Estoy muerto y es culpa tuya Fundido a negro
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Fundido a negro

Fundido a negro

Mis padres murieron un martes y mi vida se fue a la mierda cuarenta y ocho horas después. Era jueves. Salí del cementerio sin saber cómo me sentía. Actué casi como un robot. No quería pensar. Solo quise huir. El club me dio un permiso de tres días.

Cogí el móvil.

Mensaje a un conseguidor: «Quiero dormir en Ibiza esta noche. Búscame casa. Y chicas. Y copas».

No voy a contar nada más de esto. Fue el comienzo de algo terrible.

Me avergüenza.

Recordarlo me duele.