7 PARADERO DESCONOCIDO #3
Ahora su verdadero problema es enfrentarse con la Directora Sannae en la sede central, debe darles su autorización para ejecutar el código BWIZZ en contra de ZD, y así poder recuperarlo definitivamente.
Al acercarse a la sede central la tensión entre ambos va en aumento. Son mentes calculadoras, pero le temen a su superior por las capacidades que tiene para destruirlos, y sobre todo por los ARM armados que la protegen y saben que puede usar en su contra sin ningún temor a la ley.
—Te lo advierto Garog —arremete acercándose disimuladamente—, mantengamos la información indispensable para nosotros, no debe existir ni una sola fuga o ambos acabaremos muy mal.
—No tienes que advertirme nada —se impone con autoridad y a Darco parece disgustarle esa actitud—, sé exactamente lo que debo hacer, deberías tomar ese consejo para ti y sobre todo meditarlo.
— ¡¿Eso qué significa?! —adentrándose a Mirae Corporation, Smuel los ve de lejos y se esconde bajo su escritorio. Tiene un ojo morado y parece que perdió un diente frontal.
—Debes controlarte mejor, todos nos están viendo —Samael ve a su alrededor y busca en los rostros presentes a Smuel, aquel científico “llorón” que siempre hace lo más pesado por ellos «no, no es que no sepan hacer el trabajo, prefieren usar sus cerebros para tareas que consideran “un privilegio”»
—Vayamos por mi matriz beta, ahí tengo el código —asintiendo de mala gana sigue a Darco, en silencio.
Es como si esperaran ver salir de entre las sombras a la Directora para que les arranque los ojos de un solo tajo. Pero para su gran suerte no se encuentra en las instalaciones.
—Todo listo —Darco teclea unos últimos algoritmos y se levanta de su asiento, empujando por error a Samael—. Digámosle a la Directora que esta directiva nos llevará directo a “354” y no lo olvides Samael —lo jala del brazo con una mirada fría que ya conoce bien—, discreción.
La directora tarda más de tres horas en regresar a la sede central y de muy mal humor. Tan solo de verlos en la sala de espera de su oficina le hierve el rostro.
— ¡Hazlos pasar, máquina inservible! —le grita a su ARM asistente.
—La directora los espera, tienen exactamente tres minutos —dice el ARM mecánicamente.
Ambos comparten miradas determinadas y entran alargados con los rostros relucientes «con expresiones que ya saben manejar para manipular a los demás.»
—Hablen de una vez —les exige al verlos sentarse con lentitud.
—Verá, la situación es algo complicada —inicia Samael.
Le explican detalladamente la inexplicable desaparición de ZD-354.
— ¡¿En dónde está ahora?!
—Por favor, no se altere, es por su salud.
— ¡Déjate de bromas Darco, responde ahora mismo!
—Lo enviamos a recolectar información sobre una mujer vecina a nuestra máxima benefactora —le mienten—, pero poco después perdimos comunicación con él por culpa de una tormenta eléctrica que se generó en la zona.
Es muy común ver lo voluble que es el clima en lugares que no son parte de la gran ciudad, y para los científicos es extraño ver como esos habitantes, prefieren experimentar los climas extremos a controlarlos mecánicamente.
— ¡¿Por qué esperaron tanto tiempo en actuar para recuperarlo?! —Les grita por su lentitud—. ¡Al estar tanto tiempo lejos de las instalaciones es dinero perdido para nosotros! —les explica en tono nada agradable.
—Lo sabemos —ambos bajan las cabezas, intentando parecer sumisos.
—Escúchenme bien, si no logran recuperarlo toda su inversión, la que han hecho en la empresa, se eliminará de la base de datos.
— ¿Qué…? —la amenaza los deja paralizados con los rostros pálidos, manos heladas y temblorosas, al recordar amargamente que toda su riqueza está en manos de Mirae Corporation, un gran descuido de su parte.
—Tienen hasta mañana para traerme a ese ARM, si no lo logran pueden irse despidiendo de sus actuales empleos —sentencia en tono de burla y les ordena salir de su oficina.
— ¡Tenemos que apresurarnos! —Samael empuja a Darco al dirigirse al estudio, donde se manipulan a la distancia a todos los ejemplares de Mirae Corporation, sitio que conocen de maravilla, desde ahí llamaban incontables veces a ZD, pero él los ignoraba vez tras vez.
— ¡Quiero a todo mundo fuera de ésta sala! —al entrar la voz de Samael resuena en cada frío rincón.
Los científicos obedecen, algunos a regañadientes, pero saben que es mejor salir del camino de esos dos o te harán la vida imposible.
— ¡Dejen sus equipos en funcionamiento! —Darco se apresura a escanear el chip «que tiene implantado en su muñeca» directamente a la matriz beta, ahora tiene la autorización de la Directora y no desea perder más tiempo.
— ¡¿Qué esperas Darco?! ¡Hazlo ya! —presiona Samael golpeando con sus puños la mesa.
Una mujer aparece en la sala, toma del brazo a Darco impidiéndole ejecutar el código BWIZZ.
—Deténganse, no es necesario activar ese código, me encargaré de traer de vuelta a ZD-354. Tengo su ubicación exacta, él ya no será una molestia para Mirae Corporation.
La tensión se materializa, mientras todos se miran con desconfianza.