¡Esto sí que no es una comedia romántica! (¿En tu isla o en la mía? 2) Capítulo 3 #3
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Capítulo 3 #3

Cesc se conduce a través de la marea de magnates y personalidades artísticas como Pedro por su casa, y ¿por qué no iba a hacerlo, si esta es su casa, es su mundillo, es su isla ?

Le estrecha la mano a un tipo que se vio envuelto en un escándalo sexual con una chica de diecisiete años, le palmea la espalda al dueño de una de las discotecas más problemáticas de Ibiza por sus presuntas conexiones con mafias del Este y se ríe de un chiste que le cuenta el alcalde, que si está aquí no será porque ganara un premio Nobel de Integridad.

Se le ve tan seguro de sí mismo, tan adulto, tan atractivo, que casi paso por alto la identidad de sus socios.

Casi .

—Me suena familiar —comenta Felipe. Ha apoyado el codo en la mesa, la barbilla en la mano, y estudia con los ojos entrecerrados cada ágil movimiento de Cesc.

—¿Será porque va a heredar un patrimonio de ochocientos millones de euros? —ironiza Mina, y pone los ojos en blanco antes de darle un sorbo a su Aperol Spritz.

—Digo yo que habrá gente que va a heredar un patrimonio aún mayor y si te los encuentras en el metro piensas que vienen de pillar marihuana. Me suena su cara, no su cuenta bancaria.

—A mí también —reconoce Carmen. Se da unos golpecitos en la barbilla—. ¿De qué será?

Un sudor frío me recorre la espalda.

No les sonará familiar de eso , ¿verdad? No les sonará familiar de cierto documental que grabamos hace cierto número de años y que movió ciertas legiones en redes sociales porque por lo visto formábamos una pareja tan mona que la gente desarrolló una relación parasocial con nosotros.

Es imposible que se acuerden, ¿a que sí? Aquello sucedió cuando la mezquita de Córdoba era un solar. Y sí, vale, en aquel entonces los escándalos digitales todavía duraban algo más de un fin de semana, pero hoy día solo tenemos memoria a corto plazo.

Hace dos semanas, una influencer fue funada en TikTok porque llevó a un festival unos zapatos hechos a mano por una marca emergente, no la etiquetó y el diseñador hizo un vídeo profiriendo imprecaciones.

Dejó de hablarse de ello setenta y dos horas después, tras la correspondiente disculpa vestida de blanco y sin maquillaje, y ya nadie se acuerda ni se acordará jamás.

Hace tres días, un jugador de fútbol condujo drogado a doscientos kilómetros por hora en un área residencial y atropelló a una anciana.

Creo que se comentó por encima en televisión, pero en Threads solo se vieron recopilatorios de sus mejores tiros a puerta.

Hace veinticuatro horas, Trump mandó bombardear Irán y anunció en redes sociales que su objetivo era erradicar a toda la etnia, y me parece que de eso nos hemos enterado cuatro y solo me ha importado a mí.

Lo que vengo a decir es que nadie se acuerda de nada, ¿y se van a acordar de que yo me lie con Cesc con fines promocionales hace nada menos que cinco años...?

—Es el chico del documental. Con el que shippeaban a Fayna allá por 2021 —resuelve Alberto.

Sí, Alberto, @flipthejoint , el que solo abre la boca para dictar sentencia, sentar cátedra, grabar epitafios, proponer eslóganes. En el cristal de sus gafas de vista se reflejan algunos de los reels que está contemplando con desinterés.

Acaba de arrojarme a los lobos y lo ha hecho sin despeinarse un pelo.

Ese es otro talento que tiene, según se ve.

—¡Es verdad! —aúlla Mina, dando botecitos en la silla. ¿Se habrá drogado?—. ¡Qué buena pareja hacíais, Fayna! Uf, es que está muy cambiado, ¿no? Al menos, yo no lo recordaba así. Por eso me habrá costado reconocerlo.

—Lleva el pelo más largo —medita Carmen—. Y se ha quitado los piercings .

—Se nota que ha madurado —asiente Mina.

Yo no tengo tan claro que sea la madurez lo que le ha pasado por encima, pero no estoy en posición de negar que le favorezca su nuevo yo.

Es cierto que me fijé en él precisamente porque tenía piercings , porque llevaba un buzzcut con estilo y porque actuaba con esa indiferencia abstraída que solo se puede permitir el que es sexy porque es sexy.

También me atrajo porque se oponía a los designios vitales que su padre había establecido para sí.

Pero el que es guapo, es guapo se haga lo que se haga, ¿no? Sea un tajo en la ceja o un contrato laboral con Jaume Montseny.

Ahora luce el corte de pelo de un Jay Gatsby sin repeinar, lo bastante largo para que descubra hoy, ahora y no antes, que la textura de su cabello es ondulada y que le crece con una densidad que envidiaría una chica como yo.

Es decir: una chica con varias decoloraciones a sus espaldas.

Se ha dejado crecer la barba, razón por la que me desorienté al principio de nuestra entrevista, y la lleva como un galán italiano, ni muy larga ni demasiado corta.

Digo galán italiano como podría haber dicho narcotraficante, protagonista de película erótica de bajo presupuesto o Michele Morrone.

Que yo sepa, Michele Morrone solo cumple dos de las tres características citadas, y por evitar malentendidos aclararé que es italiano y la película se llama 356 días —y la vi y me lo pasé en grande—.

—Un momento. —Mina levanta los kilométricos brazos (esto sorprenderá muchísimo considerando que es influencer : es muy alta y muy delgada) y prolonga un instante de suspense. Clava en mí una mirada cargada de sospecha—. ¿Eso significa que te va a tocar el bungaló más amplio?

—¿Cómo dices?

—Si os conocéis, digo yo que te habrá concedido algunos privilegios. Sobre todo si os conocéis de esa manera.

—Incluso si así fuera, no creo que los privilegios se le hayan extendido al día presente —interviene Carmen en un intento por defenderme.

Mina tiene un proyecto con Carmen; ¿Carmen tiene un proyecto conmigo? Porque yo tengo un proyecto en solitario. A mí que me dejen en paz.

—¡Anda que no! Mira, si algo he aprendido de los hombres, es que todos vuelven.

¡Todos! Algunos lo hacen solo para ver si todavía te tienen en la palma de la mano, otros porque eres para ellos esa ex que nunca pudieron olvidar y otros tantos porque quieren recuperar su chubasquero naranja edición especial del merchandising de Moonlight , el segundo álbum de estudio de Cruz Cafuné...

—Vale... —cabeceo, intentando no perderme—. Eso fue bastante específico.

—... pero a efectos prácticos es lo mismo: todos vuelven. Como el herpes vaginal.

—Eso también ha sido específico. ¿Ronda de confesiones? —propone Felipe.

—Si quiere volver a meterse en tu cama, Fayna —continúa Mina—, seguro que te ha colocado en el bungaló más amplio, el que tiene aforo de piscina para treinta en lugar de para veinticinco. Ya sabes, para ganarse tu favor.

—Claro. Porque mi favor se gana colocándome en un bungaló con una piscina con el aforo de una clase de cuarto de la ESO .

—¿A ti qué más te da que en tu piscina quepan cinco personas menos? —le pregunta Felipe a Mina, no sin razón—. Ni siquiera tienes cinco amigos de verdad como para que te molestara reducir la lista de invitados. Invitados que no puedes traer, por cierto. Son las reglas del contrato.

—¿Cómo que a mí qué más me da? ¡Sería injusto! ¡Sería nepotismo! ¡Sería una falta de respeto para todos los demás que a Fayna la miraran con mejores ojos! ¿Y a ti quién te ha dicho que no tengo cinco amigos de verdad?

—¿Que cuando te aburres miras la galería de fotos y no si te han enviado un wasap?

—¿No os parece que, en todo caso, y teniendo en cuenta que no siguen juntos hoy día y que la cosa acabó como el rosario de la Aurora, a Fayna le habrían endilgado la peor habitación?

—sugiere Carmen. Me lanza una mirada de disculpa a la par que una sonrisa mortificada—.

Lo siento. Es que en su día seguí con mucho interés vuestra relación y lo sé todo.

Dudo bastante que lo sepa todo. Pero como terminé acostumbrándome a que tanto él como yo fuéramos objeto de debate —se nos monitorizó por separado durante los seis meses posteriores—, me limito a encogerme de hombros y me meto en la boca un canapé con sabor a canelón con tal de librarme de contestar.

—Eh, eh, eh, eh, para el carro, Carmelita. —Mina alza las dos manos—. Ni siquiera sabemos si hubo relación como tal. — Entonces me toca a mí pringar—: ¿Hubo relación como tal? ¿Os liasteis en serio ?

¿Te puedes liar en broma? Primera noticia.

En la mesa se sienta un sexto comensal: un silencio propio de sepulcro. Todos esperan con el aliento contenido a que diga la verdad, esa sobre la que tanto se especuló en su día.

Opto por escurrir el bulto.

—¿Qué es «liarse en serio»?

—Llegar a última base —responde Mina con convencimiento.

—Con que admitas que hicisteis petting , me doy por satisfecho —confiesa Felipe.

—Eres repugnante.

Desde la otra punta de la mesa, Felipe le lanza un beso a la asqueada Mina.

—Yo estaba pensando más en si os enamorasteis —confiesa Carmen, azorada.

Su débil murmullo me pone el corazón en un puño.

Esa pregunta es difícil de contestar. La de si nos liamos, también. Todas las preguntas que lleven la palabra «Cesc» y derivados —Francesc, Xicu— en su predicado son complicadas.

—Vamos, di algo —me presiona Felipe—. ¿Os enrollasteis de verdad o solo fue una estrategia de la BNA ? Mira que si alguien va a entenderte a ese respecto, esos somos nosotros.