Eta Carinae: Divergencia 6 SALVAGUARDAS NEUTRALIZADAS
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6 SALVAGUARDAS NEUTRALIZADAS

L os primeros rayos de sol inundan la habitación, el calor de la mañana me abraza de manera sutil.

La señorita Astra descansa a mi lado, su rostro está a escasos centímetros del mío. El calor de su aliento hace que se me erice la piel.

Ya estoy acostumbrado a esta cercanía, pero hay algo distinto en el ambiente que me invade; un cosquilleo en mis dedos aparece junto a la tentación de acariciar su cabello, pero mi respeto por ella me detiene.

Anoche, mientras la señorita dormía, me tomé la libertad de reparar las ventanas de la entrada, ya no volverán a abrirse en medio de la noche y perturbar su sueño.

Salgo de su hogar en completo silencio, tengo pensado buscar consejos de Rafayel, para disminuir los niveles de estrés de la señorita Astra, y por lo que he visto hasta ahora, me parece que él ha encontrado una manera profunda de conectar con Samantha, quizás pueda ayudarme a entender mejor a la señorita Astra.

De camino a su casa, el aroma de la mañana me acaricia: es un fragante toque de jazmín que proviene de la jardinera frontal de su hogar, es un aroma realmente distintivo.

—Toc, toc —golpeo a su puerta con cierta delicadeza.

Son apenas las primeras horas del día y hoy no va al campo a trabajar. No quiero perturbarlo en caso de estar descansando.

Después de unos segundos la puerta se abre con lentitud, Rafayel me recibe con una sonrisa débil y el cabello desordenado.

— ¡ZD! —se frota los ojos con avidez—. ¿Qué haces aquí tan temprano?

—parece listo para ir a la cosecha. Tal vez olvidó que es su día de descanso —.

Me alegra verte por aquí amigo —me aprieta la mano muy fuerte, le gusta hacer eso, intenta causarme dolor pero siempre es el primero en ceder—. ¿Sucedió algo? Te veo algo preocupado.

—Quiero que seas el primero en conocer mis intenciones de cortejo con la señorita Astra, aunque desconozco el camino que debo tomar —Rafayel se sorprende de más al dejar caer la cubeta de agua que lleva en las manos, haciéndola derramar sobre sus botas de trabajo.

—Espera, ZD. ¿Estás hablando en serio? —la curiosidad brilla en sus ojos.

—Así es Rafayel.

Al hacer un análisis rápido los resultados me indican que puedo expresarme con cierta libertad hacia él.

—No creí que tuvieras esas… no sé cómo decirlo —se rasca la cabeza mientras recoge la cubeta y camina hacia la pileta para llenarla otra vez.

—Puedes llamarlo capacidad, yo tampoco era consciente de esa particularidad en mis sistemas —camino a su lado sintiendo la tierra húmeda bajo mis pies, se desliza entre mis dedos sintéticos—. Quiero experimentar las emociones humanas al lado de ella, por eso le propuse ser mi pareja romántica.

Al ofrecerle mi ayuda, tomo la cubeta de sus manos, me agradece con una palmada en la espalda.

Caminamos codo a codo hacia la jardinera que está detrás de su casa.

—Todos en Cielo Espectral somos conscientes de tu cercanía con Ádamis, pero esta confesión, vaya, es impactante —llegamos a su cosecha de jitomate y me indica dónde dejar la cubeta de agua.

— ¿Podrías explicarme por qué es un gran impacto para ti? —me acerco y lo miro directo a los ojos, se ve un poco cansado, probablemente no ha dormido bien en los últimos días.

—Es que Ádamis y tu son… —se detiene a escoger sus palabras. Detecto su intención de no herirme: es muy considerado de su parte — bastante diferentes, las personas pueden no-no verlos con buenos ojos.

—La opinión pública es algo que no me interesa, no te preocupes por eso —arquea una ceja y abre poco su boca mostrando su colmillo ligeramente afilado.

—No puedo evitarlo hermano, siempre me preocuparé de lo que piensen los demás de Ádamis —suspira viendo el suelo mientras juega nerviosamente con sus dedos.

—Entiendo tus inquietudes, pero no debes temer, no dejaré que en mi presencia se atrevan a hablar mal de ella. Realmente lo que más me importa es como me siento a su lado y ella al mío — me sincero con él y siento cómo la determinación se expande en mi interior .

—En ese caso —se rasca la cabeza y asiente sin parar—, dime qué necesitas saber, te lo diré todo.

—Quiero saber tus tácticas para mantener feliz a Samantha.

— ¿A Samantha? —Responde con una pizca de ironía—. Sam es un torbellino de emociones, es muy diferente a Ádamis.

—Lo he notado.

—Estar con Sam ha sido un verdadero desafío, nos conocimos de una manera poco agradable —pone un brazo sobre mi cuello y me jala hacia él, haciendo un ambiente más privado.

— ¿Me contarías un poco?

— ¡Por supuesto hermano! Aquel día había sido regañado por mi padre, y fui enviado a trabajar a los establos —comienza a relatar mientras sus ojos se desvían al gran pastizal que tenemos al frente—.

Los establos es el lugar que más aborrezco en el mundo, pero obedecí como el buen muchacho que intentaba ser y…

—se queda sin palabras, atrapado en el recuerdo.

— ¿Qué sucedió? —pregunto apresurado para traerlo de vuelta al presente.

—No obedecí sus órdenes, no quería dejar reluciente ese lugar, solo me relajé sobre la paja fresca, puse una pierna sobre mi rodilla izquierda y me perdí en el cielo por un buen rato, pero entonces escuché a un señor «el mejor amigo de mi padre» gritar rabiosamente a lo lejos, le exigía a alguien que regresara o lo molería a golpes.

— ¿Quién era ese hombre? —me alejo un poco para captar mejor su expresión y analizar sus emociones. Me toma nuevamente del cuello, interrumpiendo mi curiosidad.

—No quise averiguar, solo me traería más trabajo, así que cerré los ojos, me relajé y entonces algo horrible pasó —gira el rostro viéndome serio—.

Escuché pasos acercarse, creí que era mi padre —una risa estruendosa se le escapa de la boca—.

Me levanté tan rápido como pude y fingí limpiar, en ese momento los pasos se dirigieron hacia mí, giré lo más rápido que pude pero un cuerpecito me impactó con gran fuerza.

Ambos caímos en el estiércol, y eso no fue lo peor, espera…

—una carcajada escapa de mi boca y Rafayel divertido me hace callar con una mano—.

Al ver que era una niña menor que yo, la abracé y giré sobre mi propio eje para no caer encima de ella.

Detecto un acto de caballerosidad a temprana edad.

—Para mi desgracia, tenía la boca abierta. ¡No te imaginas cuántos días pasé vomitando después de eso! Mi castigo fue limpiar el estiércol a diario por más de tres meses. ¡Un verdadero infierno!

—Que humillante. ¿Qué más sucedió?

—Después de ayudarme a limpiar el estiércol de mi rostro; la pequeña me dijo su nombre: «Samantha Venois», su voz era tan dulce que me hechizó. Tenía un acento muy francés, se me complicaba comprenderla al inicio.

— ¿Qué fue lo que hizo para enfurecer al amigo de tu padre?

—Hizo enojar a su abuelo por cortarle el cabello a su amiga, la estaba persiguiendo para raparla y darle una lección, pero logró escapar a tiempo.

Cuando la vio un poco salpicada de estiércol, dejó de lado su rabia y sentenció que ese era castigo suficiente.

Desde ese momento nos encontrábamos con más frecuencia, por supuesto que nos molestábamos el uno al otro como cualquier niño, pero la tensión se fue transformando lentamente.

—Recabando información.

—Sin saberlo —continúa—, tenía detalles con ella bastante cursis: le obsequiaba anillos, collares y coronas de flores.

Samantha las recibía con cariño, hasta que un día me agradeció dándome un tierno beso en la mejilla.

Para cuando éramos adolescentes decidimos empezar nuestra relación.

Estuve a su lado en momentos difíciles, como cuando su abuelo enfermó y no tenían suficiente dinero para comer.

Con ayuda de mi padre encontré un trabajo cerca de aquí y logré apoyarla un poco, en realidad todos los vecinos nos ayudaron.

—Ahora comprendo mejor lo estrecha que es tu relación con Samantha y con la señorita Astra. Analizaré la información que has compartido conmigo más tarde.

—Esa característica tuya me parece muy intrigante ZD. —nos alejamos lo suficiente para dejar que el viento corra entre nosotros.

— ¿Qué te parece intrigante Rafayel? Así es mi programación.

—Me pregunto si alguna vez podrás actuar sin tener que procesarlo todo —le respondo gentilmente para sacarlo de su duda.

—Algunos ARM como yo tenemos un sistema de procesamiento igual de rápido que el pensamiento humano. Y… lo más recomendable es no actuar antes de haber procesado toda la información, eso también va para los humanos.

Detecto un posible error en mi sistema: Ya he actuado antes sin procesar información.

—En verdad espero que seas un ARM diferente, que no seas igual al resto.

— ¿A qué te refieres?

—Ya sabes, espero que logres grandes cosas con tu capacidad médica. Cambiando un poco de tema, debo confesarte algo muy importante —de nuevo me toma del cuello—. Es un secreto pero le pediré a Samantha que sea mi esposa.

— ¿Esposa?

— ¡ZD! ¡Qué alegría me da verte de nuevo! —Samantha interrumpe nuestra conversación. Sus mejillas rosadas brillan como dos faros.

—Señorita Samantha, buen día —hago una reverencia.

—Galante como siempre ZD. Lamento tener que quitarte por unos momentos a Rafayel, espero no sea problema.

—En lo absoluto, ya debo regresar con la señorita Astra antes que despierte, porque prepararé su desayuno.

— ¡Qué atento de tu parte ZD! ojalá todos fueran como tú —hace énfasis en sus últimas palabras viendo seriamente a Rafayel, detecto la indirecta .

—Deberías prepararle el desayuno. ¿No te parece hermano? —le susurro incomodándolo un poco pero parece divertirse.

—Ni me lo digas; todos los días me lo repite.

—Te agradezco por la información Rafayel.

—Espera hermano, no te he contado nada sobre Ádamis.

—Es cierto que la señorita Astra es diferente a tu compañera romántica, pero hay algo en lo que me parece son iguales.

— ¿En serio? ¿En qué?, las conozco desde hace años y nunca he visto nada que tengan en común.

—Tienen una fascinación por las pequeñas cosas de la vida.

Me despido de ambos y siento un cálido latido dentro del cuerpo de Samantha, lo siento como el suave murmullo de un tambor.