Estoy muerto y es culpa tuya Capítulo 24
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Capítulo 24

El móvil de Anabel González se iluminó sobre la mesa.

En el camerino solo estaban ella y su maquilladora Rosita.

Le pidió que saliera. Era un mensaje de audio de Dani: «En una hora conectarás conmigo en directo.

Estaré en la puerta del edificio donde BallYou tiene su sede.

Van a detener a Jaime Peñascal Junior por ser el cerebro de un entramado de apuestas en partidos de fútbol.

También van a detener a su padre. A los de deportes les he dicho que fueran a la casa del presidente del Riviera y esperasen órdenes, pero primero me das paso a mí, ¿ok? Un beso».

Sesenta minutos después, Anabel González daba los buenos días a los espectadores como cada mañana y cuando estaba a punto de comenzar a enumerar los contenidos del programa, se llevó la mano al pinganillo para simular que le estaban diciendo algo. La televisión es puro espectáculo.

—Sí, perdona. Me dicen que tenemos una noticia de última hora. Nos marchamos a la entrada del rascacielos Europa, junto al estadio del Riviera C. F. Dani García, buenos días, ¿qué tienes que contarnos?

En la doble ventana, con un abrigo rojo y con el pelo moreno moviéndose por la brisa, la reportera asentía seria a las palabras de su jefa.

Oyó el paso. Ella sintió que su vida cambiaba.

Adiós relaciones públicas. Adiós trabajos temporales.

Adiós a becas mal pagadas. Adiós a tener que demostrar su valía.

Ahora iría a las discotecas a pasárselo bien y no a trabajar.

Adiós a los babosos. Adiós a estar pendiente de la cuenta bancaria.

Estaba a punto de convertirse en periodista de verdad.

Su sueño. Su nueva vida empezaría en cuanto diera esa noticia.

—Buenos días, Anabel. Buenos días, España.

Sí, estamos en la puerta del rascacielos Europa, sede de muchas empresas importantes, pero hay una en concreto que hoy va a ser el centro mediático de nuestro país.

Se trata de BallYou, propiedad, entre otros, de Jaime Peñascal Junior, y que en estos momentos está siendo registrada por la policía.

Los indicios apuntan a que Jaime Peñascal Junior era el director de una red de apuestas que utilizaba a los jugadores representados por BallYou para forzar los resultados en los eventos sujetos a apuestas de los partidos.

También están implicados en esta trama un antiguo árbitro, recientemente retirado y convertido en comentarista de televisión, y además se sospecha de varios jugadores retirados.

El fútbol español podría estar bajo sospecha por esta trama de apuestas ilegales, Anabel.

En ese momento, cuando Dani terminaba su speech inicial, percibió movimiento a su espalda. Era la inspectora Rodríguez saliendo del edificio con Jaime Peñascal Junior. Pidió en directo al cámara que la siguiese.

—En este mismo instante estamos viendo cómo la policía se lleva detenido a Jaime Peñascal Junior.

Por lo que podemos ver, este lunes de febrero el aspecto del primogénito de los Peñascal es bastante desaliñado.

Su rostro demacrado delata el disgusto del momento —dijo Dani mirando al objetivo de la cámara.

Le puso el micro a la espera de que hiciera declaraciones.

—Señor Peñascal, ¿sabe la gravedad de las acusaciones que le imputan?

—YO NO HE HECHO NADA —gritó Junior.

La mano de la inspectora Rodríguez apartó el brazo de Dani. Fin de la entrevista. El cámara siguió el paseo del detenido hasta el coche de policía. Dani iba junto a ellos contando más cosas.

—Anabel, por lo que hemos podido saber Peñascal presionaba a sus jugadores para que, por ejemplo, fueran expulsados en determinados momentos de partido o para que fallaran un penalti.

En paralelo a esas presiones, él y sus socios, apostaban numerosas cantidades modestas al resultado conocido de antemano.

Mediante un complejo sistema informático, las apuestas aparecían en páginas web de todo el mundo con lo que se disparaba el valor de las apuestas y lograban evadir los sistemas de detección de fraude.

Eran muchísimas al mismo tiempo, pero de escasa cuantía.

Una jugada en concreto, la expulsión de Jan Martínez en uno de sus últimos partidos, les hizo ganar cerca de dos millones de euros.

Quiero recordar que el árbitro que señaló ese penalti es el mismo colegiado representado de BallYou.

También está siendo detenido en su domicilio en estos momentos.

Dani se detuvo porque en medio del alboroto de policías y tráfico, oyó que sucedía algo dentro del coche de policía. Se volvió teatralmente e hizo un gesto al cámara de que se acercara al patrullero tanto como pudiera.

—Parece que Jaime Peñascal Junior se ha puesto a llorar dentro del coche de policía. Ahora intenta esconderse de nuestra cámara —narró Dani.

Entonces el coche arrancó y dejó atrás a la reportera y al resto del operativo.

—Pero, Dani, esto que nos cuentas es muy muy grave —dijo Anabel González desde el plató.

—Efectivamente, Anabel. Las investigaciones de la policía en torno a la muerte de Jan Martínez han sacado a la luz todo esto y ahora tienen todavía más trabajo.

Con estas detenciones y registros prevén obtener más pruebas.

Es una gran operación contra las apuestas ilegales y, repito, pone en sospecha el fútbol de nuestro país.

O es el primer paso para salvarlo. El tiempo nos lo dirá.

De alguna manera, todos los estamentos del juego se han visto salpicados.

También el prestigio de un equipo como el Riviera C.

F. e incluso el de la propia prensa deportiva.

Alguna, no toda, pero hay una parte importante que debería hacer examen de conciencia, por ejemplo, los informadores representados de BallYou.

—Mencionabas antes una expulsión que protagonizó el recientemente fallecido Jan Martínez. ¿Cabe pensar que estaba implicado de alguna manera? —preguntó AG.

—Sí, pero no para lucrarse. Jan Martínez fue víctima de la presión de BallYou para entrar en su red de apuestas ilegales.

De hecho, puedo adelantar que el famoso mejor peor penalti que lanzó Jan en su penúltimo partido, cuando el futbolista anotó aquel gol tan extraño, estaba relacionado con esta trama.

El futbolista había recibido presiones para fallar deliberadamente, pero desobedeció y lo marcó.

A partir de ese momento, las presiones de Peñascal Junior y sus socios aumentaron.

—¿Estás sugiriendo que la muerte de Jan Martínez no fue un suicido?

—Estoy diciendo que BallYou presionó a Jan para que hiciese negocios con ellos.

El jugador se negó. Las investigaciones de las fuerzas de seguridad y un tribunal tendrán que determinar si su muerte está relacionada.

Quiero recordar a nuestros espectadores que Jan Martínez pasaba por una depresión en el momento de su fallecimiento y no podemos más que hacer conjeturas sobre sus últimos momentos.

Lo único claro, y lo repito para que la gente lo entienda, es que Jan Martínez nunca quiso entrar en el juego de BallYou, se enfrentó a ellos y sufrió acoso por parte de Jaime Peñascal Junior y su equipo.

—Aclarado queda, Dani. Nos acabas de dar la noticia del día. Qué del día, ¡del año! Fenomenal trabajo, compañera.

—Gracias, Anabel. Continuamos investigando y a la espera de las novedades del resto de los equipos desplegados para cubrir esta noticia de última hora.

—Ahora mismo conectamos con Roberto Quintana en la casa de Jaime Peñascal padre, presidente…

La reportera no escuchó nada más. Se había quitado el pinganillo porque ya no estaba en antena. Sintió una vibración en el bolsillo. El móvil. Un mensaje de AG: «Gran trabajo. Felicidades. Ven a mi casa mañana y cenamos».

Su vida acababa de cambiar para siempre. Lo sentía. Miró al cámara buscando su aprobación.

—Nos hemos salido, Dani. Hemos hecho historia de la tele. Esto lo van a seguir sacando dentro de diez años, ya verás —vaticinó.

—Espero que mi madre lo haya visto. Seguro que me pone alguna pega. O no. Me da igual.

Rieron los dos.

—Si te dice algo, pásamela que le canto las cuarenta —dijo el cámara.

Les quedaba una jornada larga por delante.

La guardia iba a ser de las buenas. Legendaria también.

Primero en la sede de BallYou. Conexiones para el informativo de mediodía.

Y probablemente para el programa de la tarde y el de la noche.

Lo iba a hacer todo ella. Había dado la noticia a todo el país, una de esas exclusivas que cambiaban una carrera.

Ese día no tocaba cambio de turno ni nada por el estilo.

Había mordido a la presa, no iba a soltarla.

Otra vibración. Nel. «Niña, si te quedan fuerzas cuando hayas acabado, te espero después en el Oros. Te invito a una copa. Hay que celebrar. Paolo quiere darte las gracias en persona».

Sonrió y se guardó el teléfono. Miró a su compañero.

—Vamos al bar de enfrente a por un café y algo de comer, anda —suplicó Dani—. Calculo que en quince minutos llegarán los otros medios y ya no tendremos tanta exclusiva.

—Invito yo, jefa. Porque ya eres mi jefa. ¿Así sí te puedo llamar? —preguntó irónico el cámara.