Eta Carinae: Divergencia 5 BAJO LA LUNA #2
15%

5 BAJO LA LUNA #2

Pero… mis preocupaciones solo aumentan, es muy probable que estén recopilando información de mis aliados, y tal vez hasta de los lugares que he usado para esconderme.

La disonancia regresa y la promesa que mis amigos me hicieron pesa en mi conciencia, no permitiré que su lealtad los ponga en mayor peligro.

Lo irónico de todo esto es mi posición: justo frente a ellos, encubierto, y aún no me han notado.

Su tasa de error es minúscula, lo sé muy bien, lo tengo calculado, también sé que es cuestión de tiempo antes de que mi rastro sea identificado, pero ellos no saben que durante mi tiempo de prueba en Mirae Corporation «para seducir y captar la atención de varias damas», me fui alimentando de herramientas perfectas.

Creé protecciones en mi sistema que eliminan mi rastro sin levantar sospecha en la sede central, señuelos que silencian mi esencia, para evitar ser identificado por sus rastreadores dándoles una localización falsa instantánea.

Y ni así, ni una sola vez notaron que no estaba en el lugar al que me ordenaban revisar y explorar.

Aunque tenía esa ventaja no abusé de ella.

Me parece que esta vez estoy superando mis propios cálculos, jugando con algo que ni yo mismo anticipé por completo.

Hasta hoy ya han pasado casi dos semanas que escapé de la Sede Central, y puedo casi asegurar que he logrado desvincularme de Mirae Corporation con una eficacia que roza la perfección.

El único problema que genera una anomalía en mi matriz de datos; es el dispositivo en mi cavidad pectoral que se enciende con frecuencia, hiriéndome, su extracción o neutralización es un enigma que mis algoritmos no logran descifrar.

Pero para mantener esta distracción y evitar dirijan sus recursos de búsqueda hacia la señorita Astra, la instruí para que mantenga su rutina previa a mi reincorporación en su vida, así no generará alertas a nuestros perseguidores.

Por desgracia he notado con claridad, que la señorita Astra exhibe una notable deficiencia en la simulación de la infelicidad, es demasiado expresiva y natural que resulta contraproducente a nuestra misión actual.

Los análisis de predicción me indican altas probabilidades de ser identificados en poco tiempo, y en consecuencia ser separados de nuevo.

Pero ya tomé una decisión, debo dejar de lado esa inquietud, mi prioridad es proteger a todos los miembros de nuestro grupo en el presente, y dedicar mis ciclos de procesamiento a disfrutar de su compañía.

Encaminado a un pequeño taller de herramientas y algunas cajas con frutas de temporada, me preparo para mi misión del día.

La tenue luz entra por las grietas de las paredes de madera, creando un ambiente de calidez y confianza.

— ¿Intentarás el estado de inconciencia?

—le platiqué lo importante que es mantener mi sistema en modo suspensión, así encontraré una forma eficaz de: neutralizar o extraer el dispositivo que puede llegar a controlarme en el futuro.

Muy contenta se ha ofrecido a cuidarme en mi estado de vulnerabilidad, aprecio su gesto, me parece tierna .

—Es correcto señorita Astra —al sentarme en la paja me toma del rostro y me planta un beso en la frente. Cierro los ojos disfrutando de su cálido gesto. Ya se le hizo costumbre besarme las manos, la frente y mis ojos, ahora no me resulta extraño su comportamiento, no la evado ni la alejo más.

—En ese caso, ponte cómodo, te cuidaré mientras estás dormido, haré guardia —le ofrezco una sonrisa, aprendí a hacerlo hace poco, justo como las que ella me ofrece todas las mañanas al despertar a mi lado.

La veo concentrada sacando objetos de una bolsa grande color oro.

—Recuerde señorita Astra, debe ser precavida, los agentes de Mirae Corporation nos tienen en la mira.

—Lo sé —gruñe triste—. ¿Entonces debería dejarte solo? —asiento replicando su mueca de tristeza.

—Es lo mejor, por ahora, en verdad no deseo ponerla en riesgo, señorita Astra. Pero no debe preocuparse tanto, aquí estoy a salvo, solo tardaré un poco en completar mi propósito.

— ¿Y si tardas en despertar? ¿Cuánto tiempo te tomará?

—No estoy muy seguro, podrían ser horas o… días —frunce el ceño, su preocupación es evidente.

—Es una estimación aproximada, señorita, lo descubriré una vez inicie el programa —me mira con decisión suspirando con melancolía.

—No importa cuánto tiempo te tomes, estaré aquí para cuando despiertes, te lo prometo.

Compartimos unas últimas miradas antes de irme a dormir. Con delicadeza coloca una manta sobre mis piernas, y me viste con un gorro de patrones en diferentes colores.

—Así nadie sospechará de ti, y mira, cubre a la perfección tus partes robotizadas.

— ¿Cree que el gorro sea suficiente? —le digo en un ligero tono de broma que recibe con una cálida sonrisa.

La tensión se alivia un poco mientras compartimos miradas significativas.

—Iniciando sistema de hibernación… —pronuncio en voz suave.

La luz en mis ojos se atenúa mientras la señorita Astra me observa con una mezcla de esperanza y ansiedad, no conoce los detalles de mi misión, pero está segura que mi destino depende de esta decisión.

—No… ya basta —es la voz de la señorita Astra.

No entiendo qué sucede, desconozco el tiempo que ha pasado desde que inicié la hibernación, el análisis de los resultados es…

— ¡Dije que no me iré de aquí! —escucho su voz con mayor claridad y fuerza.

— ¡Esto está mal Ádamis! ¡Ni siquiera es un ser humano! Lo reportaré con Mirae Corporation —una voz áspera se presenta en este momento de incertidumbre, intuyo que es un hombre joven.

Un golpe seco resuena en el prado, mi cuerpo tarda unos segundos en iniciarse.

Al abrir los ojos noto señales de pelea, la paja frente a mí luce desordenada, e identifico huellas; unas pequeñas y otras grandes, parecen ser de la señorita Astra y… ¿Las de un hombre?

Apresurado salgo de la cabaña llena de materiales especiales para la cosecha y me encuentro con una escena insatisfactoria: un hombre joven, calculo 27 años, 186 cm, sus ojos grises llenos de furia hacen un mal contraste con su vestimenta prosaica, toma con rudeza el brazo de la señorita Astra, quien decidida a no dejarme, se aferra al pasto verde, suplicando; la deje en paz.

No espero ni un segundo más y llego a su lado a toda velocidad, el hombre extraño tiene una mirada incrédula y toma una postura rígida repentina.

— ¿Quién eres? ¿Por qué tomaste de esa manera a la señorita Astra? —me planto frente a él, dispuesto a luchar por la integridad de la señorita. Esta es la segunda vez que decido no ser respetuoso frente a un humano.

—Tú solo eres un pedazo de chatarra —con el dedo índice golpea mi cavidad pectoral haciéndolo resonar.

— ¡Déjalo en paz Lucius! —la señorita Astra intenta colocarse frente a mí, en un intento desesperado de protección maternal.

—Señorita Astra, no se preocupe por mí, aquel toque fue inútil para herirme —quiero tranquilizarla, pero el hombre interviene en nuestra conversación.

— ¡¿Te burlas de mí?! —“Lucius” me empuja con toda su fuerza hacia atrás, pero no logra moverme ni dos centímetros. Con la boca entreabierta me observa con recelo, dispuesto a propinarme un golpe en el rostro, pero se limita a cerrar el puño y verme por encima del hombro.

— ¡Lucius Reid! ¡Por favor vete! —interviene desesperada por apaciguar el ambiente, pero es demasiado tarde, algo dentro de mí se está sobrecalentando.

— ¡Te irás conmigo! ¡Nosotros pertenecemos a otro lugar! ¡Nunca debimos separarnos! —la toma de nuevo del brazo, y observo la escena analizando la situación:

No tengo información suficiente para actuar, debo recabar información sobre “Lucius Reid”

¿Pero ahora qué debo hacer?

No quiero estar lejos de Ádamis Astra.

Detectando como amenaza a: “Lucius Reid”.

Objetivo centrado… Activando protocolo de defensa.

Me dirijo a ellos a gran velocidad, sin detenerme para ver alrededor y descartar la presencia de drones y agentes de Mirae Corporation. Llego más rápido de lo que “Lucius Reid” esperaba.

Con sutileza, cargo a la señorita Astra en mis brazos, y con mi mano libre empujo con cierta fuerza a Lucius Reid, lo suficiente para darle una advertencia. Termina con expresión pálida.

—Ed Zill ¿Pero qué has hecho…? —trata de decir, pero una carcajada incrédula resuena en el viento.

— ¡Máquina inservible! —Lucius se levanta quitando la tierra de su ropa—. ¡Te ordeno que te alejes y nos dejes en paz!

—No recibo órdenes “tuyas” —mi voz es más fuerte que la suya.

—No entiendo el propósito de tu existencia.

—Te lo explicaré —no me dejo intimidar e intervengo rápidamente.

—Solo existes para ayudarles a los ricos, para hacerles la vida más fácil, pero en realidad solo le quitas el trabajo a mucha gente, personas como las que habitan en Cielo Espectral —con el rostro levantado y la boca un poco torcida por la furia, Lucius Reid escupe las palabras, caminando con pesadez en mi dirección.

Preparando sistema de ataque…

— ¡Eso no es verdad! —grito exasperado, esas difamaciones me enfurecen.

Tiembla en mis brazos; la señorita Astra me escucha gritar por primera vez, también es una revelación para mí; nunca antes había sentido furia incontenible y mi voz suena aún más metálica y fría que antes. Ya había logrado disminuir su resonancia, pero no la contuve esta vez.

— ¡Yo no le he quitado el trabajo a nadie y nunca le haría daño a…!

— ¿A nadie? ¿Y qué soy yo? ¿No cuenta lo que acabas de hacerme? —muestra sus manos ligeramente cortadas.

—Tú provocaste ésta reacción en mi sistema. La señorita en repetidas ocasiones dejó claro que no iría contigo, te exigió que la dejaras tranquila, y no comprendiste, quisiste llevarla a la fuerza, no te lo iba a permitir.

Se toma más de un minuto para mirarnos en silencio con una sonrisa burlona.

La señorita Astra se sujeta con fuerza a mi cuello, y esconde su rostro tras mi nuca, haciendo que Lucius ría cansadamente, podría decir que se ve asqueado.