Eta Carinae: Divergencia 9 TELARAÑAS
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9 TELARAÑAS

Debí imaginar que estaría esperándome. Me siento tan asqueado, que podría regurgitar mis circuitos en este mismo instante.

Samael lleva en sus manos un artefacto similar a unas esposas gruesas plateadas, tiene una luz azul electrizante, el sistema me indica peligro, presiento que mi capacidad de movilidad y comunicación pueden verse involucrados, pero ya no puedo hacer nada, me separaron del único ser viviente que me mantenía a la expectativa de un nuevo día, me han ganado.

Temo que al defenderme, retomen sus actividades violentas en contra de todo Cielo Espectral.

Camino con decisión y me planto frente a Darco, quiero intimidarlo, noto un gesto minúsculo de miedo que esconde viendo a sus costados.

— ¿Dónde estaba escondido OZ-06? —en camino hacia Mirae Corporation le hice un par de peticiones, ella me prometió que no revelaría la información de mi paradero. Ésta es la primera prueba que debe superar, de lo contrario no dudaré y actuaré contra todos los presentes, incluyéndola.

—Se escondía en Cielo Espectral; en campo abierto, por eso se les complicó localizarlo.

Para su gran desdicha tomé un solo descuido de uno de los habitantes de ese sitio que estaba de visita en la gran Ciudad; abasteciendo de verdura a un comercio cercano aquí.

Logré captar su nombre y eso me llevó a la pista que esperaba para tenerlo cara a cara.

— ¡No! ¡¿Cómo te atreves?! —me prometió que no diría nada, confié en ella, ahora irán a atacarlos y no podré estar ahí para proteger a nadie.

Debo evitarlo, debo ir a protegerlos.

Calor emana de mis ojos, las paredes, las personas y los ARM que están en la sala se tornan color rojo. Abro la boca para exhalar, vapor caliente se condensa acariciando mis colmillos que sobresalen.

No logro captarlo a tiempo, mucho menos evitarlo, me han esposado gracias a Samael, con un movimiento rápido accionó las esposas que volaron en un aro de luz azul en mi dirección, deteniendo mis intenciones de tomar por el cuello a OZ-06 y destruirla al instante.

¡Te vas a arrepentir por esto OZ-06!

Las manos se me pegan al cuerpo en una reacción antinatural.

Quiero moverme pero mi cuerpo se tensa por completo, el dolor se expande, dejándome en un estado de shock.

Golpes rítmicos atacan mi cabeza.

El dolor camina desde mis muñecas hasta los brazos, como cuchillos perforando mis tubos internos, con una intensidad insoportable, se desgarran. Quiero arrancarme la garganta para dejar de sentir esto.

Mi mandíbula se tensa con violencia, en un intento por suplicar muerdo mi lengua; desprendiendo un fragmento, con la vista gris la veo volar por los aires. El sabor metálico, frío y amargo invade mi boca, mezclado con el profundo dolor.

¡Que se detenga…!

Tengo miedo.

Apenas puedo ver y sentir, pero estoy seguro que Darco está frente a mí, burlándose junto a los demás científicos, lo aborrezco tanto que quisiera acabar con su existencia.

En medio de la desesperación, mi visión cambia, el sistema me indica algo, pero no lo entiendo, solo veo llamas bailando detrás de mis ojos.

Me fallan las piernas, el dolor es tan brutal que siento como si me cortaran por la mitad.

El aire se vuelve más escaso, pesado.

Me falta la respiración, es la primera vez que siento tal agonía.

Alguien grita pero no comprendo qué dice. Una petición agonizante que no logro procesar, y no me importa, no ahora.

Ya no distingo las figuras, el mundo… se desintegra en un segundo.

Lucho por mantener la consciencia, pero los sensores fallan, uno a uno.

“Mi querida Astra, solo espero que te encuentres bien”.

Esa misma tarde en Mirae Corporation.

—Señorita Rosemberg, ¿Qué está haciendo aquí? —Smuel recibe a Nina en la entrada de la sede, se ha visto en la necesidad de ir personalmente debido a rumores de mudanza, solo se está asegurando de la veracidad de los cotilleos.

—Quiero hablar con Sannae —exige de inmediato sin mirar a Smuel por mucho tiempo.

—La Directora no se encuentra, está verificando el estado de la nueva sede —se retuerce las manos, acomoda sus anteojos y revisa su aliento.

Nunca ha tenido a Nina tan cerca, su belleza y seriedad lo seducen.

—Entonces hablaré con Samael Garog, dile que necesito verlo con urgencia.

—En seguida, señorita benefactora —se va en busca de Samael, aunque sin ánimo; lo ha estado evitando todo el día, ya no quiere tener otro ojo morado.

Acercándose a la oficina, sacude sus manos y su voz tiembla por costumbre.

—Señor Gar-Garog —no se atreve a abrir la puerta—. Sé perfectamente que no desea ser interrumpido, pero la señorita Rosemberg desea verlo —escucha detrás de la puerta como cae un objeto pesado dentro de la oficina.

—Dile que iré enseguida —Samael abre sobresaltado—, y no le digas a nadie más que está aquí, entiendes. ¿Verdad Smuel?

—Enseguida señor —Smuel sale presuroso tropezando en más de una ocasión.

Abre la puerta torpemente provocándole una pequeña risa a Nina.

—Señorita Rosemberg, por favor sígame, él señor Garog la recibirá en un momento.

—Como digas —disimulando su diversión, sigue a Smuel que no deja de mirarla de reojo, Nina sonríe sintiéndose alagada.

La sonrisa de Nina no dura mucho más en su afilado rostro. La seriedad invade el ambiente de manera inmediata; la sede central está casi vacía y preguntas vuelan en su mente, atacándola sin piedad.

—Le pido disculpas, el señor Garog estará con usted en unos momentos —repite abriendo la puerta holográfica. Nina se apresura a entrar y tomar asiento—. Si desea algo de bebida, no dude en hacérmelo saber, estoy siempre a su disposición.

—Por ahora estoy bien… ¿Puedes repetirme tu nombre? —lo mira con ojos coquetos. Smuel no es solo un hombre inteligente y el asistente de Samael y Darco, también es un hombre atractivo y caballeroso, pero es tímido.

Lo que resalta más en su rostro cuadrado es; su mandíbula definida, lo varonil que es su sonrisa y su cara de niño bueno.

—Mi nombre es Smuel D'Amelio, señorita Rosemberg, me encuentro en la zona AD1700. Soy el encargado de realizar variedad de actividades tecnológicas —Nina le dedica una sonrisa tierna, por alguna extraña razón le parece un chico muy divertido.

—Es un gusto Smuel D’Amelio, esperaré a Samael, no tengo ninguna otra petición para ti.

—En ese caso yo me reti… —Nina lo interrumpe con tacto.

—Si me permites darte un consejo, me parece que deberías tomarte un descanso, no eres una máquina —se sonroja deliberadamente y la deja sola sin decir ni una sola palabra más.

Minutos después llega Samael, parece recién aseado.

Entra a la sala con una sonrisa deslumbrante.

—Señorita Rosemberg, es un placer verla de nuevo —le ofrece la mano pero lo ignora acomodándose en su asiento.

—Voy a ir al grano. Quiero que me digas si usaste el código maestro en ZD-354.

—No tengo permitido compartirle esa información, discúlpeme —examina sus uñas perfectamente limpias sin darle importancia a la mirada inquisidora de Nina.

—Tómalo como algo extraoficial, además, gracias a mis donaciones han podido crear innumerables ARM y avanzar en sus investigaciones.

—No debería pensar que solo por eso debe tener toda la información —Samael duda al inicio pero sabe que ésta es una oportunidad para ganarle terreno a Darco.

—Tengo derecho a saberlo, sin mi constante apoyo no hubieran logrado hacer ni un solo ARM tostador —Samael rueda los ojos al recordar al primer ARM doméstico que creó Mirae Corporation antes de su incorporación al empresa.

—Qué desconsiderado de mi parte —carraspea—.

Le ofrezco mis disculpas más sinceras. Respondiendo a su pregunta, no, no utilizamos el código, no fue necesario.

Una de nuestras adquisiciones fue en busca del ARM desaparecido —los ojos de Nina parecen haber cobrado vida al adoptar un brillo de éxtasis puro.

—Me dijeron que desconocían su paradero. ¿O acaso inventaron eso para entrar en mi hogar?

—No nos atreveríamos a faltarle el respeto de esa manera, señorita benefactora, ha sido complicado controlar a ese ARM desde su “nacimiento”.

—No sabes nada sobre él —masculla con apatía sin ser escuchada.

—Esa ARM policía se dedicó a rastrearlo exhaustivamente, tuvo sus complicaciones, por supuesto, pero logró hallarlo.

— ¡Samael te estoy hablando!

—Ahora que lo recuerdo no me ha entregado su informe de captura, lo solicitaré en unos instantes.

Se acerca a un dispositivo “GR” para escanear el código que tiene tatuado en su muñeca y solicitar el informe de OZ-06, pero Nina lo detiene.

—Eso no me interesa Garog solo quiero que me respondas.

— ¿Alguna otra cosa? —entorna los ojos porque cree haber resuelto todas las dudas de Nina. Samael parece corto de tiempo porque desea terminar la conversación lo más rápido que pueda. No sabe tratar a las damas.

— ¿Por qué no le pidieron a esa ARM policía que lo buscara desde un inicio?

—Desconocemos el despertar de la ARM, sigue siendo una interrogante para nosotros, no tenemos conocimiento de quién ni cuándo despertó. Sus datos no están en el sistema, por lo que seguimos investigando.

—Eso no es posible, a menos que se trate de…

—Sí —la interrumpe—, creemos lo mismo. ¿Recuerda la caza de robots de hace ocho años? En aquel momento no solo se perdieron ejemplares, también datos de nuevos prototipos, es posible que los datos de la ARM se hayan perdido en ese evento.

— ¿No saben quién la despertó? —Nina se acerca a Garog a una cabeza de distancia para intentar sacarle más información.

—Aún no, pero pronto esa interrogante será resuelta.

—Veo que no darás tu brazo a torcer —Nina rompe el momento, al ver que Samael no traicionará a Mirae—. ¿En dónde está ZD-354? quiero verlo, espero que no haya sido víctima de los piratas tecnológicos —se cruza de brazos dando por terminada la conversación.

—Está casi en perfectas condiciones, pero temo informarle que nadie tendrá acceso a él, no por ahora. Disculpe señorita, son órdenes de la Directora Sannae.

— ¿Es una broma? —brama exasperada—. No lo entiendes, no quiero que le hagan ningún cambio, déjenlo tal y como está —se rasca la barbilla mientras Samael visiblemente asombrado entorna los ojos.