9 TELARAÑAS #2
— ¿Por qué haríamos eso?
—Deseo adquirirlo, al instante, solo díganme el precio —Samael comienza a dudar sobre ZD.
Es consciente que es solo un ARM que puede ser reemplazado por otro en cualquier momento, pero al ver a dos mujeres enloquecer por él, lo hace querer examinarlo más a fondo, despertando por completo su curiosidad.
—No está listo, lo lamento, no insista —gira dándole la espalda, decidido a dejarla sola en la sala, dando patadas como la niña consentida que él cree que es.
—Entonces hagamos un trato —se detiene antes de salir por completo, viendo a lo lejos a Darco gritándole a Trot «su ARM ayudante» para que lleve sus últimas posesiones a su aeronave-móvil.
—La escucho, señorita Nina Rosemberg.
—Te prestaré dos ejemplares “Love AI” que están desarrollando en VC-Corps a cambio de ZD-354 —Samael no puede dar crédito a lo que sus oídos están captando.
— ¿La competencia está desarrollando Love AI?, ¿Y usted nos prestará dos ejemplares? —se detiene a analizar las palabras de Nina, la competencia se les ha adelantado nuevamente.
—Sí, solo te pido que respetes mi petición.
—No lo sé, todo esto me parece muy sospechoso. ZD-354 no es la gran cosa para valer por dos prototipos como los que describe.
Nina conoció una versión de ZD que solo ha llegado a compartir con Ádamis y las personas de Cielo Espectral. Antes de desaparecer y adentrarse de vuelta a los brazos de Ádamis, ZD le pidió a Nina nunca revelar su secreto.
—Usted me está ocultando algo.
—No sé de qué hablas, no oculto nada, pero te lo advierto, si desmantelan a ZD-354 serán millones de dólares perdidos. Y no deberías olvidar que esta oportunidad les permitirá avanzar en su investigación, y dejarán de malgastar mis inversiones.
—Espere… —pensativo se cruza de brazos.
Sabe que esta oportunidad no la tendrá de nuevo, siempre ha querido llevarle la delantera a VC-Corps, pero pocas veces ha sucedido.
Con una duda inicial rondando en su mente, termina por ceder a la petición de Nina.
—Está bien, tenemos un trato —se estrechan las manos con firmeza.
—Los ejemplares llegarán en dos semanas, mientras tanto, prepara a ZD-354 para ir a su nuevo hogar, el mío.
Samael esconde algo detrás de su sonrisa maquiavélica, pero Nina no lo nota. Ella sale de las instalaciones de Mirae Corporation, feliz, imaginando a ZD-354 a su lado hasta el último de sus días.
Con toda esta nueva información en la mente, Samael apresura el paso y se dirige a la sala donde están analizando a ZD, para encontrarse con Smuel en la entrada. No le explica nada, simplemente sale como cohete, lejos de su alcance sin prestar mucha atención a su alrededor.
En el sistema de ZD encontraron varios bloqueos de sistema, lo que generó una sobrecarga de varios componentes exclusivos de Mirae.
Así como al inicio de su existencia no ha dejado que nadie entre en su matriz de datos, el ser corrompido les está siendo una tarea descomunal.
Darco Branda está furioso, no entiende como este ARM ha creado una telaraña de comandos para proteger su memoria, si no son cuidadosos, podrían dañar por siempre su Controlador «la unidad central de procesamiento, en pocas palabras: su cerebro», y no está dispuesto a comprometer su riqueza por la insubordinación de ZD.
— ¿Lograron avanzar? —Samael no puede evitar sonreír, lo que le hace a Darco rabiar aún más.
— ¡Éste estúpido ARM ha quemado más de cinco componentes de última generación!
—Déjame intentar algo, tal vez si desmantelamos sus memorias logremos invadir su sistema. Tengo el presentimiento, que está protegiendo algo en su interior y eso nos impide restaurarlo.
—Adelante, no creo que tengas un resultado diferente al nuestro —Darco se aparta de la Matriz Golk «el sistema de invasión total para mejorar o modificar, permanentemente el sistema de un ARM con errores de fábrica».
—Necesito usar la llave de la Directora para invadir el sistema sin ser notado —Samael masculla por lo bajo, pero una idea se le cruza por la mente.
— ¿Y qué harás? —Darco se quita los anteojos y cae pesadamente en su silla acolchonada.
Samael no responde de inmediato, sale de ahí con suma cautela.
No hay nadie cerca que pueda saber lo que sucede en esa habitación.
Se dirige con paso decidido a la oficina de la Directora.
No necesita buscar mucho tiempo, sabe que todos los directivos guardan sus llaves en repisas altas; exhibiéndolas como un trofeo.
Se sube a un ARM ayudante “P4” «del tamaño de un potrillo» y logra alcanzar esos centímetros faltantes.
Celebra en voz baja y antes de irse le ordena al ARM que regrese a su posición original.
Para su gran suerte las salvaguardas estaban desactivadas desde que iniciaron la mudanza, por lo que sustraer el artefacto no le fue nada complicado.
Dándose prisa sale de la oficina y para su mala suerte, Smuel se tropieza con él, la llave sale volando de las manos de Samael y cae estruendosamente en el suelo, sin perder la oportunidad lo golpea en el rostro y toma la llave con rapidez.
—Le dices a alguien de esto y te arrancaré la cabeza —con ojos desorbitados por el miedo, Smuel limpia su rostro negando frenéticamente.
En la entrada de Mirae Corporation apenas se logra distinguir el cabello plateado y recogido en un moño de la Directora Sannae. Samael empuja con fuerza a Smuel y regresa trotando a la sala.
—Dime que la tienes —Darco se levanta pálido por el cansancio.
—Nunca te he defraudado Branda —eleva la llave «que en realidad es una placa con un código» para que los presentes la admiren.
Darco le arrebata la llave a Samael, molesto lo ve con ojos afilados.
—Bien, espero estén listos, es posible que 354 muestre más estática, podríamos electrocutarnos en el intento.
Con la advertencia en el aire, los cinco científicos que los asistían salen dejándolos a solas con ZD.
— ¿Por qué hiciste eso Darco?
—Para que no estén aquí, no los necesitamos, solo me han hecho atrasarme en el trabajo.
—Como quieras. Debemos apresurarnos, Sannae ya regresó a la sede.
—Maldición —ingresan el código en completa concentración.
—Inicializando protocolo de control… —Darco está satisfecho, han logrado entrar sin perder más equipos especializados.
—Genial, logramos entrar, pero todo está muy revuelto —sobre la pantalla flotante, Samael arrastra su mano de norte a sur, de este a oeste, pero todo está igual de confuso, nunca antes habían visto esto en ningún ARM.
— ¿Qué es todo esto? —Darco intenta expandir zonas con menos nudos en el interior de ZD.
—ZD-354 ha creado sub-funciones y estas han creado nuevas ramas de seguridad, tardaremos en desenredar todo esto, pero ¿Te parece si nos enfocamos en esas telarañas doradas? Me parecen curiosas.
—Todas las telarañas son negras. ¿Por qué esas son de otro tono?
—Lo descubriremos en unos segundos.
Al tocar las telarañas chispas verdes vuelan de dos equipos de Mirae, Darco cierra los ojos exasperado, pero sabe que debe perder cosas para ganar esta batalla contra ZD.
Tardan casi 30 minutos en restablecer los parámetros para averiguar que esconden esas telarañas doradas, y es algo que ninguno de los dos tenía contemplado observar.
¡Lograron entrar en las memorias de ZD!
Y lo que tienen ante sus ojos los divierte, de una forma antinatural.
— ¿Esa es Ádamis Astra? —Samael la observa con asco palpable.
—Sí, es ella. ¿En dónde están? ¿Es el campo?
—Veamos de qué se trata, tal vez así comprendamos la resistencia que pone ZD-354 al ser reseteado.
En el recuerdo se ve a ZD cargando en brazos a Ádamis Astra, tiene puesta una ropa que solo indica una cosa: unión .
Detengo mi andar al llegar a lo que será nuestro nuevo hogar.
En el tiempo que ayudé a Rafayel con su propuesta, busqué materiales especiales para construir esta pequeña mansión, traté de llenarla con todas las cosas que le gustan a la señorita Astra, incluso pretendí replicar elementos de su antiguo hogar, por supuesto que añadí nuevos basándome en la personalidad y gustos de mi esposa.
— ¿Y bien? ¿Qué te parece? —espero frotándome las manos con avidez.
¿Es ansiedad lo que siento?
— ¿Qué es este lugar? No me digas que es de nosotros.
—Es toda tuya, mi querida Astra.
— ¡Me encanta! ¡Ed! ¡Es tan preciosa! —con la emoción brotando de sus poros, Astra intenta adentrarse a su nuevo hogar.
—Antes me gustaría que vieras algo más —le tomo el brazo y la pongo de espaldas.
Al recargarse en mí, noto como siente mi respiración y el vaivén de mi pecho metálico.
Cubro sus ojos con un listón de seda y la encamino a una última sorpresa que no nos espera muy lejos.
— ¿Estás lista? —beso su cabeza tratando de calmar mis nervios.
¿Qué tipo de reacción tendrá?
Las manos me tiemblan un poco.
— ¡Sí! ¡Quiero ver…! —parpadea regulando la luz que invade sus ojos.
—Es nuestro jardín trasero, tiene tus flores favoritas y por allá está un invernadero y…
— ¡Un columpio! ¡Siempre quise tener uno, Ed… llévame! —levanta sus brazos, la cargo entendiendo su petición.
La deposito con suavidad en el columpio de madera, alejándome lo suficiente, dejando que juegue un poco. Me siento en una banca de mármol y la espero grabando este momento. Al cansarse, suspira feliz y se acerca a mí.
Sentada a mi lado, me le acerco, temblando ligeramente, siento un zumbido en mis circuitos, cada componente de mi ser se alínea para lo que está por llegar. Mis sensores captan el suave aroma de su cabello, mientras me sonríe, al instante, mi programación se llena de cálidas emociones.
Siento que hay algo más allá de los datos que he procesado sobre el amor; es un deseo profundo de conectar, de compartir un instante que trasciende lo que ya me es conocido.
Con un movimiento suave inclino la cabeza, mis motores servos se mueven con precisión, pero hay un toque de nerviosismo en la manera en que extiendo la mano para acariciarle la mejilla. El contacto es electrizante; una corriente invisible la siento fluir entre nosotros.