4 ORTIGAS Y ESPINAS
N o fue buena idea dormir hasta tarde, pero la luna llena aún brilla en mi memoria, y la plática que tuve con Ed Zill me parece irreal.
Me incorporo en la cama decidida a darle la bienvenida a un nuevo día, pero un pinchazo en la cabeza me hace detenerme.
—Respira, solo respira…
Me duele un poco la cabeza, debería comer algo para apaciguar la incomodidad.
Pero honestamente no tengo arrepentimientos, ayer logré conocer un poco más a Ed Zill y me resulta alguien agradable.
Antes tenía una perspectiva diferente sobre los ARM, incluso cuando lo conocí le tenía rechazo, me da pena admitirlo, pero hasta ahora sigo un poco en alerta. Sé muy bien que es una creación de Mirae Corporation y solo sigue órdenes de ellos pero…
— ¡Ya fue suficiente! —sacudo la cabeza y salto de la cama con torpeza.
Debo abrir las ventanas y dejar que el sol me impregne la piel y aleje esos malos pensamientos.
— ¡Qué delicia!
Me encanta hacer esto por las mañanas, me hace sentir renovada.
—Debo apresurarme, ayer quedé con Ed de ayudar a Sam en las cosechas. ¡Si tenemos un poco de suerte; este año lograremos tener las mejores fresas!
—Sí, creo que esta ropa es la adecuada —me pongo un vestido largo, tomo un abrigo pálido y salgo de la habitación—, aunque el sol impone respeto el viento es algo frío.
Qué extraño, al llegar a la sala un viento inesperado es acompañado de un silencio aterrador.
—No lo entiendo, hace días que mi hogar no se sentía así; frío y solitario —murmuro esperando no ser escuchada por él.
— ¡Ed Zill! ¡Si estás afuera puedes pasar!
Espero verlo entrar elegante por la puerta, pero no sucede.
Me pregunto dónde estará metido.
¡Ay estas ventanas me siguen sacando de quicio! Aún es un misterio por qué aparecen abiertas en las mañanas. Debería pedirle a Ed que me ayude a repararlas.
—Ed Zill, ¿Dónde te has metido?
Debo buscarlo en los alrededores, o tal vez con mis amigos. Ed y ellos se han vuelto más cercanos.
—Iré por ti Ed, pero sigo sin entender por qué la casa se siente tan vacía sin ti, y estoy un poco ansiosa por encontrarte.
¿Qué es esta extraña necesidad?
Apresurada tomo un poco de comida para el camino, por ahora los frutos secos me salvarán, y esa barrita de avena también me la llevo.
Salgo de la casa con una inquietud que me inunda las entrañas, espero que se encuentre bien.
Siento que el tiempo me está jugando una trampa y si no me apresuro, es probable que Ed Zill no vuelva a mi lado.
—No, no debo pensar así, la simple idea me hace sentir un nudo en el estómago.
Llego sin aliento a casa de Sam, pero no veo a Ed por ningún lado.
— ¡Debe ser una broma! — las manos me duelen de tanto frotarlas.
Debo calmarme, tal vez esté en otro lugar, solo que no lo he visto aún.
— ¿Ádamis? ¿Qué sucede? —Sam se apresura al verme tambalear en la entrada.
—Ayer ZD-354 estaba bien. ¿¡En dónde estará!?
Se me oscurece la vista, la ansiedad está regresando.
— ¿No encuentras a ZD? Debe estar en el campo, siempre camina al amanecer.
—No, él siempre me avisa cuando planea dar sus caminatas. Esta vez no me dijo nada, por eso quiero saber si está bien.
— ¿Por qué no estaría bien? Nadie de aquí le haría daño, todos en Cielo Espectral lo adoramos.
Al verme frotar las manos con brusquedad me abraza, sé que intenta consolarme.
—No sé cómo explicar lo que siento, es solo una enorme inquietud, presiento que alguien le hizo algo, o tal vez fueron los de Mirae Corporation —no logro evitarlo, mis ojos están inundados de lágrimas.
No quiero pensar en esas posibilidades, pero mi mente no deja de dar vueltas.
¡Por supuesto que sé que Ed es un súper robot autónomo!
¿Pero por qué tengo el presentimiento de que Mirae puede “herirlo”?
—No quiero verte así ni un minuto más Ádamis, tranquila, iré a preguntarle a los vecinos si alguien lo ha visto —Rafayel sale de la cocina al escuchar mi voz entre cortada, no espera respuesta y sale corriendo.
— ¡Ten cuidado Rafa! —Sam lo despide con la mano—. Y ahora tú, ven y siéntate, no quiero verte desmayada.
La sigo al sofá y toma mis manos que tenía apoyadas en mis muslos.
—Debes calmarte, ZD-354 es un ARM, nadie puede lastimarlo.
— ¿Y si vienen del pueblo vecino y lo llevan con los piratas? Lo desmantelarán y lo venderán por partes.
—No Ádamis, eso no va a pasar —me toma el rostro con ambas manos para asegurarse que la escuche—.
Todavía recuerdo la arma con la que nos apuntó a Rafa y a mí cuando lo conocimos.
Nadie le podría hacer frente a eso, a menos que tengan un ARM militar que logre doblegarlo, lo cual es imposible —termina al verme horrorizada.
—Los saqueadores tienen ese tipo de ARM… ¿Lo entiendes ahora Sam?
—Basta, ven aquí —sus brazos me reconfortan.
— ¡Ya ha pasado media hora! ¡Estoy desesperándome Sam! —me levanto de un salto del sofá.
— ¿Sabes a qué hora desapareció?
—Fue en la madrugada… Solo olvídalo, iré a buscarlo en donde estuvimos anoche.
Tomo mi bolso de mano y camino hacia la entrada, pero la mano de Sam me detiene.
Se ve muy tranquila. ¿¡Acaso soy la única preocupada aquí!?
— ¿Qué sucede Sam? —libero mi brazo de su agarre.
Está viéndome muy extraño, me incomoda.
—Quiero preguntarte algo…
—Debes estar bromeando.
—Vamos Ádamis, sé honesta conmigo, ¿Qué sucedió entre ZD y tú anoche? ¿Es verdad que pasaron la noche juntos? ¿Qué hicieron?, quiero saberlo todo.
—No puedo creerlo —su mente cochambrosa siempre sale a relucir en los peores momentos—. ¡No pasó nada Samantha! ¡Él es un verdadero caballero!
—Se te olvida que solo es un ARM, no es un hombre, es posible que ser caballeroso esté en su programación.
Él no es así, pero no quiero darle explicaciones.
—Basta ya Sam.
—A mí no me sacas de la cabeza que algo sucedió entre ustedes, aunque no fuera algo físico. Además, desde que llegaste con él, han dormido en la misma habitación.
No quiero discutir, solo me iré y la dejaré con la duda.
Me apresuro a llegar al prado de flores silvestres.
Tengo la esperanza de verlo examinando las flores pero… mi corazón se vuelve a despedazar.
—No puede ser, no estás aquí… ¿Acaso me has abandonado?
No quiero llorar pero mis ojos se están llenando de lágrimas, me arden.
No quiero sentir esto de nuevo. ¡No otra vez!
—Debo regresar, los demás deben tener alguna noticia.
Ya me duelen los pies de tanto caminar.
— ¡Sam! —llego a su casa con premura—. ¿Tienen alguna novedad? —niega evadiendo mi mirada—. No puedo creer que los vecinos no lo hayan visto. Espero que Rafayel tenga mejores noticias.
—Confía en él, siempre resuelve todo para mejor… ¡Mira, ahí viene!
— ¡Rafayel! ¿Qué sucedió? ¿Lo encontraste cierto? —corro hacia la entrada, viene todo sudado.
Suplicante espero su respuesta, intento forzar una sonrisa para parecer fuerte.
—ZD ya no está en el pueblo, lo lamento, se fue —intenta suavizar su tono—. El señor Roppulos lo vio en la entrada de Cielo Espectral, dijo que ZD no le dijo nada, solo hizo una reverencia y partió a gran velocidad, sí, así es, fue a la gran Ciudad.
Ed se fue sin decirme nada. Un bate invisible me golpea directo en el pecho.
—Tenemos que ir a buscarlo, Samantha, Rafayel, por favor necesito su ayuda —las palabras entrecortadas apenas salen de mi boca—, debo encontrarlo.
Me ven con una sombra de duda que invade sus rostros.
Me toman por los brazos y alejan de la multitud para hablar en privado.
— ¿Qué sucede contigo? —Sam me acaricia el rostro, justo como lo hacía cuando éramos niñas e intentaba calmarme.
— ¿De qué hablas Sam?, no me pasa nada —en un intento por disimular le aparto la mano, pero sus miradas me hacen bajar los hombros.
—Sam y yo creemos que Mirae Corporation solo te prestó a ZD-354 para traerte a salvo a casa —Rafayel me ve de una forma extraña, es como si deseara que yo les creyera—.
Además, fuiste a amenazarlos por no haberte dado tu beca completa, y aquí entra algo sumamente extraño: ¿Con qué motivos te prestaron a ZD tanto tiempo?
—Eso tampoco lo sé Rafayel. Por eso quiero ir a buscarlo, necesito que me dé respuestas.
—Ádamis —Sam lo interrumpe—, yo pienso que te estás adentrando en un camino peligroso —con mirada escrutadora me interroga—. No, no estoy hablando de Mirae Corporation, es sobre tus sentimientos hacia ZD.
Me siento acorralada por ambos.
¡Están atacándome sin justificación alguna!
—No tengo sentimientos por ZD-354 —protesto con firmeza, pero una duda se cuela en mi mente: ¿En verdad no tengo sentimientos por Ed?
—Chicos, solo me preocupo por él —trato de explicarles—, no sé cómo decirles, pero estoy segura que él estuvo aquí para todos nosotros, nos ayudó, y a ti principalmente Samantha, nosotros debemos devolverle su libertad.
—Él no te pertenece y lo sabes amiga —Rafayel me aprieta el hombro—, y sabes mejor que nadie que los ARM no tienen sentido de libertad o aprisionamiento, ellos conocen el motivo de su existencia, están programados para seguir a sus creadores en la misión que les fue encomendada.
—Él es… diferente, todos lo vimos —no me responden, se limitan a compartir miradas tensas.
— ¿Acaso les gustaría verlo en un aparador? —les pregunto llena de frustración—. ¿Siendo el guardaespaldas de algún niño rico como los que vimos en la gran Ciudad? ¿Reduciendo su gran capacidad de ayudar a los menos beneficiados?
Parece que debo irme sola, doy media vuelta, estoy decidida, lo buscaré, aunque me metan a la prisión ilegal de Mirae.
¡Solo quiero saber si está bien! ¡Y sobre todo que me diga por qué se fue!
—Ádamis, espera, iremos contigo —Rafayel me apoya.
—Iremos, pero debes pensar qué harás en el futuro con todo esto —les doy un abrazo por su eterno apoyo.
—Ya me preocuparé de lo que viene después, ahora solo quiero ver de nuevo a ese ser de ojos color nébula.
—No entiende nuestras palabras, Sam —susurran a mis espaldas—, pero debemos ayudarla a cerrar éste capítulo con ZD.
—Sí, creo que tienes razón, conociéndola no podrá ni siquiera dormir hasta verlo de nuevo.
Con determinación nos dirigimos a la entrada de Cielo Espectral, deberemos tomar algunos transportes para llegar a la gran ciudad.