No seas irrespetuoso conmigo —le empuja la mano con desprecio y sacude su cabeza con asco—. ¿Dónde tienes a ZD-354?

—Debe estar llegando a tu casa en estos momentos —Samael limpia su mano con un pañuelo café.

—Mientes —se cruza de brazos y se acerca a la puerta de la oficina.

— ¡Espera Nina! —sudor frío recorre su cuerpo al verla en la entrada de la oficina—. Señorita Rosemberg, le pido disculpas, es verdad que tardé en enviar a ZD-354 a su hogar, como lo habíamos establecido.

—Sigue hablando —gira medio cuerpo, preparando la mano derecha para activar en cualquier momento el holograma de la puerta—. Solo te has dedicado en defraudarme incontables veces, pero ya estoy cansada de esto Samael.

— ¿Defraudado? —replica—. Mirae Corporation nunca la ha dejado insatisfecha. Lo que esta institución nunca ha permitido es ceder a cada uno de sus caprichos, señorita benefactora.

—Sé perfectamente que han clonado a los LIA que les presté en nombre de VC-Corps, también estoy aquí para recuperarlos. Sabes muy bien que eso no era parte del trato… en verdad espero que estés preparado para ser demandado —puntualiza con frialdad.

—Fue un acuerdo verbal. ¿No es así? —Nina tiembla, está a punto de perder los estribos—, pero no desconfíe demasiado de mí, alteza. Le recomiendo ver su mansión, ZD-354 ya debió llegar.

Nina no cree nada de lo que dice, pero siente que debe verificar sus palabras de inmediato. Al revisar su dispositivo de seguridad ve en la entrada de su casa un enorme paquete con el logo de Mirae Corporation.

El silencio se prolonga y el ceño de Nina se tensa cada vez más.

—Te lo dije —sonríe satisfecho—. ¿Ha llegado, no es así?

—Si le hiciste cambios te juro que te haré pagar Samael.

Sin decir nada más, activa el sensor de la puerta saliendo hecha una furia y en su descuido golpea a Smuel.

— ¡Señorita benefactora! ¡Le ruego me disculpe, no la vi! —lo ignora pasando de largo.

— ¡Siempre es un placer, señorita benefactora! —grita Samael resoplando entre dientes, completamente divertido.

— ¿Sucedió algo señor Garog? —Smuel le habla desde afuera de la oficina.

—Qué planeas hacer hoy con tu caso especial —ignora su pregunta.

—La sala de acondicionamiento físico está lista —responde resoplando, cansado de ser constantemente ignorado—, solo seguiré la bitácora.

—No me causes problemas —evade su mirada—, ahora iré con Branda, debo compartirle información precisa para su próxima venta. También quiero que investigues si el árabe ha llegado.

—Sin falta, señor —asiente alejándose con velocidad de la puerta para no ser golpeado—. Espero que ZD-354 esté listo para su misión del día —susurra para sí mismo, adentrándose al largo pasillo, deseando que todo se desenvuelva como lo tiene planeado.

Fuera de la cápsula de sueño está OZ-06 con los ojos ligeramente abiertos. Smuel carraspea para activarla, se da cuenta demasiado tarde que fue mala idea, OZ se activa sobresaltada, cambia su brazo a un arma corta poderosa.

— ¡Soy yo! ¡La-Lamento haberte puesto en alerta! —OZ-06 parpadea dejando que la luz le inunde los ojos: la habitación deja de ser grisácea y las formas ahora son nítidas. Con rapidez cambia el arma por su brazo habitual y se inca pidiendo disculpas.

—Le pido me perdone Doctor D’Amelio —su largo cabello plateado cae con gracia sobre sus hombros— no logré identificarlo a tiempo. —él niega con la cabeza y le dedica una sonrisa pequeña.

—No es tu culpa OZ-06 estabas en modo reposo y te perturbé —toca su corazón agitado—. Necesito que te levantes, ZD-354 debe despertar para sus actividades del día.

—Mis disculpas —OZ-06 se quita del medio pero mantiene su mirada en el suelo, lo único que ve son los tenis sucios del Doctor D’Amelio. Deberían ser de un blanco reluciente, pero justo ahora son un gris opaco con manchas rojizas.

—Muy bien, en unos minutos estará con nosotros al cien por ciento —se gira y se para frente a ella, al no tener otro remedio que ver a uno de sus “líderes” deja de observar los tenis sucios y su expresión de incredulidad y asombro surge.

—OZ-06 quiero que al iniciarse nuevamente lo lleves a la sala de acondicionamiento físico —ella no deja de analizarle el rostro morado—. Voy por sus maestros y si llegas a ver a Éter dile que vaya a la sala VRM, su ayuda es necesaria.

—Disculpe no creo comprender. ¿Puede repetirme las indicaciones sobre Éter? —Smuel se extraña. OZ-06 nunca se había perdido ante órdenes tan simples.

—Solo necesitas indicarle la sala en la que lo estaré esperando, en VRM —Smuel la ve por unos minutos antes de emprender su andar.

—No entiendo por qué necesita su ayuda, Éter es un dañado, nada más que eso —no le responde y se va directo a despertar a los maestros de ZD.

Al llegar a la sala donde duermen no espera más y los acciona, para su gran suerte no parecen tener fallas preocupantes, al contrario, sus indicadores lucen estables.

Smuel abraza sus hombros, feliz por tener estos resultados.

Una lágrima silenciosa rueda por su mejilla acompañada de una risa aliviada, pero sigue guardando un dolor inmenso en su pecho.

Siempre había deseado ser el mejor científico que pudiera existir en Mirae Corporation, pero desde que entró a la empresa fue sobajado por Darco Branda, y no ha dejado de ser la diversión de la empresa entera.

Al presenciar a Smuel hundido en su llanto desgarrador, los ARM se juntan a su alrededor, tocan su espalda con cariño.

Philos 2 se coloca frente a él y acaricia suavemente su cabellera, como si de un niño pequeño se tratara.

—Déjelo salir Doctor, se sentirá mejor después —Philos 3 lo anima a vaciar su alma llena de dolor.