¡Esto no es una comedia romántica! (¿En tu isla o en la mía? 1) Capítulo 26 #3
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Capítulo 26 #3

—Yo creo que deberíais besaros —interrumpe Candela—.

Como en La Sirenita , ¿sabéis? Shalalalalala, ¿qué pasó?

—entona velozmente con una voz preciosa que nos deja a todos perplejos.

Al menos a mí, que no sabía que cantaba de maravilla—.

Cesc se inclina sobre ella, Fayna se inclina sobre él, están a punto de tocarse y, entonces... ¡Boom...!

—¡... baaa! ¡Me encanta esa canción de King África! —exclama el turista.

—Boom ¿qué? ¿El presunto hombre que me quiere emerge de la pesadilla y yo me muero de miedo? —se mofa Fayna.

—Hombre, muerta de miedo estás un rato —apostillo.

—Una gaviota tendría un efecto más potente —valora Yasen.

—Vale —acepta la protagonista—. ¿Cómo atraemos a una gaviota, sensei?

—¿Tenéis pan? —pregunta Candela—. Sujetad el pan en la mano.

—Las gaviotas no comen pan —la corrige Yasen—. Comen pescado.

—Y tú de comer sabes mucho, Míster Novia Modelo. Comes mejor que nadie.

—¿A qué viene eso?

— Listen! If another kayak crashes with yours when you’re about to kiss each other...

—No, en serio, ¿a qué vino ese comentario? ¿Qué problema tienes con mi novia? ¿Qué problema tienes conmigo? Porque me estoy cansando.

—Buscad en Google qué comen las gaviotas —exige Candela—, a ver quién tiene razón.

— Do you guys think that our audience could be misled if Fayna gets dizzy being close to the sea? They wouldn’t think she’s pregnant, right?

—¡¿Embarazada?! —aúlla Fayna.

—Te digo que las gaviotas comen sobre todo peces.

—Por lo que sea, me gustaría que me lo confirmase un experto. Alguien con una visión objetiva. Alguien que no tenga experiencia reservándose información.

— Got it! What about a race? Change kayaks and set a goal. Whoever gets there first, collects a prize. Could be a kiss...

—Qué divertidos sois, tíos —se ríe el tipo que comparte kayak con Karen. Con una mano sujeta el remo que no ha perdido; con la otra sigue sosteniendo el cigarrito con misterio (o sin ninguno, porque ya sabemos qué contiene) que se lleva a los labios parsimoniosamente—. Tenéis una guasa que no veas.

—Me están sobreestimulando —suspira Fayna, que ha soltado los remos para frotarse las sienes despacio—. ¿Por qué no me graban explicando lo de Los Órganos y ya? A lo mejor más adelante se ven las columnas basálticas que aparecen en la típica fotito de La Gomera...

—¡Pues aquí dice que también devoran comida humana!

—¿Qué comida humana iban a devorar cuando no había humanos? Su fuente de alimentación según la biología tendrá que ser algo que tengan al alcance de la mano, digo yo. Si es por comer, también comen carroña.

— Do you mind if I take a hit now that Fayna is overstimulated? It’s been ages since I’ve smoked weed.

—Pues claro, tía, hazte polvo. ¿Vosotros queréis?

—No te voy a decir que no —conviene Fayna.

— Didn’t you say it was dangerous?

—Haré lo que sea para ahogarme antes de llegar a tierra, te lo aseguro.

—Cojones, ¿prefieres morirte a formalizar la relación conmigo?

—Haz el favor de callarte, mi niño.

—¿Vas a fumar maría en plena grabación? —recelo yo.

—Ya me llaman rastafari, drogadicta y un largo etcétera por tener tres o cuatro rastas en el pelo. Mejor si me lo dicen con razón.

—Habrá que censurarlo...

—También comen huevos —continúa Yasen con su perorata.

—Pues en este sector de aquí no van a encontrar muchos —masculla Candela.

— Oh, God —exhala con alivio nada más dar la primera calada— , that goes hard as fuck...

—¿Verdad? Es de cultivo propio.

—Espera, ¿acabas de dar a entender que no tengo huevos?

—Y tampoco tienes muchas luces si lo acabas de pillar.

Se me olvida que estamos en un limbo que no es ni peleados ni indiferentes cuando Fayna me mira directamente.

—O te bajas del kayak o te alejas conmigo de estos energúmenos. Tú decides.

—Decidirás tú, que eres la que anda picajosa.

Pone los ojos en blanco antes de recuperar la postura adecuada y agarrar los remos con firmeza. Arranca a remar momentos más tarde a una velocidad sorprendente, no porque venga de un cuerpo menudo o flácido ni mucho menos, sino porque está cargando conmigo sin dificultad.

—¿Me has ofrecido la aventura solo porque estamos compartiendo kayak y te daba pena volcarme para quitarme de en medio?

—En parte —responde sin dudar.

—Bueno, se agradece la sinceridad —suspiro con dramatismo. Agarro los remos con plena disposición a seguirla al fin del mundo—. A donde comandes, capitana.

Lo cierto es que más allá de que siempre me resulte tentador quedarme a solas con Fayna —y con independencia del que sea su humor del momento—, también me estaban taladrando los oídos las cuatro conversaciones simultáneas.

No creo que nos eche de menos el resto del equipo.

Karen se ha apropiado del porro de su compañero de aventuras y Candela y Yasen siguen discutiendo con sendos móviles en las manos, que utilizan como una especie de armadura medieval; el uno se lo acerca a la otra a la cara para reafirmar su argumento y la otra más de lo mismo.

Fayna le da la espalda a este pintoresco cuadro marítimo y me indica el rumbo a tomar con el fluido movimiento de sus brazos, rumbo que me mantiene tan expectante como el destino al que finalmente lleguemos cuando alguno de los dos se atreva a sacar el elefante de la habitación.

Aunque pronto abrimos una distancia considerable entre nosotros y los demás, me llega un rastro de la conversación.

— Do you have coke too? I might be interested.